miércoles, 13 de mayo de 2015

El rostro del paisaje




La naturaleza ofrece en sus montañas, en las nubes, en las rocas, imágenes que nuestro cerebro identifica, a veces, con cuerpos de hombres y animales o con rostros humanos. Este fenómeno recibe el nombre de pareidolia. A menudo, la semejanza entre unas formas naturales y otras influye en la toponimia: no es extraño que algunos montes, por ejemplo, reciban el nombre de la figura que evoca su silueta: el Caballo, la Mujer dormida o la Mujer muerta…

Cabeza de indio, Ebihens

Nube

Los artistas recogen, en sus pinturas, algunas de estas caprichosas formas. Mirad con atención esta pintura de Giotto: 


Giotto, Entierro de San Francisco, basílica superior de Asís, 1300 c.

Nos acercamos un poco más:



Y aún más. ¿Veis ahora el rostro que aparece en una nube?


Otro pintor muy aficionado a dotar de vida a las nubes fue Andrea Mantegna. En Palas expulsa los vicios del jardín de la Virtud nos encontramos, además de con una nuvola, con unas nubes antropomorfas:

Andrea Mantegna, Palas expulsa los vicios del jardín de la Virtud, Museo del Louvre, París, 1499-1502


Otro cuadro de Mantegna, el San Sebastián de Viena, nos muestra en una nube a un jinete a caballo:


Andrea Mantegna, San Sebastián, Kunsthistorisches Museum, Viena, 1457-58


Otro bello ejemplo de nube animada es el que nos ofrece Correggio, aunque en este caso se trata de una de las habituales metamorfosis de Júpiter para llevar a cabo sus conquistas:

Correggio, Júpiter e Io, Kunsthistorisches Museum, Viena, 1531-32
Si las nubes nos muestran tantos rostros, ¿qué podemos encontrar en la tierra? Cabezas, rostros, muchos más rostros nacidos de las fantasías paisajísticas del manierismo nórdico:


Joos de Momper el Joven, Paisaje, 1600-35 c.


Anónimo, Paisaje con cabeza masculina, Museo de Bellas Artes, Bruselas, 1600-1635 c.

Anónimo holandés, Paisaje, 1550-1600 c.

Matthaüs Merian, Paisaje, colección particular, dp. 1610

No puede extrañarnos encontrar este tipo de efectos en la pintura de Dalí:

Salvador Dalí, Rostro paranoico, colección particular, 1935 c.

Salvador Dalí, El enigma sin fin, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 1938

La pareidolia hace que muchas de las imágenes de Marte proporcionadas por la Mars Science Laboratory, conocida como Curiosity, se identifiquen con rostros y otras formas conocidas:




No hace falta ir a Marte, en cualquier caso, para encontrar estos rasgos, a menudo antropomorfos. La Tierra ofrece suficientes ejemplos de estos fenómenos naturales.

Además de en la naturaleza, estas trazas aparecen también en la escultura aplicada a la arquitectura. Heredera de la imaginería medieval y oriental y con gran difusión en el manierismo, esta tendencia da lugar a hermes, mascarones y otras criaturas híbridas. El modernismo da lugar a creaciones como estas chimeneas antropomorfas en La Pedrera o Casa Milà, de Antoni Gaudí:


Antoni Gaudí, Chimeneas en La Pedrera (Casa Milà), Barcelona, 1906-1910

De regreso a la pintura, os hago una pregunta: ¿qué veis en este paisaje de Degas?

Edgar Degas, Acantilado o costa escarpada, colección particular, 1880-1892


 

43 comentarios:

  1. Qué entrada más bonita!!!1 Me encantan las nubes así que he disfrutado mucho.
    Yo tengo muy mala visión para estas cosas así que en el cuadro de Degas poco veo, por momentos me da la sensaciónn de que hay alguien echado en la parte superior, pero si me fijo, abajo a la derecha también veo a alguien echado.¿Hay más de uno? ¿Me lo he imaginado?
    Un besín y estoy deseando leer los comentarios.

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    1. ¡Ja ja! ¡A ver a cuántas personas, animales y objetos descubrimos en el cuadro de Degas! La verdad es que yo solo veo una figura, lo cual no quiere decir que no haya más. Vamos a fijarnos.

