miércoles, 20 de mayo de 2015

Lyonel Feininger: el romanticismo elevado al cubo




¿Me creeríais si os dijese que el cubismo puede ser romántico? Ya sabéis, el cubismo, la primera vanguardia, el triunfo de la geometría… ¿Qué tiene todo eso que ver con el romanticismo y, en concreto, con el romanticismo nórdico, y, más en concreto aún, con Caspar David Friedrich?

Lyonel Feininger, Verano, Boston Museum of Fine Arts, 1930

Seguro que recordáis el gran número de barcos que surcan los lienzos de Friedrich. En la mayor parte de los casos, esos barcos son más que barcos: son símbolos de la vida humana; encarnaciones náuticas, por así decirlo, de los propios personajes que los contemplan.


Caspar David Friedrich, Barcos en el puerto al atardecer, Galerie Neue Meister, Dresde, 1828 c.

Caspar David Friedrich, Salida de la luna en el mar, Staatliche Museum, Berlín, 1822

Un siglo más tarde, esos barcos tan humanos navegan por la pintura de Lyonel Feininger, un pintor e ilustrador germano que accedió al mundo de Friedrich aun antes de conocer su obra. Según explicó el propio Feininger, no descubrió a Friedrich hasta 1926: sin embargo, muchos de los motivos, el modo en que representa el espacio y, sobre todo, su sensibilidad, entroncan directamente con Friedrich.


Lyonel Feininger, Barcos, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 1917

Lyonel Feininger, Día tranquilo en la playa, colección particular, 1929

Sus personajes, como los de Friedrich, se hallan a menudo a orillas del mar, desde donde contemplan los desplazamientos de los barcos:



Caspar David Friedrich, Las etapas de la vida, Museum der Bildenden Künste, Leipzig, 1834-35


Lyonel Feininger, Regata, 1925


Lyonel Feininger, La gloriosa victoria de la Sloop Maria, Museen der Stadt Dresden, Städtische Galerie, Dresde, 1926


La gloriosa victoria de la Sloop Maria, expoliada por los nazis, fue recuperada y expuesta en 2012. Feininger, vinculado con la Bauhaus y miembro, junto a Wassily Kandinsky, Paul Klee y Alexej von Jawlensky, del grupo Los cuatro azules (Der Blaue Vier), tuvo el honor de ser considerado por los nazis como un artista degenerado. Yo creo que, si todos nosotros hubiésemos sido artistas y vivido esa época terrible, nos habría hecho mucha ilusión ser tachados de “degenerados” por aquellos energúmenos.


Lyonel Feininger, Torre de la Puerta (Torturm II), Staatliche Kunsthalle, Karlsruhe, 1925

Pero volvamos a Friedrich y a la pintura romántica. ¿Este cuadro de Feininger no os hace pensar en El mar de hielo


Lyonel Feininger, El gran cortador, Museum Ludwig, Colonia, 1929


Caspar David Friedrich, El mar de hielo, Kunsthalle, Hamburgo, 1823-24

Las diminutas figuras humanas, en contraste con la inmensidad de la naturaleza, se hallan presentes en la obra de ambos artistas. No hay duda de que el Monje frente al mar dejó su huella no solo en la arena de la playa, sino sobre la obra de muchísimos artistas, entre los que se encuentra Feininger.


Caspar David Friedrich, Monje frente al mar, Palacio de Charlottenburg, Berlín, 1808-10

Lyonel Feininger, Nube pájaro, Harvard Art Museums, Cambridge, Massachusetts, 1926

Esas figuras, a menudo junto al mar, son frecuentes en los cuadros de Feininger.


Lyonel Feininger, Gestación de una tormenta, National Gallery, Washington DC, 1939

Lyonel Feininger, Nocturno. Azul marino, Munson Williams Museum, Utica, 1924

Las ruinas que lentamente se desmoronan en las obras de Friedrich, Blechen, Carus y de artistas posteriores, como Böcklin, forman parte también de los paisajes de Feininger:


Lyonel Feininger, Ruinas junto al mar, Museum of Modern Art. Nueva York, 1930

Carl Blechen, La torre en ruinas del castillo de Heidelberg, Kunsthall, Bremen,1830

Arnold Böcklin, La capilla, 1880-1898 c.

