martes, 4 de julio de 2017

Los diálogos de Nicholas Roerich





Los ojos recuerdan. Unas imágenes hacen que otras estallen en la memoria y así, con ese súbito fulgor de reconocimiento, se reanuda el largo diálogo entre formas, colores… miradas. Cuando vi las obras de Nicholas Roerich, un nombre afloró a mis labios. Poco a poco, a este nombre se han sumado otros y, estoy segura, cabría añadir muchos más. Dentro de un momento escribiré algunos de esos nombres y os mostraré lo que los ojos de mi memoria vieron para que también vosotros podáis contemplarlo, pero antes, como es posible que algunos no conozcáis a Roerich, os lo presento.


Nicholas Roerich, Estrella matutina




Himalaya
Se trata de un pintor, arqueólogo, escritor, escenógrafo, místico y viajero ruso que vivió entre 1874 y 1947. Fue amigo de Albert Einstein, Aldous Huxley y Rabindranath Tagore. Roerich promovió el llamado Pacto Roerich y la Bandera de la Paz, consagrados a respetar la inviolabilidad de todos los lugares e instituciones de relevancia cultural, tanto en la paz como en la guerra. Este pacto se firmó en la Casa Blanca en 1935, en presencia de Franklin D. Roosevelt. Roerich fue nominado para el Premio Nobel de la Paz en dos ocasiones: en 1939 y 1935. La paz, el respeto por los lugares de la ciencia, de la educación, del arte, de la historia, de la religión… qué lejos está aún todo eso y cuánto lo anhelamos, ¿verdad?


Nicholas Roerich, Guru-Guri Dhar

Nicholas Roerich, Camino a Shambhala
Roerich vivió en Rusia, en Estados Unidos y en diversos países europeos. Viajó con su mujer, Helena, y con su hijo a la India, el Turquestán chino, Mongolia y Tíbet. Ya podéis imaginar que este fue, también, un viaje interior. De sus viajes por Asia nos legó, además de una serie de escritos, magníficas vistas del Himalaya y de otros enclaves. Sus montañas nos traen los ecos de otras que recorrimos hace poco tiempo, de la mano de un pintor que también aspiró a reflejar la “sustancia de la naturaleza”: Ferdinand Hodler.


Nicholas Roerich, Nan Shan, frontera tibetana

Nicholas Roerich, Himalaya

Nicholas Roerich, Batalla de Kerzhenets
Ya he pronunciado uno de los nombres: Hodler. Si nos detenemos en algunos de los decorados escenográficos pintados por Roerich y también en otras pinturas suyas, ajenas al ámbito teatral, podemos pensar en algunas obras tempranas de otro famoso artista ruso: Kandinsky. No nos sorprende: ambos beben de las mismas fuentes del folclore, las leyendas y el arte popular ruso, además de confluir con sus trabajos artísticos en los Ballets Rusos de Sergei Diaghilev. 


Vasili Kandinsky, La canción del Volga

Nicholas Roerich, Visitantes de ultramar

Nicholas Roerich, La última Atlántida
Me gustaría detenerme a hablar de los trabajos escénicos de Roerich, pero son muchos los caminos que se abren ante nosotros. En cada uno de ellos leemos un nombre que, en ocasiones, nos conduce a otros. Mirad ese rótulo imaginario, por ejemplo, en el que adivinamos el nombre de Lovecraft. Las obras de Roerich que el escritor contempló en Nueva York le inspiraron su novela En las montañas de la locura. En una carta a un amigo, Lovecraft habló del artista ruso como “una de esas raras almas fantasiosas que han vislumbrado los secretos grotescos, terribles, de más allá del espacio y el tiempo”.


Nicholas Roerich, Tíbet

Nicholas Roerich, Más bajo que la profundidad

Edward Hopper, El faro
Acabo de nombrar a un escritor. ¿Y si menciono ahora a un pintor tan conocido como lo es ese escritor? O, mejor, sin necesidad de pronunciar su nombre, os muestro la imagen de dos obras suyas, entre tantas como podría mostrar, junto a otras dos de Nicholas Roerich. Adelante, miremos hacia lo alto. ¿Hacia la luz, aunque se trate de la luz… de un faro?


Nicholas Roerich, La capilla de San Sergio

Nicholas Roerich, La capilla de San Sergio

Edward Hopper, La colina del faro

Nombres, muchos nombres; muchos caminos, también, como los que recorren esas figuras andariegas que remiten a la carta del Loco en el Tarot:

Nicholas Roerich, Peregrino de la ciudad radiante

Yaroslav Gerzhedovich, Regreso

Moebius, Cristal mayor

Nicholas Roerich, Batalla en los cielos
Tengo muchas más cosas que contaros, hay muchas más obras de Roerich que os deseo mostrar, pero acaba de hacer su aparición Moebius. Me pregunto cuándo y dónde contempló Jean Giraud las obras de Roerich. ¿Fue a través de Alejandro Jodorowsky como conoció a este artista ruso con quien comparte formas, ideas, universos? Lo ignoro. Siempre se habla de la fascinación de Moebius por Vermeer. Muy bien, excelente. Pero, ¿y Roerich? 


Nicolas Roerich, Cerca del Brahmaputra

1 ¿Roerich o Moebius?
Bien, ¿adivináis lo que voy a hacer ahora? Me voy. Sí, me voy y os dejo varias imágenes de obras de Roerich y de Moebius, así, sin más, sin comentar nada. Delego en vosotros la tarea de decir a cuál de los dos artistas corresponde cada una de las obras que siguen y, por supuesto, la de comentar todo lo que se os ocurra: semejanzas, disparidades, ideas y sensaciones que os sugieren las obras... El blog es vuestro.


2 ¿Roerich o Moebius?

3 ¿Roerich o Moebius?

4 ¿Roerich o Moebius?

5 ¿Roerich o Moebius?

6 ¿Roerich o Moebius?

7 ¿Roerich o Moebius?

8 ¿Roerich o Moebius?

9 ¿Roerich o Moebius?

10 ¿Roerich o Moebius?
11 ¿Roerich o Moebius?

12 ¿Roerich o Moebius?

13 ¿Roerich o Moebius?

14 ¿Roerich o Moebius?

15 ¿Roerich o Moebius?

16 ¿Roerich o Moebius?

17 ¿Roerich o Moebius?

18 ¿Roerich o Moebius?

19 ¿Roerich o Moebius?

20 ¿Roerich o Moebius?
***
Estas son las soluciones:

1. Roerich

2. Roerich

3. Moebius

4. Roerich

5. Roerich

6. Moebius

7. Roerich

8. Roerich

9. Roerich

10. Roerich

11. Moebius

12. Roerich

13. Roerich

14. Roerich

15. Moebius

16. Moebius

17. Roerich

18. Roerich

19. Roerich

20. Moebius