miércoles, 6 de mayo de 2015

La ternura del golem




“y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,
la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio”

(Jorge Luis Borges, El golem)



El golem está hecho de barro y de palabras. Como nosotros. 


Paul Wegener, El Golem, 1920

Hay varias recetas para fabricarlo. En algunos casos, se debe dar una serie de vueltas a su alrededor; en otros, se omiten esos preliminares. Dos elementos son imprescindibles: la arcilla de la que está formado y la palabra trazada en su frente o escrita en un papel que se introduce en su boca o en cualquier otro lugar de su cuerpo. Esta puede ser alguno de los setenta y dos nombres de Dios o la palabra Emet (“verdad”). Si se borra la primera letra, Emet se transforma en Met (“muerte”), de modo que el golem vuelve a ser tan solo barro. Otro modo de desactivarlo consiste en retirar el papel donde estaban escritas las palabras que le dieron vida.

Paul Wegener, El Golem, 1920

Ya conocéis su historia, una de cuyas versiones más famosas es la que atribuye su creación al rabino de Praga Yehuda Loew ben Bezalel, en el siglo XVI. El golem se construye para defender al pueblo judío, aunque siempre se tuercen las cosas y el golem, que tiene tanta fuerza como escasa es su inteligencia, comienza a sembrar a su paso la destrucción, hasta que es desactivado. En cualquier caso, no parece que su papel como protector haya alcanzado, en ningún momento, demasiado éxito.

Praga, 1941-1944 c.

Mayor utilidad presenta el golem para hacer la compra y encargarse de otras tareas domésticas:

Paul Wegener, El Golem, 1920

Paul Wegener, El Golem, 1920

Los aficionados al cine habréis reconocido a primera vista las imágenes de El Golem, dirigida por Paul Wegener en 1920. Como suele decirse, a la tercera va la vencida: esta es la tercera película sobre el tema rodada por Wegener, después de la que hizo en 1915, de la que apenas se conservan fragmentos, y la desaparecida de 1917. De todo ello, así como de textos como El Golem, de Gustav Meyrink, y El Golem. El coloso de barro, de Isaac Bashevis Singer, me interesa destacar lo siguiente: Praga y, en concreto, el barrio de Josefov.

Calles de Josefov, Praga, 1908

A partir de 1780, los judíos que residían en Josefov comenzaron a establecerse en otros puntos de la ciudad. Solo los habitantes más pobres y los judíos ortodoxos permanecieron en el barrio, que comenzó a deteriorarse hasta que gran parte de él fue demolido entre 1893 y 1913.

Jan Minarik, Gueto de Praga, 1906

Pintores como Minarik, Jansa o Kohn, entre otros, reflejaron en sus lienzos las casas y calles del barrio. 

Adolf Kohn, Calle Meisel

Calle Meisel

Vemos la Sinagoga Vieja-Nueva, uno de los primeros edificios góticos de Praga, construido hacia el siglo XIII. Según la leyenda, el cuerpo del golem se conserva en ella. Junto a la sinagoga se halla el antiguo ayuntamiento judío, un edificio renacentista al que se agregó una fachada rococó en el siglo XVIII:

Sinagoga Vieja-Nueva y antiguo ayuntamiento

Václav Jansa, Sinagoga Vieja-Nueva y antiguo ayuntamiento, 1896-97

Jan Minarik, Sinagoga Vieja-Nueva y antiguo ayuntamiento

Adolf Kohn, Sinagoga Vieja-Nueva y antiguo ayuntamiento

Podemos adentrarnos, de la mano de estos artistas checos, en los patios de Josefov:

Jan Minarik, Patio

Patio de Josefov

Es un placer recorrer, en silencio, sus tranquilas calles:

Adolf Kohn, Calle

Jan Minarik, Barrio de Josefov

Adolf Kohn, Barrio de Josefov

Jan Minarik, Barrio de Josefov

Poco tienen que ver estas imágenes con la descripción del barrio que Gustav Meyrink ofrece en El Golem: “contemplé las casas de feo color que tenía ante mí, como animales viejos y malhumorados, acurrucados unos junto a otros bajo la lluvia. ¡Qué terribles y viejas parecían todas! Habían sido edificadas sin criterio y aparecían como maleza que surge del suelo. Se construyeron apoyadas en una amarillenta muralla de piedra, lo único que se mantenía aún de un alargado edificio anterior que data de hace dos o tres siglos. Las construyeron al buen tuntún, sin tener en cuenta las demás: aquí, media casa esquinada y con la fachada hacia atrás; al lado, otra que sobresalía como un colmillo”.
Hugo Steiner realizó las ilustraciones para la primera edición del libro de Meyrink, en 1915. La Praga de Steiner ejercerá gran influencia en el Nosferatu de Murnau.