Feininger recogió en muchos de sus dibujos y pinturas las ruinas de la iglesia gótica de Hoff, en Pomerania, situadas en un acantilado junto al mar. La estructura es similar a la que presenta Carl Blechen en una de sus obras.


Lyonel Feininger, Ruinas en la colina, Kunstforum Ostdeutsche Galerie Regensburg, 1940

Lyonel Feininger, Ruina junto al mar II, Museum of Modern Art. Nueva York, 1934

Carl Blechen, Tormenta sobre un cadalso, Galerie Neue Meister, Dresde, 1835 c.

La mirada de Feininger sobre las iglesias góticas de Gelmeroda en Turingia y de Santa María de Halle es claramente romántica:


Lyonel Feininger, Gelmeroda III, National Galleries of Scotland, Edimburgo, 1913

Lyonel Feininger, Gelmeroda IX, Museum Folkwang, Essen, 1926

Lyonel Feininger, Gelmeroda XIII, The Metropolitan Museum of Art, Nueva York, 1936

La piedra se transfigura en luz, se hace cristalina. El modo en que Feininger pinta la iglesia de Santa María de Halle no se aleja de Carl Gustav Carus, quien desmaterializa el edificio y lo proyecta en sus afiladas líneas góticas, ni de Caspar David Friedrich, con sus simétricas vistas frontales.

Carl Gustav Carus, Terraza a la luz de la luna, 1836

Caspar David Friedrich, La catedral, 1818 c.


Lyonel Feininger, Iglesia de Santa María en Halle, Neue Staatsgalerie, Munich, 1930

La luz y la transparencia protagonizan la obra de Feininger, tanto en sus pinturas como en sus ilustraciones y fotografías:


Lyonel Feininger, Iglesia de las Minorías III, Walker Art Center, Minneapolis, Minnesota, 1926

Lyonel Feininger, Escena callejera, 1929-30

Hoy hemos visto los aspectos de la obra de Feininger que muestran la influencia del cubismo y, a la vez, entroncan con la tradición romántica alemana. Hay otras expresiones distintas en sus trabajos como pintor, ilustrador y fotógrafo, que veremos en otro momento.







22 comentarios:

  1. Buen día Carmen,excelente entrada. Fijar la atención en dos pintores de distintas épocas para descubrir sus diferencias o semejanzas.
    Un abrazo.

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    1. Rosenblum planteó la relación y, la verdad, en cuanto ves las obras de Feininger posteriores a su también interesantísima fase expresionista, acuden en tropel a la memoria los cuadros de Friedrich, Carus y Blechen.

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  2. Hola Carmen. Solo tú consigues que vea el lado romántico del cubismo, no es una corriente pictórica que me guste y con tu explicación he visto las cosas de otra forma, el mar de hielo, como tú dices, me ha cautivado. Un beso.

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    1. La adaptación que Feininger hace del cubismo es muy atractiva. Como fotógrafo también tiene mucho interés, ¡y también hizo juguetes, como Paul Klee y otros artistas! Mira, Marigem, te presento a Lyonel Feininger:
      http://www.namespedia.com/image/Lyonel_1.jpg
      http://uploads4.wikiart.org/temp/c680e264-8acf-4b25-94b7-13ce1502603e.jpg!Portrait.jpg

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  3. Pues es algo que ni me había planteado. Pero la visión de estos cuadros si que ha creado en mí una sensación que podría llamar romanticismo. Me enseñas muchas cosas Carmen. No conocía a Lyonel Feininger. Día tranquilo en la playa, Torre de la Puerta, Nube pájaro, Gestación de una tormenta, Nocturno….esos colores. He estado un rato mirando Iglesia de Santa María en Halle. Me hipnotiza. Me ha hecho pensar. Cuantas cosas me he perdido. Maravillosa entrada. Gracias Carmen.

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    1. Más adelante, el bueno de Feininger volverá a pasarse por aquí, todo envuelto en azules y amarillos. Ah, Montserrat, y a ti te toca pasarte este viernes, porque me parece que habrá algo para ti (¡es un secreto!) ;)

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  4. Me fascinaba la obra de Friedrich. Ahora me descubres la de Feininger, que me gusta más todavía, me envuelve. Nunca había relacionado el Romanticismo con el Cubismo. Lo seguiremos elevando. Un entrada genial.

