domingo, 7 de junio de 2015

Emil Nolde: paisaje y color




Ser artista y que tu obra no le guste a Hitler está muy bien. Que le guste a Goebbels no resulta lisonjero, pero es cierto que uno no puede elegir a quién agrada o desagrada. Afiliarte al partido nazi, como hizo Emil Nolde en 1934, está francamente mal. Que tu obra, a pesar de todo, siga molestando a los nazis hasta el punto de ser prohibida por ellos, está bien. Pero dejemos a Nolde con su oportunismo –aunque, como suele decirse, le salió el tiro por la culata-, su execrable ideología y sus contradicciones, para centrarnos en su obra, porque esta, os lo aseguro, vale la pena.


Emil Nolde, Paisaje de montaña, Nolde Stiftung Seebüll


Emil Nolde (Emil Hansen, antes de cambiar su apellido) fue hijo de campesinos, aprendiz en una fábrica de muebles y estudiante de arte en diversas academias: entre ellas, la famosa Académie Julian, de París. Gauguin, Van Gogh, Ensor y Munch son los artistas que más influyeron en él. 


Emil Nolde, Cielo azul y girasoles, 1928


No he encontrado ninguna referencia a la influencia de Odilon Redon sobre Nolde, aunque estoy segura de que la habrá, porque parece también muy evidente:


Odilon Redon, Nubes flor, The Art Institute of Chicago, 1903

Odilon Redon, Nubes flor, 1903

Emil Nolde, Pesquero, colección particular, 1910

Emil Nolde, Cielo y mar


Hoy solo vamos a detenernos en los paisajes de Nolde, aunque un aspecto importantísimo en su obra, que veremos más adelante, es el de sus figuras de miembros descoyuntados, superficies planas y quebradas y fuertes contrastes cromáticos. Otro día nos detendremos en esas figuras y en las máscaras que tanto interesaron a Nolde, sobre todo a raíz de su viaje a Nueva Guinea en 1913-14. Ahora recorreremos, tan solo, algunos de sus paisajes, inspirados sobre todo en las llanuras próximas a la frontera danesa y en las costas del mar del Norte. Un paisaje que, según decía Nolde, era “humilde, ajeno a todo lo embriagador y exuberante”,  pero que premiaba, a quien sabía contemplarlo, con su “infinita, quieta y entrañable belleza, áspera grandeza y también con vida tempestuosamente agitada”.


Emil Nolde, Mar oscuro, Nolde Stiftung Seebüll

Emil Nolde, Mar verde, Nolde Stiftung Seebüll, 1938-45 c.

Emil Nolde, Océano, Nolde Stiftung Seebüll


Poco tienen que ver estas marinas de aguas embravecidas sobre las que se ciernen cielos tormentosos e irreales con la placidez de las aguas en esta obra, más temprana:


Emil Nolde, Estado de ánimo de mar ligero, Nolde Stiftung Seebüll, 1901


A menudo, estos mares están surcados por barcas, como en las obras de Redon y tantos artistas anteriores, entre los que recordamos, una vez más, al romántico Friedrich, con cuya obra se halla Nolde estrechamente emparentado.


Emil Nolde, Marina, Nolde Stiftung Seebüll, 1946

Emil Nolde, Marina, colección particular

Emil Nolde, Veleros, Nolde Stiftung Seebüll, 1915


La luna, como otro eco de las marinas del romanticismo, ilumina la escena:

Emil Nolde, Noche de luna, 1914


Otros paisajes de Nolde transfiguran las llanuras, que a menudo muestran cierto aire amenazador:


Emil Nolde, Paisaje. Rojo, amarillo y verde

Emil Nolde, Paisaje

Emil Nolde, Paisaje, Nolde Stiftung Seebüll, 1916

Emil Nolde, Trigal, 1900 c.

Emil Nolde, Paisaje del norte de Frisia, Nolde Stiftung Seebüll


Las montañas no son ajenas al colorista y siempre inquietante mundo de Nolde:

Emil Nolde, Paisaje de montaña con nubes oscuras

Emil Nolde, Paisaje violeta, colección particular, 1935-40

Emil Nolde, Atardecer en las montañas azules, Nolde Stiftung Seebüll, 1938-45

Emil Nolde, Paisaje montañoso, Nolde Stiftung Seebüll


Muchas de estas obras fueron realizadas entre 1938 y 1945. En 1938, el nombre de Nolde se incluyó entre los de los artistas degenerados; en 1941, se le prohibió pintar. Hasta la caída del régimen nazi, Nolde se dedicó a pintar pequeñas acuarelas a las que dio el nombre de “imágenes no pintadas”.


