domingo, 28 de junio de 2015

Sorolla: la luz que vino del norte





Cuando pensamos en el nombre de Sorolla, se forma en nuestros labios la palabra “luz”. A menudo, esta palabra se completa con otra: “mediterránea”. De este modo, pensamos: “Sorolla, luz mediterránea”. Lo curioso es que esa luz, la luz que apreciamos en muchas obras de Sorolla, no nació a orillas del Mediterráneo, sino del Mar del Norte y del Báltico.


Peder Severin Krøyer, Niños en la playa, 1892

En 1889, la pintura escandinava alcanzó un gran éxito en la Exposición Universal de París. En aquellas fechas, Joaquín Sorolla pasó por París, de regreso a España, tras concluir su pensionado en Italia. No parece lógico que, como pintor, desaprovechase la oportunidad de visitar la exposición. En cualquier caso, algunos de estos artistas habían estado ya presentes en las exposiciones nacionales celebradas en Madrid en años anteriores y no cabe duda, por diversos testimonios del propio Sorolla, que este conoció las obras de pintores como Peder Severin Krøyer, Michael Ancher, Anders Zorn y otros.


Peder Severin Krøyer, El artista en la playa, 1882

Peder Severin Krøyer, Playa de Skagen, 1884

Michael Ancher, Pescadores en la playa, Statens Museum for Kunst, Copenhague, 1888

Anders Zorn, Primera vez, Nationalmuseum, Estocolmo, 1888

¿Qué tipo de cuadros pintaba Joaquín Sorolla hacia esas mismas fechas? Veamos un par de ejemplos:


Joaquín Sorolla, El padre Jofré protegiendo a un loco, Diputación Provincial de Valencia, 1887

Joaquín Sorolla, Guitarristas valencianos, Museo Sorolla, Madrid, 1889

Hacia 1892 comienza a cambiar la pintura de Sorolla, aunque no será hasta 1900 cuando la influencia de estos artistas nórdicos, sumada a otras herencias plásticas, en gran medida compartidas con ellos, estallará de forma luminosa.


Joaquín Sorolla, Triste herencia, colección particular, 1899

El parentesco entre los pintores nórdicos mencionados y Sorolla no se aprecia tan solo, desde luego, en las escenas de playa que vamos a ver a continuación, pero estas obras muestran muy claramente las semejanzas entre todos estos artistas.


Michael Ancher, Muchachos en la playa, 1900

Joaquín Sorolla, El baño del caballo, Museo Sorolla, Madrid, 1909

Peder Severin Krøyer, Amalfi, 1890

Joaquín Sorolla, Niños en la playa, Museo del Prado, Madrid, 1910

Sorolla visitó la Exposición Universal de París de 1900. se cree que uno de los cuadros que más llamaron su atención fue Tarde de verano en Skagen, de Krøyer:


Peder Severin Krøyer, Tarde de verano en Skagen, Skagen Museet, Skagen, 1893

Vemos la fotografía de las artistas Anna Ancher y Marie Krøyer, que Peder Severin utilizó para realizar el cuadro:


Peder Severin Krøyer, Anna Ancher y Marie Krøyer, 1893

Los paseantes a orillas del mar fueron frecuentes en las obra de Krøyer y Ancher. Se trata, en general, de ellos mismos y de los miembros de su familia, también artistas.


Peder Severin Krøyer, Tarde de verano en Skagen, Skagen Museet, Skagen, 1893

 
Michael Ancher, Un paseo por la playa, Skagen Museet, Skagen, 1896

Peder Severin Krøyer, Tarde de verano en Skogen, Hirschprung Museet, Kovenhav, 1899

Al cabo de unos años, estos paseantes pasarán a recorrer las playas pintadas por Joaquín Sorolla:


Joaquín Sorolla, Paseo a orillas del mar, Museo Sorolla, Madrid, 1909

Sorolla reconoció su deuda con este grupo de pintores escandinavos y, en particular, con Anders Zorn, a quien recibió en Madrid en 1902 y en 1914. La huella dejada por Krøyer en la pintura del artista valenciano es también muy evidente:


Peder Severin Krøyer, Niña en la playa, estudio preparatorio para Día de verano en Skagen, Hirschprung Museet, Kovenhavn, 1884

Joaquín Sorolla, Niña en la playa, 1910 c.

Joaquín Sorolla, Niño de la barquita, Museo Sorolla, Madrid, 1904


Sorolla toma de Krøyer los temas de los paseos a orillas del mar y los juegos de los niños en la arena y el agua, con el centelleo de la luz sobre las olas y los cuerpos de los niños. Me diréis que no es la misma luz la que vemos en las obras de estos artistas y en la de Sorolla. Así es, puesto que pintan en ámbitos geográficos muy distintos: lo que Sorolla hereda de ellos es el tratamiento de la luz, junto con una serie de temas que se harán habituales en su obra.


