miércoles, 5 de noviembre de 2014

La sugestión de lo oblicuo



El cine de terror nos ha acostumbrado, desde el expresionismo alemán, a ver aflorar entre las sombras puertas y ventanas de formas aguzadas, deformes y, en muchos casos, oblicuas. 

Robert Wiene, El gabinete del doctor Caligari, 1920
La oblicuidad, en realidad, tiene muy poco de terrorífico, por mucho que en México, por ejemplo, a las ventanas resueltas en esviaje –es decir, en oblicuo- se las denomine “ventanas del diablo”. Podemos ver numerosos ejemplos en la arquitectura española y americana.

Arco de la Estrella, Cáceres

Catedral de Santo Domingo, República Dominicana
¿Por qué se construyen de este modo? Aunque en algunos casos la construcción se adapta a una superficie curva, en realidad se hace, sobre todo, para que los arquitectos puedan demostrar sus conocimientos.

Catedral de Valencia

Catedral de Ciudad Rodrigo

Ya desde el siglo XV los arquitectos realizan estos alardes constructivos para exhibir su dominio del difícil arte de cortar y tallar la piedra: la estereotomía.

No lo hacen por presunción, sino para probar que poseen los conocimientos geométricos suficientes para que su trabajo se considere como una profesión liberal. De ese modo, quedarían exentos de una serie de impuestos y obligaciones que pesaban sobre los trabajadores manuales. 

San Pedro de Cardeña, Burgos, sacristía

La oblicuidad, por lo tanto, no tiene nada de diabólica. Sin embargo, no deja de resultar en cierto modo turbadora. Y lo es, más que por su ligazón con la tendencia antropomórfica de la arquitectura y por el modo en que hace entrar en crisis el supuesto –solo supuesto- mundo de razón, claridad y armonía del clasicismo, por las propias implicaciones psicológicas que la línea oblicua, sorprendente, conmovedora y violentamente expresiva, ejerce sobre el espectador.

Capilla de Loreto, San Luis de Potosí, México
 ¿Recordáis haber visto otros ejemplos de este tipo de arquitectura?



7 comentarios:

  1. ¿Puede ser que haya una puerta así en la catedral de León?

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    1. Sí, es una puerta que da al claustro. En las bóvedas de ese mismo claustro hay también otros elementos en esviaje: los pinjantes, unos motivos ornamentales que cuelgan, en este caso, de la intersección de los nervios. Aquí podéis verlo (ampliad la imagen y lo veréis muy bien):
      http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/7a/Leon_-_Catedral_%28Pasillo_del_Claustro%29.jpg

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  2. Arco en esviaje de Santa María la Real, Aguilafuente (Segovia). Puede ser que el románico utilice más este tipo de arquitectura ( en esviaje) por el grosor de los muros??

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    1. Un ejemplo precioso el de Santa María, Suni. Sobre lo del uso del esviaje en el románico... en realidad, se utilizaba ya en la arquitectura romana (por ejemplo, en la Puerta Tiburtina del Muro de Aureliano, en Roma, o la Puerta de Augusto, en Perugia), y después será muy frecuente en el gótico, en el renacimiento y el barroco.
      Puede influir, en su uso durante el románico, el desarrollo del pequeño aparejo, que conlleva unas determinadas formas de cortar la piedra. También cuenta el aspecto defensivo: por eso son tan frecuentes las puertas en esviaje en los castillos.

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    2. Aunque, la verdad, te he contestado a medida que reflexionaba sobre tu pregunta. Nos sería muy útil la opinión, más fundada y extensa, de una persona experta en historia de la arquitectura y, en particular, en historia de la construcción. ¿Hay alguien en la sala?

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  3. A mi me suena mucho, pero ahora mismo no recuerdo ningún ejemplo.
    Lo que sí puedo decir es que me gusta mucho. A mis ojos, suaviza la recta, le da algo de calor, y no es que la línea recta me disguste, pero resulta demasiado escueta aunque útil.
    Además de la maestría, que sin entender de arquitectura, se ve que lo oblicuo es más difícil, más complejo.

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