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  2. Un fenómeno psicológico que nuestro cerebro recoge ante cualquier cosa, nubes, montañas u otros elementos naturales dándole una forma reconocible de lo que nos rodea en nuestra vida.
    Muchos artistas hicieron uso de ello, como tú bien relatas en esta entrada, ahora bien hay, sobre todo en pintura medieval, como llamaríamos a esos objetos que aparecen y que no son propios de la época? Y es lo mismo la hierofania?
    Buen día Carmen

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    1. No, la hierofanía es la manifestación de lo sagrado; la pareidolia, un fenómeno natural. Otra cosa distinta es que los artistas jueguen con la pareidolia para introducir hierofanías.
      No entiendo la pregunta acerca de objetos que aparecen en la pintura medieval y son anacrónicos, es decir, no pertenecen a esa época. Si son representados, es porque existían en esa época o en épocas anteriores y seguían siendo conocidos. Lo que no acabo de ver es un ordenador en el escritorio de San Jerónimo, por ejemplo.

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    2. No sé si esos objetos, luces u otras formas fueron pintados en el momento de la facturación de pinturas, pero algunos son extraños al tiempo de la obra ( no sé si aquí puedo adjuntar alguna imagen, sino lo haré en facebook). Igual es que cuando los vemos, los asociamos a lo que ahora existe: pareidolia actual.

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    3. Vamos, lo que digo: el ordenador en el escritorio de San Jerónimo ;)
      Aquí puedes insertar direcciones de imágenes.

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  3. Esto no tiene nada que ver con lo de Arcimboldo y las caras con berenjenas y demás... ¿O sí? Me ha encantado la entrada, peto con alguna nube me he vuelto bizco. Bss.

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    1. Sí, tiene que ver con esos juegos antropomórficos, próximos a veces a la anamorfosis, que tanto gustaban a los artistas manieristas. Calla, que ya empiezas a desatar mi imaginación: estoy viendo a una persona que pretende hacer una ensalada y empieza a desmantelar a otra persona, construida al modo de Arcimboldo. "Préstame ese tomate, por favor". Y así, tomate a tomate, cebolla a cebolla, el pobre desaparece para convertirse en ensalada.

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  4. No conocía los términos pareidolia e hierofania. Es curiosa la asociación de idea de la mente intentando visualizar objetos conocidos en la naturaleza.

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    1. Sí. ¿Tú no eres de los que se quedan totalmente abstraídos mirando nubes, piedras... y al final te das cuenta de que no solo has recreado imágenes, sino que incluso has inventado una historia sobre ellas? ¡Incluso una historia de género negro! ;)

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  5. Me ha encantado la entrada. No conocía los conceptos pero conocía de sobra la sensación de ver a "alguien" en una nube, una piedra, montaña... Yo creo que tanto en la naturaleza como en los objetos que pueblan nuestra vida cotidiana haber "alguien" escondido. Cuando tenía más o menos cinco años recuerdo que mis padres compraron un coche nuevo. Yo estaba muy preocupada porque al que teníamos lo quería mucho porque "sonreía". Por suerte compraron uno que era su "primo" y también sonreía. El primer coche que tuvimos nosotros fue un Peugeot "206 y a mí no me convencía nada porque no me gustaba su "expresión". Me producía desconfianza. También recuerdo una roca en una rompiente que se veía desde la ventana de mi casa, cuando vivía en Coruña. Siempre me parecía el rostro de una mujer triste. Incluso a veces atisbo formas en los azulejos de mi baño... En el cuadro me parece ver dos cuerpos echados, pero al mismo tiempo en la línea de la costa una cabeza de cisne caída lánguida sobre el mar. Un ala me parece la línea de la costa. No sé... Siempre veo cosas en todas partes. Disculpa el "rollo". Un beso

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    1. En los azulejos de mi baño también hay gente, Eva, y en las viejas piedras que forman la embocadura de la chimenea. Ah, esa es otra: las ciudades, personajes e historias que cuenta el fuego... Entiendo muy bien lo que cuentas acerca de los coches. Me has hecho sonreír, porque me has recordado la relación que tuve, de pequeña, con el primer coche que tuvieron mis padres. ¡Tenía cara de buena gente! Somos tremendas: en cuanto echa a volar nuestra imaginación, nos vamos tras ella.

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    2. Me gusta la imagen del coche-primo sonriente.

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    3. Un coche con cara de buena gente.
      Me gusta.

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  6. En el paisaje de Degas únicamente veo dedos entrecruzados, dispuestos de forma extraña, como si hubiera varias manos. Me siento prosaico.
    Las nubes llaman la atención. Claro que sí. Pero creo que de niños, e incluso siendo adultos, todos hemos jugado a reconocer o imaginar figuras en el perfil de las montañas. Adquieren entonces un significado próximo a la magia. Hay, claro está, caballos, cerdos, carneros, zorros, trompas, cuernos, guitarras, torres de Babel, escalas, brujos, ogros, indios, turbantes, ojos, bocas...

