miércoles, 12 de noviembre de 2014

Fantasmagoría




Imaginad que, de repente, arropados por lúgubres sonidos, se abalanzan sobre vosotros enormes murciélagos, diablos, esqueletos, brujas. No saltéis de vuestros asientos, no os asustéis. Es solo una sesión de fantasmagoría.


La fantasmagoría es un tipo específico y más elaborado de linterna mágica. Fue inventada en 1796 por el belga Etienne-Gaspard Robert, un físico y aeronauta más conocido como Robertson. 


La fantasmagoría permitía alterar el tamaño de las imágenes proyectadas, haciéndolas más grandes o más pequeñas, mediante la manipulación de los lentes, así como alcanzar los efectos de movimiento a través de las variaciones de tamaño propiciadas por el movimiento del proyector y los rápidos cambios de vidrios.



El efecto de movimiento también podía alcanzarse mediante la combinación de dos linternas mágicas. Una de ellas, montada sobre raíles o ruedas, proyectaba una imagen en la pantalla desde el lado opuesto al público; la otra, desde el lado donde se situaban los espectadores, proyectaba otra imagen: por ejemplo, el decorado fijo de la escena que la otra linterna, al desplazarse en dirección a la pantalla, o alejándose de ella, transformaba en una escena en movimiento.


Aunque la proyección se realizaba, normalmente, sobre una pantalla, Robertson proyectaba también sobre telas transparentes, que impedían que los espectadores pudiesen juzgar acerca de las distancias relativas entre las figuras, e incluso sobre el humo que salía de un brasero. Multiplicando las fuentes de luz, podía proyectarse una imagen múltiple.


A pesar de que hubo proyecciones fantasmagóricas de tintes mucho más sobrios, era habitual en la fantasmagoría una puesta en escena tétrica, reforzada por la música y los efectos sonoros, con un repertorio en el que abundaban los esqueletos, fantasmas, diablos, monstruos y demás criaturas de la oscuridad.


El cine hereda de la fantasmagoría el dinamismo, la sucesión de imágenes en secuencias, las sobreimpresiones, los fundidos encadenados y, en general, las estrategias narrativas. Aprovecha de ella, también, los avances técnicos en equipos de proyección y la infraestructura industrial. La fantasmagoría es precursora directa del elemento fantástico en el cine. 


En muchas de sus películas, Georges Méliès utiliza las secuencias de transformación propias de la fantasmagoría. También lo hacen los hermanos Lumière en sus Vues fantasmagoriques (Scènes de genre et à transformations), rodadas en 1902-1903.


Volveremos a hablar sobre la fantasmagoría, porque es un tema de gran proyección. Fantasmagórica, claro.



9 comentarios:

  1. Según iba leyendo más convencida estaba de hallarme ante el abuelo del cine de terror. Pero también me ha recordado a las sesiones de espiritismo, tan famosas en la época Victoriana.Me imagino que algunos mediums utilizasen estos trucos para crear ambiente y convencer a los clientes de sus poderes.

    Como entretenimiento no tiene precio, pues el miedo siempre ha gustado, en parte por el miedo en sí, y supongo que por otro lado por nuestro lado masoquista. Tiene también algo de mágico y soñador, pero a mi me puede mi lado miedoso y prefiero cerrar los ojos ante estos espectáculos tan sorprendentes.

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    1. Sí, Harry, linternas mágicas y fantasmagorías formaban parte del arsenal de trucos utilizados, de forma fraudulenta, por los espiritistas. Estos dispositivos ópticos se utilizaron también en funciones de ilusionismo, en representaciones teatrales y en el cine. Tuvieron una importante aplicación en la docencia y en la propaganda política y religiosa. Y, además de todo ello, como dices, "como entretenimiento no tiene precio".

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  2. Hay varios libros y artículos sobre la fantasmagoría, incluso los que detallan cómo hacer la fantasmagoría con humo (incienso, sándalo) con dipositivas hechas con tinta china;


    Carmen Pinedo Herrero, El viaje de ilusión: un camino hacia el cine. Espectáculos en Valencia, durante la primera mitad del siglo XIX, Valencia, Ediciones de la Filmoteca, 2004.