Hugo Steiner, El Golem, 1915

Los decorados de la película El Golem fueron diseñados por el arquitecto Hans Poelzig. No se trata de unos decorados pintados, como sucede en El gabinete del doctor Caligari, sino de escenarios tridimensionales que configuran una ciudad de cuento de hadas: de un siniestro y tristísimo cuento de hadas.

Paul Wegener, El Golem, 1920

Paul Wegener, El Golem, 1920

Las casas están vivas. ¿No las oís respirar? Meyrink tiene razón. Vencidas, se apoyan unas en otras para no derrumbarse.

Paul Wegener, El Golem, 1920

Paul Wegener, El Golem, 1920

El golem recorre estas calles deformadas por los escorzos, por la textura viva de las casas, por la inclinación de sus fachadas, de sus hastiales, de sus torres, por la exasperación expresionista de un gótico de sueño o pesadilla.

Paul Wegener, El Golem, 1920

Paul Wegener, El Golem, 1920

Los interiores se presentan también con un aspecto orgánico, como partes del cuerpo, como seres vivos:

Paul Wegener, El Golem, 1920

Paul Wegener, El Golem, 1920

El golem sufre. “¿Por qué lloras?”, le pregunta el rabino en El coloso de barro, de Isaac Bashevis Singer. “Golem solo”, le responde la desdichada, colosal criatura. Solo, como la creación del doctor Frankenstein, de quien tan cerca está en su tristeza, en su soledad y, a partir de determinado momento, en la destrucción que siembran a su paso.

Paul Wegener, El Golem, 1920

Al golem le gustan los niños, hasta el punto de convertirse en su perdición:

Paul Wegener, El Golem, 1920

Será una niña muy pequeña quien, jugando, retire del golem la palabra que le da vida.

Paul Wegener, El Golem, 1920

Esta historia ha terminado. La leyenda cuenta que, cada treinta y tres años, el golem se asoma a la ventana de un cuarto cerrado y contempla el gueto de Praga. También dice que su cuerpo, barro desmoronado, duerme en un baúl oculto en el ático de la sinagoga. Son leyendas de esta Praga mágica, como tituló Angelo María Ripellino uno de sus libros.

Paul Wegener, El Golem, 1920




40 comentarios:

  1. Una vez más me has sorprendido muchísimo. Y me quedo con la frase-las casas están vivas,¿no las oís respirar?

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  2. Ternura, la que tu pones al contarnos estas maravillas, gracias, Carmen!!

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    1. La ternura de los viejos barrios derruidos, la ternura de la triste criatura monstruosa. ¿Y no será, Inma, que tú también lees esto con los ojos llenos de ternura?

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  3. Maravillosa entrada Carmen :) estoy sin palabras. Algunos interiores me han recordado a Gaudí, muchísimo ¿es posible esta asociación? El "organicismo" de los interiores y ese concepto de las casas que "cobran vida" también están presentes en el arquitecto catalán de algún modo ¿ no crees? Me ha encantado.

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    1. Sí, Herminia, claro que es posible esa asociación con Gaudí, y también con otros arquitectos como Rudolf Steiner y Javier Senosiain, por ejemplo. Hans Poelzig, como ellos, es una caja de sorpresas.

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  4. El Golem, barro de la tierra, como Adán. El deseo de emular a Dios presente en todas las culturas. ¿Pero no es miedo al castigo divino anular su inteligencia?

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    1. Si la pregunta es si el temor al castigo divino anula la inteligencia humana, mi respuesta es sí. Si te refieres al hecho de que las creaciones artificiales del hombre no se caractericen por su inteligencia, debido a ese temor a ofender a Dios, creo que hay matices. Pensemos en nuestras dos desdichadas criaturas: la que está hecha de barro, como nosotros, y la que, también como nosotros, está hecha de muertos. El golem no es inteligente; la creación de Frankenstein sí que lo es en la versión original de Mary W. Shelley, pero no, en general, en las adaptaciones posteriores. Ambos quedan así como un par de grandullones, tontos (¿tontos?) y peligrosos, como suelen ser los gigantes y ogros del folklore y los cuentos.

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    2. Me refería a lo segundo y lo has explicado muy bien. Es verdad que esos tiernos gigantes siempre han sido vencidos por la astucia, excepto King Kong, tal vez. Pero además del temor a Dios se me ocurre pensar que hay otro miedo a ser superados por la inteligencia de nuestra propia creación. Ahora mismo se trabaja en Inteligencia Artificial, quizá con un miedo subliminal a que los robots se extralimiten, como pensaron Asimov y Philip K. Dick..

