domingo, 9 de noviembre de 2014

La luz interior




La representación de fuentes luminosas internas al cuadro nos daría ocasión para hablar del tenebrismo, de los juegos barrocos de luz y sombra, de los efectos plásticos, de los contenidos simbólicos, de los cambios tecnológicos en la iluminación y de muchos otros temas, pero la verdad es que, en esta ocasión, prefiero optar por el silencio.

Georges de La Tour, El recién nacido, Museo de Bellas Artes de Rennes, 1645-48

Muchas de estas imágenes nos transmiten una profunda sensación de quietud, de íntimo y callado recogimiento. Ya sea que los personajes contemplen a un niño, ya que se hallen absortos en la costura, la lectura, la escritura o el estudio, el silencio abraza su ensimismamiento. 

Georg Friedrich Kersting, Hombre leyendo con una lámpara, Oskar Reinhart Collection, Winterthur, 1814

Georg Friedrich Kersting, Joven cosiendo a la luz de una lámpara,  Neue Pinakothek, Munich, 1823

Peter Vilhelm Ilsted, Mujer leyendo, c. 1907

Algunos artistas, como Kersting o Ilsted, muestran gran afición a estas escenas nocturnas, alumbradas por lámparas. Otro pintor en cuyos cuadros abundan estas luces interiores es Marcel Rieder.

Marcel Rieder, Mujer cosiendo, 1898
Marcel Rieder, La partitura de piano, c. 1899

Hay luces muy distintas, luces que hablan en voz alta, que gritan, que cantan y, a veces, convierten los rostros en máscaras: por ejemplo, las del espectáculo, los bailes nocturnos, los cafés. Pero de ellas nos ocuparemos en otra ocasión. 

No hagáis ruido. Es hora de acostarnos y apagar la luz.

Peter Vilhelm Ilsted, En la cama, colección particular, 1901

 

4 comentarios:

  1. Sólo conocía a La Tour. Me gustan muchísimo todos los cuadros que has puesto, son muy relajantes.

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    1. Sí, además de La Tour, que me encanta, quería mostrar obras de artistas menos conocidos. Kersting me interesa, porque forma parte de una época que me resulta atractiva. Me ha llamado mucho la atención Peter Vilhelm Ilsted. Si buscáis obras suyas, veréis el parecido que tiene con Vilhelm Hammershøi, que era su cuñado, y con Carl Holsoe, el tercer miembro de la Escuela de Interiores de Copenhague. Muchas ventanas, puertas abiertas, figuras de espaldas: mucha paz, mucho silencio. Os gustarán.

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  2. A mi también me han gustado y sólo conocía a La Tour, pero el que más me ha gustado ha sido Rieder.
    Como Ana María, creo que dan sensación relajante, de esa paz que cuando se disfruta nos pasa desapercibida, y sólo nos llega en el recuerdo. Es muy intimista y cotidiana, pero creo que por eso es tan valiosa.
    Estoy pensando en algún pintor que me los recuerde, pero no doy con ninguno.

    En Rieder y sobre todo en el último, en Ilstead, he notado algo impresionista, lo cual seguro que es una insensated, pero creo que la luz y las sombras difuminan las pinceladas y le dan ese aspecto a mis ojos.

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    1. Las habitaciones de Rieder parecen más "vestidas" y en varios de sus cuadros encuentro más contenido narrativo que en los de los otros artistas que hemos citado hoy. Prestó muchísima atención a la luz: desde los quinqués de petróleo a la luz eléctrica. Y ahí, en ese último punto, creo que es donde encuentras, con muy buen ojo, el punto de contacto entre los cuadros de Ilstead y Rieder, por una parte, y los de los impresionistas, fascinados también por los efectos de la luz eléctrica.

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