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    1. ¿Solo ves dedos? ¿De verdad?
      Sí, el juego de reconocer figuras en montañas, nubes... ¡e incluso azulejos, como hacemos Eva y yo! es muy divertido. Además, no podemos olvidar las leyendas populares que se crean a partir de la semejanza del determinado perfil de una montaña, como dices, con un animal o una persona.

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  7. Un fenómeno psicológico que nuestro cerebro recoge ante cualquier cosa, nubes, montañas u otros elementos naturales dándole una forma reconocible de lo que nos rodea en nuestra vida.
    Muchos artistas hicieron uso de ello, como tú bien relatas en esta entrada, ahora bien hay, sobre todo en pintura medieval, como llamaríamos a esos objetos que aparecen y que no son propios de la época? Y es lo mismo la hierofania?
    Buen día Carmen

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    1. Suni, este mismo comentario lo has hecho después del de Marigem, y hemos comentado mi respuesta. Míralo, es el segundo comentario (el tercero, si incluimos mi respuesta a Marigem).

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  8. Veo los dedos de una mano inmensa entrando por el margen izquierdo.

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    1. Espera, Vita, que Daniel y tú tenéis razón: hay unos dedos enormes.

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  9. Me ha traído a la memoria, El Tormento y el Extásis, Miguel Angel tambièn se inspiraba en las nubes al realizar sus obras.. en cuanto a este paisaje de Degas, me parece ver; a una mujer descansando sobre èl, los muslos, el vientre, los pechos, la cabeza, quizàs, apoyado en uno de sus mulos algún que otro rostro le acompaña. Por cierto, me alegra saber, que no soy la única que vislumbra imàgenes en nubes, y porquè no hasta en los charcos que deja el agua al caer. Me ha encantado, gracias!!


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    1. Miguel Ángel y, por supuesto, Leonardo: "si observas algún muro lleno de sucias manchas o en el que se destacan piedras de diversas sustancias, y si te propones idear un paisaje, podrás ver allí, sobre ese muro, las imágenes de distintos paisajes, ornados de montañas, ríos, peñascos, árboles, llanuras, grandes valles y cuellos de múltiples formas; podrás ver allí todavía numerosas figuras de batallas y de rápidas acciones, extraños aspectos de rostros y actitudes, y otras infinitas cosas que podrás integrar en formas de arte. Y te parecerá que, al contemplar sobre el muro tal mezcla de cosas imaginarias, te ocurre lo mismo que cuando oyes un sonido de campanas, y te entretienes en fantasear nombres y vocablos correspondientes a cada toque.
      Me ha sucedido ya, a veces, mirando una nube o un muro, descubrir en ellos manchas que, si bien privadas en realidad de perfección, en algún detalle despertaban mi inventiva, gracias a la perfección de sus movimientos y actitudes".
      Bueno, Inma, otra que forma parte del club de rastreadores de figuras ;)

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  10. Las pareidolias tienen un problema de delimitación conceptual. No queda bien definido cuando deja de ser una pareidolia, es decir, una creación espontánea de la naturaleza que la mente humana le atribuye coherencia, para convertirse en un objeto real, externo al ser humano y creado físicamente por éste. No existen criterios claros para definir lo que es y lo que no es una pareidolia. En éste sentido, los objetos "extraños" que alude Su Mach, que aparecen en el arte (pintura), no queda claro en qué momento se trata de pareidolias del artista o pareidolias del observador de la obra del artista, o en qué momento se trata de objetos reales que representa el artista y que el observador interpreta correctamente.

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    1. Aparte del juego voluntario del artista con las pareidolias, como con cualquier otro recurso visual, opto por pareidolias del observador.
      Respecto a esos objetos supuestamente extraños, os recomiendo una divertida entrada de Alessandra Artale en su blog, en la que nos cuenta, entre otras cosas, cómo unos cetros se transforman en antenas y un capelo cardenalicio se convierte en ovni, a gusto del espectador: http://www.alessandraartale.it/2014/11/davvero-nellantichita-dipingevano-gli.html