Peder Severin Krøyer, Niños en la playa, 1892

Peder Severin Krøyer, Niños en la playa, 1892

Joaquín Sorolla, Niños en la playa de Valencia, colección particular, 1908

Como ya he comentado, la influencia de estos artistas nórdicos sobre la pintura de Sorolla no se aprecia tan solo en todo este tipo de escenas de playa, pero… ¿acaso podíamos resistirnos al placer de volver a sentir sobre nuestros rostros esa brisa que sopló hace más de cien años?


Peder Severin Krøyer, Día de verano en Skagen, Hirschprung Museet, Kovenhavn, 1884



 

38 comentarios:

  1. En febrero de 2013, el Museo Sorolla publicó un excelente estudio de Ana Belén Martín Flores, "Sorolla y los pintores escandinavos", en el que desarrolla ampliamente el tema.

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  2. Me resulta interesantisimo. Sorolla y su luz, es mi pintor favorito. Ahora se más acerca de su obra. Siempre aprendo contigo. Sabes? A veces cuando voy en invierno alguna mañana a la Malvarrosa es inevitable que me venga a la memoria Sorolla.

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    1. Ese fenómeno se llama "sorollización de la playa de la Malvarrosa", ja ja. Es bonita la playa en las mañanas soleadas de invierno.

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    2. Ves? siempre aprendo. Por cierto´aprovecho esta ocasión para comentarte, tengo en casa dos oleos de Gonzalo Lopez Rancaño heredados de la abuela de mi marido. De él se que es de Gandía y fue uno de los discípulos de Sorolla. Me encantaría tener más información si no es mucho pedirte.

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    3. Sin problema, ya te la pasaré. Si quieres, también puedes enviarme fotografías de los cuadros y compruebo si tengo algún tipo de documentación sobre ellos.

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    4. Estimada Carmen: Como Concha, también disfrutamos de un óleo de López Rancaño. Es un retrato (40 cm ancho x 50 cm alto) de un hombre mayor, calvo de frente y coronilla, sólo con pelo a los lados, blanco, como su barba. Lleva una pipa redonda en los labios y no mira de frente, la cabeza y vista gachas, como si mirase algo que arregla con las manos. Viste un chaqueton oscuro, con solapas. El fondo es oscuro y no se distingue ni paisaje o entorno concreto. Si acaso,un interior, además, la luz ilumina la piel de la calva, que brilla. Es luz amarillenta, como de un candil. De hecho, el punto focal de la pintura es la piel lisa y brillante del cráneo.El cuadro está bastante oscuro y no muy bien conservado. Firmado en la parte superior izquierda: " G. Lopez Rancaño . Grao de Gandía 1930 ". No conocemos mucho del autor y, en concreto, menos de esta obra. Nos puedes ayudar a saber más ?
      Muchísimas gracias y felicidades por tu blog !

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    5. Hola, Lluís. Por tu descripción, aventuro que puede ser uno de los pescadores de Gandía, frecuentes en la pintura de Gonzalo López Rancaño. Como aún tengo pendiente ampliar la poquita información que, hasta el momento, le he pasado a Concha, tomo nota de los datos que me das y así os contestaré a los dos. En cuanto pueda, me sumerjo entre papeles... Un saludo.

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    6. Estimada Carmen: Que alegría poder leer tu respuesta tan deprisa!. Claro que esperaremos a que nos puedas ilustrar con algún dato más.
      No se como enviarte 2 fotos que hecho al cuadro. Si me orientas, te les mando. Muchísimas gracias.

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    7. Lluís, acabo de añadirte a círculos de G+. Desde allí puedes compartir en privado las fotos o, si lo prefieres, nos podemos intercambiar las direcciones de correo electrónico para que me las envíes. Anoche encontré unas pocas cosas sobre López Rancaño, en cuanto lo complete con otra información os las pasaré a Concha y a ti.

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  3. Impresionante. Gracias Carmen por ilustrarnos con tus posts. Ni se me hubiera pasado por la imaginación esa conexión tan directa. Desde que asistí, por casualidad, a una exposición itinerante en el Reina Sofía de pintores escandinavos, me enamoré de esta pintura, de su luz, de la forma intimista de sus retratos, de las representaciones de tormentas, de las luces interiores de candelabros y velas. Pero nunca podía haber imaginado que la inspiración de Sorolla bebiera de esas fuentes. Un abrazo.

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    1. Sí, a ti te gustan mucho los pintores escandinavos, algo que entiendo y comparto. En el caso de Sorolla, es curioso pensar cuál habría sido su evolución, de no haber mediado el conocimiento de estas obras nórdicas. Todos ellos bebían de fuentes similares y, como tantos otros artistas de la época, andaban inmersos en las mismas búsquedas, pero ¡es tan claro el impacto de los escandinavos sobre el español!

