James Abbott McNeill Whistler (1834-1903)
¿Escandaloso? Bueno, en
realidad, quién sabe. Son historias que se cuentan sin que podamos discernir su
certeza. Aunque hay muchas y sabrosas, solo os cuento una: la que le relaciona
con el pintor Walter Richard Sickert, que durante un tiempo fue su asistente y de quien se dijo que
era Jack el Destripador. Bueno, uno de tantos, puesto que hubo más Jacks los
Destripadores que grandes duquesas Anastasias. Sea como sea, la fama –la mala
fama- de James Abbott McNeill Whistler no consiguió quebrar la severa apostura
de su madre, aunque sí hizo que frunciese el ceño.
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James Abbott
McNeill Whistler, Composición en gris y negro nº1. Retrato de la madre del
artista, Musée d’Orsay, París, 1871 |
Todos
conocemos ese magnífico retrato, ¿verdad? También hemos visto en alguna ocasión
las escenas nocturnas y brumosas de Whistler y los estallidos de los fuegos
artificiales:
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James
Abbott McNeill Whistler, Nocturno. Amsterdam,
1883-84 |
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James Abbott
McNeill Whistler, Nocturno en negro y oro. Cohete
cayendo, Detroit Institute of Arts, 1875 c. |
Esta última
obra enfureció al crítico John Ruskin, quien afirmó que el cuadro de Whistler
era como “arrojar un bote de pintura en la cara del público”. A nuestro dandi
tendría que haberle encantado el comentario, pero, en vez de regocijarse en él,
demandó a Ruskin. No fue una buena idea: aunque ganó el juicio, Ruskin solo
tuvo que abonarle un penique por daños y perjuicios, mientras que Whistler se
enfrentó, no sin dificultades, con cuantiosos gastos legales. El artista
hubiese hecho mejor yéndose a la playa o permaneciendo en su estudio, en lugar
de meterse en esos líos.
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James Abbott
McNeill Whistler, La playa
de Selsey Bill, New Britain Museum of American Art, Harriet Russell Stanley
Fund, 1865 c.
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James Abbott
McNeill Whistler, Battersea,
Hunterian Museum
and Art Gallery,
Glasgow, 1863
c.
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James
Abbott McNeill Whistler, Whistler en su estudio, Art
Institute of Chicago, 1856 c. |
¿Os habéis
fijado en algunos de los títulos? Composición en gris y negro nº1, Nocturno en verde y oro, Nocturno en negro y oro. Son títulos muy
habituales en la pintura contemporánea, pero no en las fechas en las que
Whistler los utilizó. También emplea, a menudo, términos musicales como “armonía”,
“sinfonía” y “variaciones”. ¿Qué os parece si escuchamos con los ojos un par de sinfonías?
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James
Abbott McNeill Whistler, Sinfonía en blanco y rojo, Freer Gallery of Art, Washington D.C., 1868 |
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James Abbott
McNeill Whistler, Sinfonía en blanco. Tres
muchachas, Freer
Gallery of Art, Washington D.C., 1868 |
También podemos decantarnos por variaciones
como esta:
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James
Abbott McNeill Whistler, Variaciones en azul y verde, Freer Gallery of Art, Washington D.C., 1868 |
Lo importante
es que no falte la armonía:
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James Abbott
McNeill Whistler, Armonía color carne y rojo, Museum
of Fine Arts, Boston, 1869 c.
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James Abbott McNeill Whistler, Armonía en azul. El dueto, 1878
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¿Os puedo
hacer una pequeña trampa? Mirad estas tres obras:
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James
Abbott McNeill Whistler, Aubrey
House, 1873-74 |
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James
Abbott McNeill Whistler, Aubrey
House, 1873-74 |
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James
Abbott McNeill Whistler, Aubrey
House, 1873-74 |
¿No os
sorprende su modernidad? Aquí se compara la primera de estas tres obras con
otra de Marc Rothko datada entre 1950-52:
Se trata, en
realidad, de tres diseños de Whistler para la decoración de la casa de uno de
sus clientes. El artista realizó otros trabajos decorativos, como esta Sala del Pavo Real diseñada para una
vivienda de Kensington (Londres) y conservada, en la actualidad, en Washington
DC.
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James
Abbott McNeill Whistler, The Peacock Room (Sala del Pavo Real), Freer Gallery of Art,
Washington
DC, 1876-77 | |
Ya habréis
advertido la influencia de las estampas japonesas en la obra de Whistler. El
tratamiento de los vacíos, la disposición espacial, la sutil gradación de tonos
y la composición de muchas de sus obras evocan el Ukiyo-e o “mundo flotante” del arte japonés.