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    1. Eleva, eleva... ,) Me alegra que te haya gustado esta faceta de Feininger. Como ya he comentado, tiene otras que veremos más adelante y que me parece que también os gustarán.

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  5. Una entrada fantástica con la que tengo la sensación de haber viajado en el tiempo y conocer a alguien más.
    Saludos

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    1. Feininger... ¡un nuevo amigo! Un abrazo, Yolanda.

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  6. Carmen cuánto más te leo, más ignorante me siento. Gracias. No te puedes imaginar el bien que me haces con tus entradas. Me despiertas esa curiosidad punzante, ese "quiero más" que es como un impulso vital.
    Soy una entusiasta de la pintura nórdica desde que hace unos años pude asistir a visitar una exposición en el Centro de Arte Reina Sofía. Por casualidades del trabajo me encontraba en Madrid y me apeteció ver el continente. Pero fue mágico, porque lo que me atrapó totalmente fue esa exposición, esa luz tan distinta a la Mediterránea, esa disposición de ánimo que tienen todas las personas y los objetos retratados... En fin, un descubrimiento que me dejó una huella que me alegro de experimentar.
    Un abrazo.

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    1. De ignorante nada, y lo sabes. Además, pienso -y no me equivoco- que tu curiosidad, como la de los otros amigos que nos encontramos aquí y la mía, está siempre despierta. ¡Y que no se adormezca nunca!
      La pintura nórdica cuenta con artistas muy interesantes... ¡y tan variados! Aún veremos a muchos más, de distintas épocas y estilos.

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  7. Me pasa lo mismito que a Elisenda, pero yo seguro que lo soy mucho más que ella.
    Sin embargo, pese a no entender, tengo curiosidad por saber y, observando cada cuadro ,mi mente extrae sus propias conclusiones de la mano de lo que tú escribes y explicas tan bien.

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    1. Vamos a formar el club de los curiosos ;) Pero yo siempre he dicho que es eso lo que nos mueve: la curiosidad por lo que nos rodea, las ganas de aprender... ¡Tenemos hambre!

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  8. Jamás lo había pensado :). Cuántas cosas se descubren!. Me han encantado las pinturas de las ruinas y la increíble "Escena callejera", Gracias!

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    1. Me gustó mucho esa fotografía, con esos viandantes casi espectrales. En el fondo, es lo que sientes cuando miras fotos antiguas: que esas personas son ya fantasmas. Lo que seremos nosotros en el futuro, si alguien ve nuestras fotografías, ya antiguas.
      La imagen también da una sensación de rapidez: las personas atraviesan la calle, están, ya no están... ¡qué rápidamente han desaparecido!

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  9. Reconozco que el cubismo me cuesta verlo, aunque cuando me dicen lo que es, entonces ya empiezo a ver algo. En este caso es un cubismo poco geométrico, pues es fácil ver lo que representa, y la verdad, ¡me ha encantado!. Adoro los barcos y me gustan en cualquier estilo y color, pero lo que no son barcos, también me ha gustado mucho. Esa visión más lineal de obras antiguas creo que es un acierto y además muy original.
    No conocía a este pintor, pero ya lo he apuntado.
    GRACIAS Carmen.Pues soy profana en el arte; sólo un año en la universidad y para de contar, pero siempre me ha gustado y en los museos disfruto mucho, a pesar de desconocerlo. Creo que por aquí somos de vista fácil, si se puede decir así

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    1. No sé si de vista fácil, pero sí de vista ágil, despierta, de vista que ve.
      Feininger, como dices, aplica en las obras que hemos visto cierta geometrización de raíz cubista a unas pinturas que siguen siendo figurativas. Ahí están los barcos, las ruinas, las casas, las iglesias, las personas... No se esconden: simplemente, se muestran de otro modo.

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  10. Muy agradecida por tu trabajo. Seguiré mirando entradas. Un placer, verdaderamente, un placer.
    Saludos.

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    1. El placer es para mí, Pilar, y, si me lo permites, también el honor de contarte entre mis amigos lectores. Un abrazo.

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  11. Qué magnífico artículo, Carmen. He disfrutado mucho con las pinturas de Feininger. Esas transparencias me han atrapado :)

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    1. Gracias, Anabelee. Me alegra mucho que os haya gustado Feininger.

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