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  4. Ya me habías hablado de la luz nórdica de Sorolla, pero no creo que a ciegas confundiera un cuadro de Krøyer con uno de Sorolla. Aunque la técnica y la luz fuera aprendida de los nórdicos, creo ver en los cuadros del pintor valenciano una mística mediterránea que va más allá de la luz.

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    1. No, no se confunden. Yo me imagino a Sorolla, ante los cuadros de estos artistas, dándose un golpe en la frente y exclamando: "¡Hombre! ¡Así que era esto!". Y luego, lo aplica a su pintura. De todos modos, confieso que en muchos de los cuadros de Sorolla tampoco reconozco esa famosa luz mediterránea: la luz que ahora mismo me rodea, y que me ha envuelto desde la infancia. Tampoco hay razones para que tenga que ser así: Sorolla, como cualquier otro pintor, tiene la libertad de transformar luz, colores, formas.
      Tienes que explicarnos eso de la mística mediterránea, Manuel.

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    2. Lo de la mística mediterránea es una sublimación de mis experiencias juveniles, que nace, tal vez por contraste, de mi infancia en el interior. He intentado plasmarlo en alguna novela fallida, pero sigue estando en mi memoria. Vuelvo al Mediterráneo una o dos veces al año y me siento como cuando tenía 15 años. Lo veo en los blancos cegadores de Sorolla y en sus contrastes de sol y sombra. Creo que no lo puedo explicar mejor.

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    3. Eliminaría lo de "fallidas". Ya sabes lo que pienso sobre tus novelas y tus otros textos.

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  5. GRACIAS Carmen:
    no conocía esa influencia y es cierto, que ¡a saber que rumbo habría tomado Sorolla! si no hubiese conocido a esos pintores. Seguro que me habría gustado igual, pues es un pintor que me alegra en cuanto veo sus pinturas, pero así pasa siempre. Los artistas se reflejan en otros y le hace únicos el talento y el como evolucionan esa influencia.
    Es cierto que la luz es diferente; la geografía tiene su peso, pero en todos los casos son maravillosos.
    GRACIAS. No sabía de esta unión norteña-meridional y me encanta.

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    1. Además, Sorolla pintó mucho a orillas del Cantábrico, así que fíjate si se estrecha el abrazo entre los mares, del mismo modo que existe entre las obras de diferentes artistas.

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  6. Conocía su obra, pero no sabía nada sobre la influencia de estos pintores en su obra. Es curioso el cambio tan profundo, que experinentó, no sólo en el tema de sus obras, sino en los trazos de sus figuras, y por supuesto, en el color, no sè, como si lo hubieran realizado diferentes personas, no te parece?
    Gracias por compartír tus conocimientos con nosotros, sinceramente, es un placer leerte.

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    1. Cambió de una forma radical. Fíjate en los dos ejemplos anteriores a 1890 que he puesto. Es cierto que, ya entre sus apuntes italianos, hay sugerencias muy interesantes, pero el impacto de los artistas nórdicos es fundamental.

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  7. Maravilloso artículo. Lo compartiré en las redes. Excelentes tus observaciones. Se aprecía el parecido, la revelación, también esa sed de expresar el movimiento en Sorolla, y esa fuerza, esa enorme fuerza, esa vitalidad que emana de sus cuadros.
    En más de una ocasión visité su Casa Museo de Madrid, y también en alguna exposición antológica en Madrid, en el Museo Thyssen, y aquí en Málaga, en el CAC.
    Saludos.
    Pilar

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    1. Gracias, Pilar. Mencionas algo muy importante en cualquier artista (¿en cualquier persona, sea o no artista?): la sed. Lo que hace que nos movamos, en una búsqueda continua.

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  8. ¡Cuantas cosas aprendemos contigo! Es como asistir a clases particulares sobre arte. Estoy alucinada.
    Un abrazo

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    1. Tanto como clases... Yo preferiría que estuviésemos paseando. Claro que, al dar clase, también lo he planteado siempre como si estuviésemos dando un paseo. ¡Es tan divertido cuando cualquiera de nosotros dice: "eh, mirad ahí", y todos miramos, maravillados!

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  9. No entiendo mucho de pintura, aunque me encanta!!! Y, precisamente de Sorolla es de lo que más conozco. en casa tengo una lámina de él. "Paseo a orillas del mar". gracias por la información y las imágenes. Un abrazo.

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    1. Pues si te encanta, tienes más de medio camino recorrido, Mila, porque lo primero es sentir. Y luego, ¿verdad que, a medida que vas descubriendo nuevas cosas, te das cuentas de que sientes todavía más?

