miércoles, 11 de marzo de 2015

Ciudades de luz




París contó con alumbrado público desde el siglo XVI. El uso de reverberos y, sobre todo, la introducción del gas y posteriormente de la electricidad, contribuyeron a llenar de luz las calles de nuestras ciudades y pueblos. Antes de la utilización del gas, las luminarias que revestían los edificios y las arquitecturas efímeras alzadas en ocasiones festivas suponían un gran acontecimiento. “¡Vamos a ver las luces!”, exclamaba la gente.

Francesco Guardi, Procesión nocturna en la Plaza de San Marcos, Ashmolean Museum, Oxford, 1758

En 1807, la luz de gas alumbró, por vez primera, uno de los lados de la calle Pall Mall de Londres. El cerco luminoso se extendió, año tras año, hasta que, en la década de los ochenta, el alumbrado eléctrico comenzó a expandirse. Pero no es de la historia de la iluminación de lo que quiero tratar en este momento. Tan solo pretendo invitaros a dar un paseo nocturno por una serie de ciudades. No temáis: están lo suficientemente alumbradas como para que no se desorienten nuestros pasos.

John Atkinson Grimshaw, Pall Mall, colección privada, 1880-89 c.

John Atkinson Grimshaw fue un artista de noches y crepúsculos. La humedad y la niebla invaden sus paisajes urbanos, sin desdibujar por ello sus formas. En varios de sus cuadros plantea el mismo esquema: a un lado, los edificios iluminados; al otro, los muelles con sus barcos.

John Atkinson Grimshaw, Liverpool desde Wapping, Philadelphia Museum of Art, 1875

John Atkinson Grimshaw, Muelles de Glasgow, colección privada, 1889 c.

John Atkinson Grimshaw, Muelles de Greenock, colección privada, 1880 c.

El efecto de las luces urbanas rielando sobre las aguas es reproducido por muchos artistas. Uno de ellos, James Abbott McNeill Whistler, tenía su estudio en Chelsea, muy cerca del que Grimshaw tuvo durante la década de los ochenta. Ambos artistas, que compartían el interés por las vistas nocturnas, se conocieron en esa época. 


James Abbott McNeill Whistler, Nocturno, Casa Blanca, Washington, D.C., 1870-77

James Abbott McNeill Whistler, Nocturno azul y plata, Tate Gallery, Londres, 1871

Vemos los mismos efectos luminosos sobre el agua en obras de Monet y Van Gogh:

Claude Monet, Puerto del Havre, efecto nocturno, colección particular, 1873


Vincent van Gogh, Noche estrellada sobre el Ródano, Musée d’Orsay, París, 1888

La luz de los faroles nos acompaña durante nuestros tranquilos paseos por las obras de autores como el checo Jakub Schikaneder o los polacos Józef Pankiewicz y Aleksander Gierymski.

Jakub Schikaneder, Una calle en invierno, 1910

Jakub Schikaneder, Noche en la Vieja Praga, 1911

Józef Pankiewicz, Plaza del Mercado en Varsovia, Muzeum Narodowe, Poznan, 1892


Aleksander Gierymski, Noche en Ulica, Lviv National Art Gallery, Aviv, 1890 c.

¿Demasiado tranquilo y solitario? ¿Preferís la animación de París, ciudad de la luz?

Camille Pissarro, Boulevard de Montmartre por la noche, National Gallery, Londres, 1897

Konstantin Korovin, Plaza de la Ópera


Édouard Leon Cortes, Porte Saint Martin, colección particular, principios siglo XX

La iluminación artificial se convierte en un nuevo y frecuente motivo pictórico. Los lienzos se llenan de destellos, de reflejos en las aceras siempre húmedas. Nos atrae la luz, el gran tema del arte.

Childe Hassan, Nocturno: cruce ferroviario en Chicago, colección particular, 1892-93

James Abbott McNeill Whistler,  Nocturno en verde y oro. Nieve en Chelsea,  Fogg Art Museum, Cambridge, Massachussets, 1876

No cabe duda de que la iluminación nocturna resulta grata y reconfortante. Sin embargo, algo hacemos mal cuando las luces de la Tierra no nos permiten ver las estrellas.



 

19 comentarios:

  1. No conocía a John Atkinson Grimshaw, es genial!

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  2. De todos los géneros que tocó, el que más me gusta es el de las vistas urbanas. Dan ganas de pasear por sus calles, ¿verdad?

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  3. Ni yo. Y me encantaaaaa.
    Es el tipo de cuadros que me gustan aunque todos tienen algo especial, y no es la falta de luz solar, es la atmósfera, los trazos, como los artistas lo reflejan en sus temas, cada uno en su estilo.
    Resulta fascinante, y como bien dices Carmen, algo anda mal cuando la luz artificial no nos permite ver las estrellas y hay que dedicarle un día a la oscuridad. Pero es que, como dice el dicho, "en el término medio está la virtud". El exceso, sea en lo que sea, se convierte en algo negativo.
    GRACIAS por los pintores que no conocía y por recordarme a los que sí.