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    2. Eso es lo que yo quería saber. Es decir, la interpretación oficial y rigurosa que los estudiosos o especialistas del Arte hacéis con respecto a ésos "objetos extraños" que bien pueden ser objetos o bien simples símbolos o iconos de la época en que fuéron realizados. La interpretación que dan los partidarios de la "teoría ufológica" ya es conocida. Consultaré el blog de Alessandra Artale. De todas formas, hablas de dos casos, los cetros que se pueden interpretar como antenas y un capelo cardenalicio interpretable como un ovni. Pero, hay muchos más casos en la pintura, incluso rupestre, y también en la escultura. Los autores de ésas obras de arte, ¿ qué quisiéron representar ? . Por otro lado, aunque optes tanto por las pareidolias del artista así como las del observador, sigue sin quedar bien definido conceptualmente el término pareidolia. Nadie ha dictaminado, que yo sepa al menos, cuáles son las propiedades que ha de cumplir una percepción para que sea considerada una pareidolia. O dicho de otra manera, cuando deja de ser una pareidolia y se convierte en un objeto real, físico, externo, no construído por el azar de la naturaleza y sí construído por el ser humano. Para finalizar, quiero añadir el aspecto mágico, que tanto nos hace falta en nuestro mundo predecible, rutinario y mecanicista, y que aporta la teoría ufológica, en el sentido de.... ¿ y si fuése cierto ?

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    3. Andreu, ¿qué opinarías de un psiquiatra que, ante un paciente que padeciese desórdenes mentales, le echase un vistazo y dijese: “está poseído por el diablo”? No parecería demasiado profesional, ¿verdad?

      La “interpretación oficial y rigurosa” de los historiadores del arte se basa en hacer uso de los recursos de su (nuestra) profesión. Cuando las fuentes iconográficas, los textos escritos, los contextos históricos y sociales… explican perfectamente el hecho de que se representen y el modo en que se representan unos determinados objetos, comprenderás que no tiene sentido alguno abrazar ninguna teoría extraña, muy amena para conversaciones de café, pero totalmente fuera de lugar en el contexto de la historia del arte.

      Tus comentarios sobre este tema en el blog y en facebook insisten en una idea que considero errónea: que los historiadores del arte tenemos que dedicarnos a refutar las tesis de los partidarios de la “teoría ufológica”. Mira, si una persona me quiere convencer de que existen los fantasmas –los tiernos, entrañables fantasmas- es ella quien tendrá que demostrar que existen: no puede pretender que yo me dedique a demostrar que no existen. Que muestre imágenes en las que aparecen esos supuestos fantasmas (o, en el caso que nos ocupa, ovnis) no es una demostración, sobre todo si existen interpretaciones perfectamente racionales para esas imágenes que, quien las muestra, no puede obviar.

      Si una persona tiene fe en esas u otras cosas, estamos hablando de algo distinto, que entra en el terreno de lo personal, pero que en la historia del arte solo incide, y, eso sí, con muchísima importancia, como fenómeno con unas hondas derivaciones artísticas. ¿Cómo podríamos entender la arquitectura y el arte de la Edad Media europea, por ejemplo, sin atender al fenómeno de la fe? La iconografía religiosa es muy importante en el arte, pero el historiador no se pregunta acerca de la realidad de las creencias religiosas, sino que se centra en sus expresiones artísticas. Me explico: ante una pintura o una escultura de una Resurrección de Cristo, un historiador del arte no se pregunta si un muerto puede resucitar o no, porque esa no es la cuestión que se plantea como historiador. Lo entiendes, ¿verdad?

      Paro aquí, porque ya he escrito un texto larguísimo. Un abrazo.

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    4. Lo entiendo, Carmen. Un abrazo.

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  11. Qué entrada más bonita, Carmen. Me ha encantado. No sé si viste en mi blog de fotografías de viajes que, hace poco, publiqué una fotografía de una formación calcárea de la Capadocia a la que llaman "El Camello". Es igualito.
    Me fascinan estos juegos de contrastes en los que puedes encontrar figuras escondidas. Adoro los juegos de imágenes ocultas y también las imágenes que se esconden en 3D.
    Pero buscar figuras antropomórficas o en forma de animales o árboles se me da de miedo. En los azulejos del baño tengo varios identificados, abuelos, niños, señoras con peluca,... y no sólo eso, en las manchas de las paredes de los edificios, en los posos del café... Y creo que le pongo bastante imaginación.
    En el cuadro de Degas, por tanto, veo personas recostadas, la primera una mujer desnuda en primer plano, con la cabeza echada para atrás; otro un escorzo impresionante que cruza el cuadro desde las 7 a la 1 (posición de agujas de reloj).
    Gracias Carmen, por hacernos tan felices.

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    1. Sí, la vi. ¡Qué buena fotógrafa eres, Elisenda!
      Me he reído al leer tu comentario porque he pensado que Eva, tú yo estamos muy acompañadas en el baño. ¡Ni un momento de intimidad! ;)
      Respecto al cuadro de Degas, os diré que, al principio, solo había visto una figura, la de la mujer recostada, pero me estáis haciendo ver más.