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  10. Quien iba a pensar que un pintor tan español y tan reconocido por su temática y por su dominio de la luz en sus cuadros tuviera esa relación con esos otros pintores en general tan desconocidos y lejanos para nosotros.
    Un gran descubrimiento el que has hecho a nuestros ignorantes ojos. A partis e ahora lo de Made in Spain lo pondremos entre comillas.
    Un abrazo amiga Carmen

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    1. No, pero el descubrimiento no es mío, claro que no, es algo conocido desde hace mucho entre los historiadores del arte, aunque fuera de ese círculo tal vez no se conozca mucho acerca de esta relación tan estrecha entre norte y sur.
      ¡Son tantos los canales de comunicación entre unas obras y otras, a través del espacio, a través de las épocas! Es precioso ver cómo lo que unas personas hacen en su rinconcito y en su momento histórico puede hallar eco y enriquecer a otras, contemporáneas o no, próximas geográfica y culturalmente o muy lejanas. Esa mirada desde lejos, esa aproximación de lo distinto y distante, me fascina.
      Un abrazo, Francisco.

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  11. Sorolla es uno de mis preferidos y creo que no influye (¿o quizás sí) que yo sea valenciana). Sus cuadros me enamoran, y mi madre, que lleva pintando al óleo toda su vida, ha "versionado" algunos. Digo versionado y no copiado porque, aparte de que es imposible copiarle, ella siempre pone su toque personal.
    ¡Besos, Carmen!

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    1. Precisamente porque recordaba que tanto tú como otros amigos habíais comentado que os gustaba Sorolla, decidí invitarle al blog: "Joaquín, ¿por qué no te pasas a vernos el día que te venga bien? Ah, y trae contigo a tus amigos escandinavos". Así que aquí los tenemos. Un abrazo, Chelo.

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  12. Bueno, bueno, bueno, sabes que tengo debilidad pro Sorolla, ¿no?
    He visto todas las exposiciones que he podido, y sus cuadros de los museos que tengo relativamente cerca o que he podido ver, y cada año, en una feria que se celebra en agosto en Gijón la Fundación Massaveu cede algunos cuadros para que se puedan ver y siempre suele haber algún Sorolla, y aunque el resto que suelen traer son muy buenos, Greco, Picasso, Orlando Pelayo, Dalí...todos maravillosos pero mis ojos se van a Sorolla.
    Un beso y una petición ya que das este enfoque tan bueno siempre a todo. Un día podrías hablar de Solana, yo vi una exposición hace unos años y me llama la atención desde muy pequeña, es tan distinto, tan oscuro...
    Un besín.

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    1. Tomo nota de lo de José Gutiérrez Solana, Marigem. Por cierto, también tengo en la lista a dos paisanos tuyos muy interesantes (y sé que por lo menos uno de ellos te gusta, no sé si los dos): Darío de Regoyos y Evaristo Valle.

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    2. Me encantan ambos, al museo de Valle voy muy a menudo y de Regoyos mi hermana hizo un estudio y todo porque nos gusta mucho, pero mucho.

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  13. Cayó un mito. Siempre había pensado en la originalidad del tratamiento de la luz, con esa sobredosis de blanco en los cuadros de Sorolla, pero al ver su utilización en artistas nórdicos he asumido mi chovinismo valenciano. Además me maravilla que siendo países nórdicos, donde la luz no parece que es tan condicionante en la imagen, llegaran a representar esa luz tan propio de nuestros paisajes mediterráneos.
    A mí Ancher es el que más me gusta. Un saludo.

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    1. Más que chovinismo, se trata de que lo que has visto en primer lugar y en abundancia, como todos en España y en particular en Valencia, son las obras de Sorolla.
      El interés por la luz está muy arraigado en las culturas del norte: sobre todo, porque es un bien tan escaso como apreciado. Recuerda los enormes ventanales de las casas de Ámsterdam, el mobiliario pintado de colores claros y alegres en los países escandinavos, la arquitectura regida por el aprovechamiento de la luz en las obras del finlandés Alvar Aalto o del danés Arne Jacobsen, por ejemplo. Es una auténtica -y lógica- pasión por la luz.

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  14. No sabía de esa influencia de Krøyer sobre el magnífico Sorolla; muy curioso e instructivo, muchas gracias, Carmen.
    Saludos.

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    1. Es un tema interesante, el de las influencias entre artistas. La huella que estos pintores nórdicos dejaron sobre Sorolla es importantísima y marcó un cambio fundamental en su carrera. De algún modo, podríamos decir que convirtieron a Sorolla... ¡en Sorolla! Gracias, Setefilla. Saludos.

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  15. Un estudio y comparaciones importantes. Qué artista no ha tomado referencia de otros. Copiar de grandes maestros da lugar a aprender a conocer la pintura. Un abrazo

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    1. Sí, es lo que comentaba ahora mismo, esos intercambios, esas búsquedas, a menudo comunes, esa forma de mirarse mutuamente, de aprender en otros... Algo vivo. Un abrazo, Mari Camen, gracias.

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