Emil Nolde, Fuego sagrado, Nolde Stiftung Seebüll, 1938-45


“Allí donde miraba –escribió Nolde-, la naturaleza estaba animada, el cielo, las nubes; sobre cada piedra y entre las ramas se movían mis figuras y vivían su vida apacible o violenta, suscitando mi entusiasmo e insistiendo en ser pintadas”. Afortunadamente, Nolde les hizo caso y pintó, en su retiro, nada más y nada menos que mil trescientas acuarelas sobre un suave papel Japón: sus “imágenes no pintadas”.


Emil Nolde, Acantilados azules, Nolde Stiftung Seebüll,1938-45




42 comentarios:

  1. Dedicado a Inma Cabezas, porque le gusta Nolde.

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  2. Pues sí, Nolde me echizò hace tiempo, sus colores, formas, y esa manera tan particular de inteepretar el mundo que le rodeaba..
    En màs de una ocasión, he llegado a preguntarme, còmo es posible, que alguien que tiene la capacidad de crear algo tan hermoso, pueda tener ese tipo de ideología, es difícil digerirlo. Me quedo con sus obras, y francamente lo admiro por ser capaz de plasmar tanta belleza.
    Gracias por acordarte de mí, Carmen, lo he disfrutado mucho.

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    1. Ah, es que cuando dijiste hace un tiempo que te gustaba Nolde tomé nota mental.
      Sobre lo que comentas, a veces nos encontramos con artistas o escritores que son malas personas o que tienen una ideología que no es ya que sea distinta a la nuestra -eso no tiene la menor importancia-, sino que es francamente perversa, como el nacionalsocialismo, pero, al mismo tiempo, su obra artística o literaria es extraordinaria. Ahí es donde nos toca tener muy claros los límites entre lo que es la obra y lo que es el autor. Podemos admirar la obra y, excepto como artista, despreciar a quien la hizo.
      Creo que es más difícil deslindar las cosas cuando eres muy joven. De adolescente, yo no quería ni acercarme a los escritos de Lope de Vega porque había pertenecido a la Inquisición y, según parece, había sido un mal tipo. Luego descubres que una cosa es la vida y la forma de pensar del autor y otra su obra, y que no hay que confundirlas. Aunque a veces cuesta.

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    2. Alguna que otra vez, he tenído problemas, al defender las obras de mi admirado, Elia Kazan, pero yo no juzgo a la persona, juzgo su trabajo, y es maravilloso.

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    3. Es así. Sin contar con un tema distinto: el de las manipulaciones. En alguna ocasión me ha ocurrido que, al verme alguien leyendo un libro de Nietzsche, me ha dicho: "¡estás leyendo a un nazi!". Mi respuesta, aparte de la inmediata perplejidad, es: "cuando Nietzsche murió, Hitler tenía diez u once años: ¿de qué demonios estás hablando?". En fin...

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  3. Wspaniałe, ciekawe obrazy. Cudowna kolorystyka. Delikatność kreski i oryginalność w pokazywaniu krajobrazu. Uwielbiam akwarele przez swe niedopowiedzenie.
    Szkoda, ze wielu twórców w okresach przesileń politycznych i wojny nie było rozumianych i prześladowanych. Ale sztuką można tez walczyć....

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    1. Renne nos dice:
      "Grandes e interesantes imágenes. Colores maravillosos. El paisaje muestra gran delicadeza de trazo y originalidad. Me encantan sus acuarelas. Es una lástima que muchos artistas en tiempos de agitación política y de guerras no fueran entendidos y resultaran perseguidos. Pero el arte también puede luchar...".
      Contesto:
      Tak, są one bardzo piękne i delikatne pejzaże malowane w strasznym czasie.
      Sí, son unos paisajes muy bellos y delicados, pintados en una época terrible.

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    1. Y eso que hoy solo hemos visto sus paisajes... Otro día aparecerán por aquí, con sus vivos colores, sus máscaras, sus posturas inestables y su inquietud a cuestas, las figuras de Nolde y otros artistas expresionistas.