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James Abbott McNeill Whistler, Variaciones en lila y verde, Musée
d’Orsay, París, 1871
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James Abbott
McNeill Whistler, Escena de playa, colección particular,
1885-86 |
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James
Abbott McNeill Whistler, Capricho en púrpura y oro, Freer Gallery of Art, Washington DC, 1864 |
Whistler
sintió una enorme admiración por Velázquez y Rembrandt, algo que se refleja,
sobre todo, en muchos de los excelentes retratos y autorretratos que pintó.
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Diego de Silva Velázquez, Pablo de Valladolid, Museo del Prado, Madrid, 1636-37 |
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James Abbott
McNeill Whistler, Castaño y oro. Autorretrato, Hunterian
Museum and Art
Gallery, Glasgow, 1895-1900 |
Aquí vemos un autorretrato muy
“rembrandtiano” de Whistler:
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James Abbott McNeill Whistler, Composición
en gris. Autorretrato, Detroit
Institute of Arts, 1872 c.
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A veces, nos
sorprende una figura surgida de la obra de Watteau que, de pronto, irrumpe en
el universo pictórico de Whistler:
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Jean-Antoine Watteau (1684-1721), Dibujo |
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James
Abbott McNeill Whistler, El vestido azul, Freer Gallery of Art, Washington DC, 1871 |
¿Se nota que
Claude Monet conoció la obra de Whistler, cuyo estudio londinense probablemente
visitó en los años setenta?
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James Abbott
McNeill Whistler, Nocturno. Puente de Battersea, Freer Gallery of Art, Washington DC, 1872
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Llama la atención la versatilidad de Whistler, su modernidad y la acertada
conjunción, en su obra, de las más diversas influencias y tendencias.
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James
Abbott McNeill Whistler, La pequeña rosa de Lyme Regis, Museum
of Fine Arts, Boston, 1895 |
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James
Abbott McNeill Whistler, Rojo y rosa. Pequeño Mefisto, Freer Gallery of Art, Washington D.C.,
1884 |
No cabe duda de que nuestro escandaloso dandi
fue un gran artista.
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William Merritt Chase, Retrato de James Abbott McNeill Whistler, Metropolitan Museum of Art, Nueva York,
1885 |
Extraordinario y para mi algo desconocido, gracias
ResponderEliminarGracias por tu comentario, María. De Whistler hay obras muy conocidas, como el retrato de su madre, pero muchas otras no lo son tanto y sorprenden.
EliminarUn dandy sinestésico. ¡Buen día!
ResponderEliminar¿Ves? Me gusta mucho más la palabra "dandy" que "dandi", quizás porque estoy más acostumbrada. A todo eso, bonjour le jour, José Juan.
EliminarSe puede decir de las dos formas, cosa que no sabía hasta que he leído este artículo. No para uno de aprender...
EliminarYo tampoco lo conocía, me ha gustado mucho -Armonia color carne y rojo-.
ResponderEliminarSí, coincidimos. Aunque también me gustan otras de las obras, de estilos muy diferentes.
EliminarEs una gozada visitarte!!! Siempre aprendo algo nuevo y disfruto de la maravillosa selección de fantásticas obras que minuciosamente has seleccionado :)
ResponderEliminarUn besote y muy feliz domingo!!!
Gracias, Nines, también es un placer que me visites :) Muy feliz domingo también para ti.
EliminarGrande tu capacidad didáctica. Gracias por estas lecciones magistrales (en todos los sentidos).
ResponderEliminarQué miedo, Galefod, lecciones magistrales ;)
EliminarLo que pasa es que disfruto mucho con el arte, me encanta contar historias y si consigo que os enamoréis de unas determinadas obras o de un artista... ¡me siento feliz!
Esos tonos, y esa manera de interpretar tan sutil..lo adoro, hace tiempo que lo descubrí, y francamente, me pasa cómo con Nolde, sigue sin influenciarme nada de lo que haya acontecído en su vida. Un artista de los pies a la cabeza. Gracias , Carmen, y buen día para tod@s.
ResponderEliminarBueno, nuestro amigo James fue solo un tanto calavera, eso no es grave ;)
EliminarSí, a mí también me atrae su delicadeza, su versatilidad y el modo tan variado y acertado con que aplica los colores y juega con los tonos.