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    3. "Deténgase Dave... Tengo miedo... Tengo miedo, Dave... Dave... mi cabeza se va".

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    4. Daba miedo y daba pena. La esencia del terror.

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    5. Qué interesante el artículo, y qué interesantes vuestras observaciones. Soy más fan de Frankenstein que del Golem, quizá porque al primero me acerqué a través de la literatura incluso antes que de las versiones cinematográficas...
      Gracias, Carmen

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    6. Tu comentario, Anabelee, me ha hecho pensar, no sé por qué, en la diferente elaboración de ambas criaturas: una, más tecnológica, poniendo en juego la electricidad, en relación con los experimentos de Galvani y Crosse, por ejemplo; otra, más artesanal, tan solo con arcilla y palabras. Pero no sé por qué me he ido por aquí, cuando lo que comentabas es que preferías a Frankenstein. Es lo bueno: que comentáis algo, y empezamos a pensar en unas cosas y otras. Así que, ¡gracias a ti, Anabelee!

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    7. La palabra siempre está presente en la creación de las criaturas, de un modo u otro... Y sí, lo bueno de esto es que, igual que en una buena conversación entre amigos, de un tema saltamos a otro, enlazamos, recordamos...

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  5. ¡Me encanta, me encanta, me encanta! Gracias, Carmen.

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    1. ¡Gracias, escritor Picos Freire!
      (Tienes nombre de calle. Mira qué bien suena: calle Picos Freire).

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    2. Estoy en ello. Pero no sé si sería una calle recomendable...

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  6. Que curioso eso que comentas Manuel. Siempre pensé que estos seres eran creados por personas que se creían dioses. Y el deseo de emular a cualquier dios, siempre ha sido la perdición de los hombres
    De la entrada lo que más me ha gustado es la representación del guetto judío, las casas pegadas unas a otras de cualquier manera, y sí, dan la sensación de aguantarse, pero por otro lado es una cohesión propia de un barrio.
    Leí el Golem de Meyrinck hace muchos años y no recuerdo gran cosa, pero me gustó mucho menos que Frankenstein. No sé si porque la literatura judia es tristona o el Golem me resultaba más extraño, pero ni fu ni fa.
    El Golem actual son los robots y en plan masivo el ordenador, que sólo le falta andar para que no tengamos que hacer nada.
    GRACIAS Carmen, bonita reseña

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    1. Me mata. Shalom Auslander me mata si sabe que le incluyo en lo que has llamado "literatura judía", pero, si lees Lamentaciones de un prepucio, no podrás pensar que es tristona. A mí me arrancó las lágrimas, y no de pena, precisamente. ¡Estoy segura de que llegaron hasta ti mis carcajadas! Otro autor, en esa línea nada, pero nada triste: Etgar Keret. Y otro, magnífico, que a veces puede resultar triste, como dices, pero en otras ocasiones, no: Amos Oz. Solo por ceñirnos a unos pocos nombres en la literatura actual. Seguro que, con lo devoradora de libros que eres, has leído ya a alguno de ellos.

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    2. No muchos, para mi vergüenza. Por lo que veo, equivoqué los escritores judios elegidos. Me tomo nota de estos, que creo me gustarán más y cambiarán mi opinión sobre la alegría de esta literatura.

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  7. soy fan de este personaje tan fascinante, rezuma tristeza, maldad y ternura a la vez, un mito romántico. Y si encima lo acompañas de este relato turístico y pictórico tan hermoso aún me gusta más! Gracias!!

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    1. Coincidimos. Seguro que también te gusta, como a mí, el "pequeñín" de Frankenstein.

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  8. Las casas parecen ser seres animados que se retuercen al paso de los humanos. Me recuerda a la magia de Harry Potter, con esas casas que se inclinan como si las meciera el viento. También tiene reminiscencias del mundo Disney, con sus árboles y objetos animados. Gracias Carmen, me ha encantado!!!

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    1. Por eso es un cuento de hadas, triste y siniestro... Como suelen ser los cuentos. Por eso nos fascinan.

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  9. Me lo he pasado en grande una vez más. Gracias. Nunca me topé con el golem

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    1. Se asoma cada treinta y tres años, pero como no sabemos cuándo lo hizo por última vez, tenemos difícil eso de coincidir.

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  10. Como he dicho antes, sin leerlo ya sabía qué era bueno, una vez leído es mucho mejor...
    qué maravilloso viaje por esos rincones tan vivos

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  11. Me ha encantado la manera de narrar esta historia con la mezcla de imágenes de cine y pintura. Todo cobra vida, las explicaciones y el propio Golem. Me recuerdan, las calles y sus casas, a Gaudí.
    Un saludo

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    1. Sí, eso comentaba también Herminia. Más adelante, veremos algo relacionado con esta arquitectura orgánica que, la verdad, tiene su atractivo. Parece idónea para albergar historias, ¿verdad? E incluso para contarlas.