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  5. Voy a hacer de abogado del diablo: quizá la pintura de Nolde (cualquier arte) no se pueda desligar de lo que pensó y sintió el artista, aunque la juzguemos una ideología perversa. Quizá tuvo que sentirse nazi para pintar así. Por eso me parece un error establecer límites entre el autor y su obra. La maldad siempre será subjetiva. Como decía Orson Welles elogiando a los Borgia, "los suizos solo inventaron el reloj de cuco".

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    1. Bueno, bueno, bueno. Por aquí surge un interesante tema de debate. Discretamente (¡qué raro en mí ;)!) solo pregunto (y lo pongo entre comillas, porque es una de tus frases): "¿la maldad siempre será subjetiva?".

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    2. La maldad y la bondad (religiones aparte) son conceptos éticos/ morales subjetivos que nos hemos dado a nosotros mismos, y han variado en el curso de la Historia. La maldad en el Código de Hamurabi era distinta de la maldad en la ley mosaica. Otra cosa es que que un conjunto grande de seres humanos vinculen el Mal y el Bien a un decálogo consensuado, como Los Derechos Humanos. Aunque siempre hay quien discrepa de estas normas, y los ejemplos están en la mente de todos.

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    3. Más que "subjetivos" yo diría, quizá, "históricos". También creo que, más allá de esos contextos, hay algo en el concepto de maldad que no se puede relativizar. Pongo un ejemplo: torturar y asesinar a un niño puede ser concebido como una actividad "buena" en una determinada secta; sin embargo, objetivamente, eso es el mal y así ha sido considerado a lo largo de la historia, excepto por fanáticos, psicópatas y otros seres semejantes. Subjetivo, en cierto modo, podría aplicarse a cualquier concepto, puesto que es percibido desde el sujeto, pero, más allá de esa percepción... ¿existe una realidad objetiva? ¿El universo existe al margen de que nosotros lo percibamos o del modo en que lo percibimos? ¿Existen unas leyes naturales (un debate, por cierto, que se ha reabierto en los últimos tiempos)?

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  6. Tema complejo el de las ideologías y el arte. Pero yo también quiero hacer de abogado del diablo. Y no defiendo a los nazis, ni a ningún totalitarismo, pero cuando hay que vivir en él, y no sólo vivir, sobrevivir, las cosas ya no son blancas o negras. Queda muy bonito lo de morir de pie, mejor que vivir de rodillas, pero hay que verse en la situación.
    Y ahora, después del desvirtúe, por el que me disculpo. De verdad. Acabo de darme cuenta de que ME GUSTA NOLDE. Al menos sus paisajes me resultan fascinantes, una alegría para la vista, y sus influencias también me gustan.
    Coincido con Nolde en que la belleza puede encontrarse no sólo en lo exhuberante. La humildad puede resultar tan emotiva y apasionada como la salvaje. Está en los ojos y en la actitud del espectador.
    En cambio sus paisajes no me resultan inquietantes aunque puedo entender que se vean así, pero quizás por ser del norte, donde los colores oscuros van unidos al paisaje escarpado, lo tengo tan asumido que para mí es normal, o simplemente que me inquietan otras cosas.
    GRACIAS Carmen, me ha gustado mucho esta entrada

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    1. ¿Ni siquiera te inquieta un poquitín ese paisaje en el que una nube en forma de mano parece cernerse sobre los caballos?
      Comparto todo lo que dices sobre el arte de Nolde. Respecto a lo de vivir -o sobrevivir- bajo el nazismo, es evidente que hubo exiliados interiores: personas que sobrevivían en su propio país bajo un régimen que detestaban. Otra cosa son los que miraban hacia otro lado, los "yo no sabía", cuando sabían perfectamente... A esos, no los soporto. Yo creo que Nolde fue cómplice y, ante todo, un enorme oportunista. Parece ser que incluso, tras la guerra, exageró y manipuló la supuesta "persecución" que había sufrido: un tema muy debatido a raíz de la exposición celebrada el año pasado en el Museo Städel de Fráncfort. Aunque el oportunismo y las manipulaciones posbélicas son muy generales: ahí tenemos el caso de Sartre, el supuesto "héroe" de la Resistencia.
      Nolde, como artista, fue muy bueno y, eso sí, a pesar de los nazis "no cambió su arte. Se mantuvo fiel a su propio lenguaje de imágenes", como dijo Christian Ring, el director de la fundación que cuida la obra de Nolde.