Inestabilidad, es un tèrmino que aplicado a las personas no me gusta mucho, no sería mejor decir, personas sensibles..
ResponderEliminarBeethoven, Goya, Van Gogh..lo fueron.. y estàn dentro de la categoría de "Grandes Maestros".
Así, que desde mi punto de vista, "Viva la Sensibilidad".
Ya... Además de que Whistler no parece entrar en la categoría de "inestable", sea o no adecuada... Nada, Manuel, que te lo refutamos, ja ja. Ah, parece ser que nuestro hombre era un tipo muy brillante, algo bronco, eso sí, pero, Jack el Destripador aparte, la sangre no llegó al río.
EliminarGRACIAS Carmen, por darme a conocer a un artista que conocía pero que desconocía que conocía. ¡Uy que lío con tanto des-conocimiento!
ResponderEliminarEn serio. Además de ser muy versátil (¡cómo me gusta esta palabra! cada vez más en desuso) y tocar todas las épocas, hasta las que estaban por venir, su gusto por el color es normal en un pintor, y supongo que su gusto por la música tampoco tiene nada de raro. Pero su gusto por mezclarlo todo y lograr obras tan diferentes entre si, tiene mucho mérito y es lo que le hace especial
Me gusta todo todo; y el que sea un calavera le pone la guinda. No por lo anecdótico, si no porque el ir contra la norma es una manera de evolución en el arte. El mundo es de los que saben ver más allá, ¡ainsss! entre los que no me encuentro.
GRACIAS de nuevo y FELIZ DOMINGO a todos.
¡Harry! ¡Otro comentario para enmarcar! "Conocer a un artista que conocía pero que desconocía que conocía": eso, para empezar. ¡Y luego, eso de "tocar todas las épocas, hasta las que estaban por venir!". Vamos, ¿y se te ocurre acabar con que no te encuentras entre "los que saben ver más allá"? ¡Permíteme que me ría!
EliminarY, eso sí, ¡feliz domingo! :)
La "Escena de playa" me sorprende, me gusta.
ResponderEliminarEs evidente que es un pintor versátil. Quizá se pasó la vida buscándose, persiguiéndose, intentando encontrar su estilo propio. No tengo ni la menor idea sobre detalles biográficos de este pintor: veo que vosotras lo tildáis rápidamente de calavera. Para algunas es un valor. Para otras, un demérito. A lo mejor, insisto, únicamente buscaba.
Pero pintar, pintaba bien. ¡Vaya dandi!
Ah, no, eso no. Lo de ser calavera ni es valor ni demérito, tan solo anécdota. Como lo de su inquietante asistente (si buscáis su foto en Google veréis que, realmente, era inquietante), el hecho de compartir amante con Gustave Courbet e incluso su litigio con Ruskin, aunque esto último ya tiene más relación con el arte.
EliminarLo de buscar, buscar siempre, es lo que caracteriza a un artista. ¿A un artista? No, también a quienes no lo somos y, sin embargo, siempre andamos buscando. ¡Espíritus inquietos, qué le vamos a hacer! Ah, y conste que no soy calavera ni tengo amistad con el Destripador. Al menos, eso creo.
Gracias por toda la información tan valiosa y hermosa que muestras. me doy cuenta de lo poco que sabía al respecto, y como en todo, ¡¡cuanto se puede aprender.!!! Un abrazo.
ResponderEliminar¡Hola, Mila! Pero, ¿has visto la cara de Walter Richard Sickert? Mira, te la enseño: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/8/86/Walter_Sickert_photo_by_George_Charles_Beresford_1911_(1).jpg/220px-Walter_Sickert_photo_by_George_Charles_Beresford_1911_(1).jpg
EliminarUn abrazo.
Cuánto aprendo y cuánto recuerdo cada vez que me asomo por aquí. Muchas gracias por el artículo, Carmen, me ha encantado redescubrir a Whistler, me has señalado detalles acerca de su obra que desconocía y que me hacen valorarlo todavía.
ResponderEliminarGracias, Anabelee. Ya sabes que tienes tu rinconcito por aquí, para reencontrarte con todos esos artistas que amamos.
EliminarMuy acertada tu entrada, mostrás comparaciones que uno a veces no tiene en cuenta. Muy interesante y muy bien llevada. Gracias.
ResponderEliminarSaludos.
¡Gracias! Me gusta hacer que nos aproximemos a un artista, a unas obras o a unos temas desde distintos ángulos, a veces poco habituales. Un abrazo.
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