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  12. El golem,me produce tanta ternura. Me ocurre como con Frankenstein, siempre me dejan una sensación amarga en la boca del estómago. Tanta ternura,tanta pena. El recorrido me ha parecido maravilloso. Cuántas cosas respiran a nuestro alrededor sin pulmones,sin cuerpo... No nos dejemos engañar por sus nombres:casas,farolas, paredes,golem..Me ha encantado. Un abrazo

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    1. Pueden asustarnos, pero nos conmueven. Gracias por tu bello comentario, Eva: "Cuántas cosas respiran a nuestro alrededor sin pulmones, sin cuerpo... No nos dejemos engañar por sus nombres:casas, farolas, paredes,golem...". Y, siempre, "tanta ternura, tanta pena". Me gusta muchísimo.

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  13. Independientemente de si 'El Golem' es literatura judía o no, la verdad para mí eso no es relevante, aquí lo que importa es que estamos ante uno de los Grandes Clásicos del Cine Alemán. El Expresionismo Alemán, dejó una impronta muy importante en toda la Historia del Cine. Estas películas, y otras clásicas de la época como 'Metropolis', 'Nosferatu', y 'El Gabinete del Doctor Caligari', han inspirado y siguen inspirando a generaciones enteras de cineastas, poetas, literatos, artistas, teatreros, y hasta músicos de Rock. Hasta en el mundo de los cómics está presente la gran influencia del Expresionismo Alemán, vean sino personajes góticos como Batman y las características de todos sus archienemigos. Carmen: Muchas gracias por dejarme opinar. Gracias por haberme escuchado. Nos videamos!

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    1. Las películas que mencionas, Julián, son, como dices, la fuente inagotable, como lo es el expresionismo alemán, con la impronta que lleva en sí del romanticismo más oscuro. Un siglo después de su nacimiento, el expresionismo sigue vivo y dando vida a nuevas creaciones.

      Otra cosa: ¿cómo puedes darme las gracias por "dejarte opinar" y por escucharte? ¡Me ha encantado! Mira, yo disfruto mucho con el blog, pero una de las cosas que me hacen disfrutar más y con las que más aprendo, porque a menudo me sugieren ideas y preguntas, son vuestros comentarios. Así que ¡muchísimas gracias!

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    2. Que bonita es Praga y que maravillosa es tu entrada, como siempre.! Yo he tenido el placer por sus hermosas calles y lo que sobrevive de su barrio Judío, con ese tenebroso cementerio que lo engalana y efectivamente , las imágenes del Golem de Wegener no dejaban de asaltarme. Gracias de nuevo por entradas como esta. Por cierto, el codillo y la ceeveza tampoco estaba nada malo.��

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  14. Me encanta la entrada. Tiene ternura, misterio, magia... y un laberinto de calles y de enigmas.

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    1. ¿Enigmas? ¿He leído "enigmas"? Mañana, el enigma.
      Gracias, Daniel.

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  15. Piękna, intrygująca opowieść. W Poznaniu (Poland), gdzie mieszkam, znajduje się rzeźba Golem, którą stworzył David Cerny. Golem jest z metalu, wielowymiarowy, wydaje się, ze jest w ruchu.
    Moje zdjęcie Golema znajdziesz pod adresem https://plus.google.com/u/0/110915949451535733829/posts lub na wikipedii http://pl.wikipedia.org/wiki/Pomnik_Golema_w_Poznaniu#/media/File:Golem_POZnan_Poland.jpg
    Jestem ciekawa Twojej opinii. Pewnie znasz tę rzeźbę.Pozdrawiam

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    1. Renne nos cuenta:

      "Hermosa, intrigante historia. En Poznan (Polonia), donde yo vivo, hay una escultura del Golem, creada por David Cerny. El golem es de metal, multidimensional, parece que está en movimiento .
      Este Golem se puede encontrar en; https://plus.google.com/u/0/110915949451535733829/posts o en la wikipedia http://pl.wikipedia.org /wiki/Pomnik_Golema_w_Poznaniu#/media/File:Golem_POZnan_Poland.jpg
      Tengo curiosidad por conocer su opinión".

      Contesto:

      Muy interesante. Imagino los reflejos de la luz sobre la escultura y su dinamismo. Gracias, Renne.

      Bardzo interesujące. Wyobraź sobie, odbicia światła na rzeźby i jego dynamiki. Dzięki, Renne.

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