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    2. Sinceramente no me inquieta. Y me da que pensar;
      He vuelto a mirar el paisaje, a los caballos y tampoco los veo nerviosos y eso que los animales son mucho más sensibles que los humanos.
      A lo mejor esa inquietud que ves ¿ es cosa del color? Pero es que nubes como esas son reales, estoy aburrida de verlas, la verdad. No digo la forma, si no el grosor, el color oscuro y la sombra que provocan. Y cuando sueltan el agua, lo hacen a lo grande, pero al final, sólo es lluvia.

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    3. Ainss, con la precipitación olvidé añadir que estoy contigo en lo de los oportunistas. No me gustan y no creo que se gusten ni a si mismos.
      Pero hay que ser muy cuidadoso. Eso de que la historia la escriben los vencedores es verdad y escriben sobre todo y todos. Y hay mucha manipulación sobre lo que cuentan. Pueden hacer que odiemos a alguien sin saber realmente por qué. Sobre todos en artistas cercanos en el tiempo, como estos pintores, músicos y otro tipo de artistas.
      Al final también da pena.

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    4. Nada, que no hay forma de inquietarte. ¡Pero es que eres una chica muy valiente! ;)
      A mí lo que me da rabia es el engaño de quienes se cuelgan medallas que no les pertenecen. Sobre Francia durante la ocupación y después de la liberación hay opiniones muy interesantes -entre ellas, las de Michel Tournier, que sentaron fatal en Francia-. A Sartre le tengo manía (manía: no odio, porque odiar, además de excesivo, es una lata) desde los catorce años, cuando me enamoré, perdidamente y para siempre, de Albert Camus. Por cierto, Tournier, que me gusta, es muy sartriano. Qué se le va a hacer.

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  7. Perdonadme, ahora no puedo seguir con el debate, que me encanta. Sigo más tarde. Y no te disculpes, Harry: es así.

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  8. Esto es lo que yo llamo un radiografía perfecta. Abrazos

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  9. No lo conocía, no se si tendrá que ver con la época que vivió, su obra me refleja a una persona triste, o mejor aún furiosa con su interior, con su alrededor, Colores muy vivos en algunos, es cierto, pero brutales, como si fuera una gran lucha......

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    1. Una visión muy perspicaz, Maríjose. Nolde era un antisemita de tomo y lomo y, por lo que cuentan de él, podía ser muy agresivo; al mismo tiempo -no es contradictorio, ni muchísimo menos- era muy inseguro y depresivo. Llegó a plantearse el suicidio y se veía a sí mismo como “un tipo raro y depravado”. Así que, a través de sus pinturas, has llegado a atisbar su carácter y sus luchas internas.

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  10. Como dicen más arriba, hay sentimientos encontrados en este post, ideología y arte, pero eso es lo bueno de los post comprometidos y completos.
    Algunos cuadros los conocía pero otros no y la verdad es que me han gustado mucho, nunca dejo de aprender leyéndote. Un besito.

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    1. Sí, es difícil hablar de Nolde sin mencionar su afiliación al partido, pero por lo menos, y eso es lo que importa, es verdad que siguió siendo fiel a su manera de pintar, que no la cambió para intentar gustar a quien, por otra parte, tanto admiraba (es decir, ese señor del bigotito que intentaba imitar a Charlot, pero con muy mala sombra). Eso hay que reconocérselo a Nolde, aparte, claro, de su calidad como pintor.

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  11. Internet me ha fastidiado el anterior comentario. Lo intento de nuevo, brevemente. La ideología o la biografía de un artista o escritor pueden influir en la percepción de su obra o, a veces, no. Yo tengo reacciones contradictorias.
    No me toques a Lope. Puso el nivel muy alto. Mucho. Seguiré disfrutando mientras leo su obra. Quizá porque es más que un clásico.
    Ocurre lo contrario con Sartre. Leer a Sartre en la dictadura era un pequeño acto rebelde. Pequeñísimo. Cuando recibes la información sobre falsedades, colaboracionismo y demás , relees La Náusea y ha cambiado completamente de color. No tiene nada que ver. El siguiente paso es dejar de leer su obra.
    Algo parecido pasa cuando escuchas música clásica dirigida por von Karajan. Hay un antes y un después, meramente informativo. La percepción cambia.
    Con Nolde no me ocurre. Nos das la información correspondiente. La asimilamos. Pero su obra, para mí, está por encima de su ideología. Me fascina, me encanta, me seduce.