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    1. Pues nada, Harry, al anochecer, Mariona, tú y yo nos vamos a pasear por los cuadros de Grimshaw. Si alguien más se apunta, será bienvenido.
      Es impresionante ver el mapa de la contaminación lumínica. En la ciudad en la que vivía antes, me habían quitado las estrellas, pero ahora las he recuperado. ¿Vosotros las podéis ver desde donde vivís, o tenéis que salir al campo para cosechar estrellas?

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    2. Tengo que salir, pues aunque no vivo en una gran ciudad, ver todas las estrellas es difícil, aunque alguna se ve.
      Lo de hacer las ciudades más humanas creo que es posible, aunque sin ruidos y sin luces lo veo muy difícil, pero es verdad que hay que poner voluntad y desde luego dejar a los políticos fuera. Mucho se podría arreglar solamente con educación, pero bueno, es meterse en profundidades que van más allá de la luz.

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  4. Cambia mucho la manera de ver el mundo de una generación a otra, pero siempre llegamos al mismo punto: no hay que excederse. Lo decían nuestros mayores y lo repetimos nosotros. Cómo puede cambiar un paisaje, del tipo que sea, solamente por la llegada de la luz. Es lógico que los pintores y los fotógrafos intenten captarla en su obra. Unos aciertan, otros no. La luz, nartural o artificial, distorsiona la percepción en poco minutos o, incluso, segundos. Lo vemos claramente en, por ejemplo, los cuadros que logran transmitirnos esa luz. En cualquier caso yo propondría realizar apagones generales varias veces al año: ni luces artificiales ni, puestos a pedir, ruidos de motores o de aparatos. Sería muy interesante poder caminar por las calles a la luz de la luna, en determinados lugares casi a tientas. Legiones de urbanitas ruidosos se negarían. Estoy seguro. Contaminar es lo suyo. ¿Podremos, alguna vez, ver bien las estrellas desde las ciudades, en silencio? ¿Lograremos entender bien qué somos o dónde estamos? Seguro que no.

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    1. Me gusta la luz. Pero no tan intensa. Y, desde luego, no me gusta el ruido. No estaría mal que se hiciese un esfuerzo para que las ciudades fuesen más humanas, menos agresivas y contaminantes. Digo que no estaría mal, pero, en realidad, es preciso que se haga ese esfuerzo.

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  5. Cuando conocí a Grimshaw, de forma muy casual viendo la tele, descubrí a uno de mis artistas preferidos.
    Es difícil elegir entre Londres y París, me gustan las dos y cada una tiene su encanto pero creo que me quedo con Londres, me gusta mucho, mucho, mucho.
    El rielar de las luces daría para un montón de post, para mí es algo tan inspirador. Un besín y como siempre me encanta perderme por aquí.

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    1. ¡Qué bien, otra amiga que se apunta a nuestros paseos nocturnos! Vamos a Londres (pero al que pinta Grimshaw).

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  6. Todas las pinturas me han gustado, muy especialmente las de Grimshaw y la de Guardi. También las de Schikaneder, Pankiewicz y Gierymski.
    Lo de hacer las ciudades más humanas es un imposible, Carmen. ¿Por qué? Pues, porque los políticos han de dar el primer paso y no lo darán porque los votantes no se lo piden. La población interpreta como "humano" el "hacer lo que te viene en gana en todo momento", de manera egocéntrica e incívica. Y los políticos lo permiten porque éso les da votos.

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    1. Y entonces, quienes no podemos resistirlo más, huimos de las ciudades. Pero estas han vivido épocas muy distintas: también pueden cambiar, en el futuro. Como las personas. Es posible que el cambio sea para peor (peor aún de lo que es, de lo que somos), pero también para mejor. No podemos descartar esa posibilidad, por pequeña que sea.

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    2. Me ha gustado ése comentario de que:"...las ciudades han vivido épocas muy distintas (en el pasado): también pueden cambiar en el futuro". Es un halo de esperanza. No siempre han sido las ciudades como son ahora. Me ha gustado la expresión de Suni Mocholi cuando dice: ..."la luz es compañia y no molestia". Queda bien plasmada ésa sensación en las pinturas de Grimshaw, Guardi, Schikaneder, Pankiewicz y Gierymski

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  7. Nada que ver con la iluminación de las grandes ciudades de ahora, las prefiero como antes..cuando llegas a pequeñas ciudades, pueblo en los que la luz es compañía y no molestia, disfruto...con ello no rechazo, en algunos casos, esa iluminación que nos hace ver el patrimonio..
    Como siempre, gracias Carmen por tan magnificas y singulares entradas

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    1. Eso es: cuando la luz "es compañía y no molestia". Lo has expresado muy bien, Suni.

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  8. Tu blog es una delicia visual, y muy interesante. En mi blog te he dejado tu Black Wolf Blogger Award. Enhorabuena.

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    1. Eva, muchísimas gracias por tus palabras y por haberte acordado de este blog. Ahora mismo me paso por el tuyo. Ve preparando un abrazo :)

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  9. Amo la luz en medio de la noche, amo las luces de gas, las modernas luces de ciudad, las candilejas, las luces de las estrellas... Todo :)
    Pero sobre todo amo ese pequeño cuadro de Van Gogh

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    1. Es un cuadro que por sí mismo ilumina.

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    2. Verlo frente a mí en Orsay es de esas cosas que no se olvidan, como el primer Velázquez :)

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