    Aquello era el primer antecedente de las películas de horror actuales.
    La gente concurría a la Fantasmagoría, hoy nosotros vamos al cine.
    Muchos de nosotros nos hemos tapado la cara en algunos filmes de horror o suspense...

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    1. Sí, hay textos muy interesantes, como, por ejemplo, el de Joaquín Eleuterio García y Castañer, "La magia blanca descubierta o bien sea Arte adivinatoria", publicado en 1833, y del cual existen ediciones facsímiles. Sobre la historia y aplicaciones de estos dispositivos, ya sabéis que siempre recomiendo los estudios de Francisco Javier Frutos Esteban y Sandro Machetti, porque son claros, amenos y rigurosos.

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  3. Gracias, Carmen, por recomendar los trabajos de servidor, aunque aquí el gran especialista es Javier Frutos y, entre otros, su último libro Los ecos de una lámpara maravillosa (una gozada). Por cierto, como nos "amenazas" con nuevas entregas, te pregunto: ¿qué hay de cierto en qué el humo sobre el que proyectaba Robertson se producía quemando hierbas alucinógenas que reforzaban la euforia extática de los espectadores? ¿Tienes información sobre ello?

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    1. Me suena mucho, tengo como una referencia perdida (qué horrible es eso) y me interesa, porque, de ser cierto, explicaría algunas reacciones del público, aunque no en el caso de otros espectáculos que también suscitaban esas mismas reacciones, como, por ejemplo, el panorama. Me refiero al temor y a las alucinaciones visuales, algo sobre lo que quiero tratar más adelante. Así que cualquier información sobre el uso de hierbas alucinógenas en la fantasmagoría será más que bienvenida.
      En cualquier caso, qué espectáculo tan completo, ¿verdad? Imágenes en movimiento, sonido y si, además, hacían respirar alucinógenos a los espectadores... tremendo.
      El libro de Javier que mencionas, Los ecos de una lámpara maravillosa, es una auténtica fiesta.

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  4. Espero con ansia tus nuevas entregas. Seguro que nos descubres nuevos aspectos del espectáculo.

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  5. Es una "entrada" de noviembre de 2014 e ignoro si te llegará, Carmen, aviso de éste comentario, ahora en abril de 2015. Son muy interesantes los espectáculos ópticos en general, y las fantasmagorías junto con la linterna mágica en particular. Hace un par de años tuve conocimiento de una compañía inglesa que recorría Europa haciendo espectáculos de linterna mágica. Quizá tengas alguna referencia de ello. Por mi parte les perdí el rastro y no he logrado recuperarlo. He visto cristales de linterna, pintados, horizontales y también circulares. Pero, también he visto cristales que llevában impresos fotografías reales, no pinturas, y son referidos como cristales de linterna mágica también. Quizá los primeros correspondían a linternas con luz de llama como fuente de luz y las últimas a bombillas eléctricas como fuente de iluminación. No lo sé. Finalmente, me resulta extraño que la pintura sobre lienzo perdure a través de los tiempos por parte de los creativos, y, por el contrario, nadie ha tenido interés en seguir creando sobre soportes de cristal. Ya sé que la tecnología lo engulle todo, pero, el encanto de los cristales pintados y su proyección posterior son una joya.

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    1. ¿Podría ser The American Magic Lantern Theater?
      Sobre lo que comentas de las fotografías, muy pronto se incorporaron a las vistas de linternas mágicas. En Inglaterra fue muy conocida la casa Bamforth que, desde 1860, comercializaba juegos de diapositivas realizadas mediante fotografías, en ocasiones coloreadas a mano, de cuadros vivientes compuestos en interiores cuidadosamente elaborados.
      También se utilizaron fotografías para dispositivos diorámicos. En el Museo Romántico de Madrid puedes ver una serie de cuarenta y seis diafanoramas: se trata de fotografías retocadas a la acuarela que, según la proyección de la luz, y gracias a una serie de incisiones y rayaduras, varían de aspecto, apareciendo diversos personajes inexistentes en la fotografía original, o trocando las vistas diurnas en nocturnas.
      La fotografía se aplicó a todo tipo de entretenimientos y espectáculos ópticos, ya desde mediados del siglo XIX. Y sí, claro, las fuentes de luz variaron con el tiempo.
      Todo ese mundo de los espectáculos ópticos es fascinante.

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