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    1. Von Karajan tampoco me gustaba. Me parecía... no sé, algo así como mucho ruido y pocas nueces (no lo digo por la obra de Shakespeare, claro). Sartre a veces tenía más nueces, pero, en general, la cáscara estaba vacía. Y sobre Lope ya no digo nada. He aprendido a diferenciar entre la obra y quien la hizo.

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  12. Llego tarde al debate, que por otra parte podría prolongarse indefinidamente. Estoy de acuerdo con Daniel y además coincido en Sartre y Karajan: Meros fuegos de artificio. Volviendo a tus preguntas, Carmen: lo único objetivo es nuestra percepción material de las cosas. La valoración que hacemos de las cosas siempre es subjetiva, o mejor intersubjetiva, o sea lo subjetivo común a un número elevado de personas. Esto no disculpa a los nazis ni a los asesinos de niños (recuerda el sacrificio que le pide Dios a Abraham), pero no me sirve para definir categóricamente EL MAL.

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    1. ¡Pero yo tampoco podría definir categóricamente el mal, y menos aún EL MAL! Ya sé que el subjetivismo es la corriente que impera desde hace mucho tiempo; también que el objetivismo puro y duro tampoco es satisfactorio; sé que no hay que confundir subjetivismo con relativismo, y sin embargo... no quiero relativizar (o, si quieres, "subjetivizar") el mal. La valoración que hacemos de los hechos es subjetiva o intersubjetiva, como dices, pero más allá de nuestra valoración, ¿se supone que el hecho, por ejemplo, de matar a un niño, es neutro, y que así hemos de entenderlo y dar la misma validez a quienes -psicópatas, fanáticos- lo consideran "bueno" que a quienes lo consideramos "malo", porque, a fin de cuentas, tanto vale la subjetividad de unos como la de otros? No, no puedo. Prefiero quedarme con mi postura demodé.
      Caray, empezamos con Nolde y fíjate por dónde nos perdemos.

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    2. Por eso es tan bueno tu blog. Hay cosas curiosas, como la cámara oscura; pero otras son provocativas, como esta entrada, y claro, nos liamos. Me despido con una pregunta: ¿todos los seguidores del Estado Islámico son psicópatas?

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    3. Los diferenciaría en dos grupos, en los que la psicopatía no tiene por qué estar excluida: los fanáticos y los sicarios (sabes que integro a ese grupo en el crimen organizado).
      Aún no sé por qué esta entrada es provocativa ;)
      Creo que estaría muy bien continuar este debate en face, con Rogelio. ¡Me encantaría leer vuestras opiniones!

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    4. No sé por dónde seguís el debate, pero es interesantísimo. Espero que nos informéis.

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  13. Las obras, bellísimas. Cómo se funden los colores

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    1. Sí, son muy bellas. La acuarela, además, a mí me parece dificilísima. Bueno, en realidad me parece difícil (o más bien imposible) todo, porque soy una manazas y no sé pintar ;)

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  14. Muy interesante el debate. El personaje puede resultar repulsivo y es cierto que no se puede separar al artista de la persona. Como decía Celaya "Nuestras palabras (cuadros en este caso) no pueden ser sin pecado un adorno".
    El artista tiene que comprometerse y trascender en algo más que la mera obra... Pero por favor. ¡¡¡qué cuadros tan maravillosos!!!
    No conocía al artista. Algún cuadro me suena haber visto en algún libro. El autor sería nazi y antisemita (deploro ambas cosas con verdadera pasión), pero alguno de sus cuadros me estremece de pura belleza.
    ¿No es injusto que el genio toque con su varita incluso a los malvados?

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    1. Ay, Rosa, el genio es muy caprichoso...

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    2. Yo no acabo de entender la maldad en alguien que pinta así. Lo siento, pero no me cuadra. Algo no va. Creo que conviene seguir con el debate planteado.

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