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  12. Hola a todos:
    yo sólo veo a una mujer pelirroja echada en la montaña con las piernas flexionadas, la cabeza medio colgando y el pelo cayendo hacia el mar. Una figura más pequeña, reclinada en su costado y con las manos junto a su cara. Me ha recordado a esas figuras de muchos estudios psicológicos en que una figura esconde otra y que no siempre son fáciles de ver, hasta que te lo dicen y entonces ya no puedes ver otra cosa.
    Ver figuras en las nubes debe de estar en los genes del ser humano, pues quien más y quien menos vemos cosas y en el arte es de lo más normal. Quizás tenga algo que ver con la idea de que el ser humano es la joya de la creación (lo cual es discutible, pero ahí está) y es inevitable querer comparar (o humanizar) todo con el hombre y por extensión, con los seres vivos o los imaginarios.
    GRACIAS Carmen, desconocía las palabras, pero soy fan declarada de buscar formas en las nubes. Aún hoy. No lo puedo remediar

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    1. Sí, existe esa tendencia a "humanizar" o, por lo menos, a dotar de formas conocidas (de animales, vegetales, objetos) lo que nos rodea.

      No intentes remediar el gusto por el juego de las nubes. ¡Es tan agradable!

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  13. Estupenda entrada de algo que hemos experimentado la mayoría siendo niños: Buscar nubes de formas variopintas y rostros en los azulejos y en las paredes manchadas y desconchadas como dice Elisenda. Creo que tiene que ver efectivamente con el nivel de abstracción de nuestra mente, y de la parte del cerebro más desarrollada, esa que maneja y administra la parte artística y abstracta de nuestro ser.
    Unas entradas las tuyas curiosas y adictivas e leer para aprender.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Francisco. Buena relación la que estableces con la abstracción y la parte del cerebro "que maneja y administra la parte artística y abstracta de nuestro ser".
      Un abrazo.

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  14. Qué curioso. Mira la primera impresión que me ha dado el cuadro ha sido esta: La cabeza de un hombre visto por detrás. Veo la oreja derecha perfecta pero por detrás. Si lo miro detenidamente en el centro veo una mujer recostada. En la derecha, lo que es “mi oreja particular” esa mancha negra veo también un animal de pie sujetándose en las patas traseras, puede ser un caballo, un león, no sé. En el cuerpo de la mujer recostada, adivino una cara con unos ojos mirándome fijamente y no sigo que me está dando miedo….jaja. ¡Qué fuerte! No sabía que lo que me ocurría tenía un nombre: Pareidolia. Todo en esta vida tiene una explicación. Genial Carmen. Un beso.

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    1. ¡Ese cuadro de Degas da muchísimo juego! De verdad que yo solo había visto a la mujer tendida, y poco a poco me habéis hecho ver, entre todos, muchas más figuras. Me recuerda a esos momentos en los que muestras el perfil de una montaña a alguien y le dices: "se llama el Indio". "¿Por qué?". "¿Cómo? ¿No ves el perfil de la cara?". "No". "Fíjate: eso es la nariz...". "No veo la nariz". ¿Nunca os habéis visto en una situación como esa?

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    2. Me pasa constantemente, pero no con una montaña. La cerámica del suelo de mi casa, yo veo caras constantemente que nadie más ve. ¡Que poca imaginación! Un beso Carmen.

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  15. El que a buen árbol se arrima buena sombra lo cobija. Gracias por tan amena lección. Veo en el Degas a una mujer tendida de espaldas con las piernas dobladas y el cabello cayendo en cascada, bueno yo veo mujeres en todos lados, en las nubes, en las montañas, en las sábanas y sobre todo en mis sueños;)

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    1. O sea, que tú eres el de la famosa frase cinematográfica: "a veces veo..." ;)
      A mí me han convencido de que, además de la mujer recostada, hay muchas más figuras en el cuadro. ¡Incluso he llegado a ver una rana y una rata con cara de cerdito! Terrible: creo que me niego a seguir mirando el cuadro de Degas.

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  16. Bueno, ya puedo deciros que esta entrada ha sido un experimento, porque me interesaba ver cuántas imágenes podíamos descubrir en un cuadro y cuáles eran las reacciones ante determinadas pareidolias. Estoy contenta, porque el resultado ha sido excelente, gracias a vuestras aportaciones. ¡Gracias a todos!

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  17. Hola Carmenn. Estupenda entrada como siempre y gracias por enseñarnos que es la parecidolía. Yo veo pájaros , manoos ....incluso pechos en un cuerpo femenino. Un saludo.

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    1. Pájaros: apuntamos pájaros. Un abrazo, Roy,

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  18. en el ultimo cuadro veo a una mujer acostada, se distinguen sus piernas, barriga, senos y su cabeza y cabello

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