miércoles, 29 de abril de 2015

La senda tenebrosa




Hoy no me tocaba escribir sobre cine, ni mucho menos sobre Hopper, de quien ya me he ocupado en varias ocasiones. En ese caso, ¿por qué lo hago? Tenemos un culpable, algo muy adecuado para el género negro que nos ocupa: Josevi Blender. En su blog, Todo Negro, Josevi escribió una entrada sobre La senda tenebrosa, dirigida por Delmer Daves en 1947, protagonizada por Humphrey Bogart y Lauren Bacall, y con unos secundarios de lujo: Agnes Moorehead y Houseley Stevenson. 

Delmer Daves, La senda tenebrosa (Dark Passage), 1947

El caso es que se me ocurrió decirle que la estética de la película me recordaba mucho a Edward Hopper, Josevi me respondió que le interesaba el tema, y este es el resultado de su entrada y de nuestra conversación. ¿Qué opináis? ¿Es culpable, o no? Si consideráis que no, siempre es posible echarles las culpas a Charles H. Clarke, director de arte de la película de Daves, y a William L. Kuehl, autor de los decorados. ¡O al propio Edward Hopper!

Edward-Hopper, Autorretrato, Whitney Museum of American Art, Nueva York, 1925-30

Encontrar la huella de Hopper en el cine negro clásico es algo habitual. Tal vez debería decir que también lo es hallar la huella del cine negro clásico en Hopper, porque, en este caso, se trata de un amor mutuo. Hopper era un gran aficionado al cine, en general, y en particular, al cine negro. El mundo que refleja ese género, con su estética particular, tiene numerosos puntos en común con la pintura de Hopper.

Edward Hopper, Noctámbulos, The Art Institute of Chicago, 1942

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Veamos, por ejemplo, el punto de vista elevado que Hopper muestra en Sombras nocturnas. Se trata del plano picado presente en muchas películas, sobre todo de género negro, y que vemos en varias secuencias de La senda tenebrosa.

Edward Hopper, Sombras nocturnas, The Metropolitan Museum of Art, Nueva York, 1921

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Las vistas urbanas que ambos presentan se hallan muy próximas en sus planteamientos. ¿Es la propia ciudad la que crea esa semejanza, o es la forma de mirar lo que la produce?

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Edward Hopper, Casa al atardecer, Virginia Museum of Fine Arts, Richmond, 1935

Edward Hopper, Azoteas, Whitney Museum of American Art, Nueva York, 1926

A Hopper le atraen las geometrías, los cambios de nivel entre unos planos y otros, los edificios, la solitaria vida de las ciudades:

Edward Hopper, El Loop del Puente de Manhattan, Addison Gallery of American Art, Andover, Massachussets, 1928

Edward Hopper, Acercándose a la ciudad, The Phillips Collection, Washington, DC, 1946

Edward Hopper, La ciudad, colección privada, 1927

En la pintura de Hopper, como sucede a menudo en el cine negro, la ciudad se convierte en protagonista:

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Las características casas de Hopper, con sus tentadoras ventanas que atraen la mirada, aparecen también en la película de Daves:

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Edward Hopper, La casa de Marty Welch, colección particular, 1928

Este paraje urbano es un auténtico Hopper:

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947
¿Y qué opináis de esta otra escena, con la típica mirada de Hopper a través del cristal?

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Muchas otras secuencias de la película de Delmer Daves remiten a la pintura de Hopper: las vistas de la estación, del puente, de las carreteras, de algunos interiores…

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Edward Hopper, Carretera en Wellfleet, Whitney Museum of American Art, Nueva York, 1931

Fijaos en el telón de fondo formado por los árboles, muy habitual en obras de Hopper:

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Edward Hopper, Gasolinera, Museum of Modern Art, Nueva York, 1940

Y ahora le toca el turno a las imágenes del puente, cuya composición, en uno de los cuadros de Hopper, es muy similar a la que vemos en la película de Delmer Daves y en otras dos, dirigidas por Alfred Hitchcock: La sombra de una duda y Vértigo.

Edward Hopper, Puente de Queensborough, Whitney Museum of American Art, Nueva York, 1913

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Alfred Hitchcock, La sombra de una duda, 1943

Alfred Hitchcock, Vértigo, 1958

Termino con la característica figura de espaldas asomada a una ventana, recogida en numerosas películas que beben de la estética de Hopper, así como con la actitud corporal de derrota y con la expresión de vacío que muestran muchos de los personajes del artista norteamericano y que, en la película de Daves, vemos interpretadas por los actores:

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Aquí vemos cómo Humphrey Bogart, en un plano típico de Hopper, telefonea a Lauren Bacall para avisarle de lo que les espera: “Lauren, cariño, parece ser que nos hemos convertido en personajes de un tal Edward Hopper”.

Delmer Daves, La senda tenebrosa, 1947

Hay muchos más ejemplos de la huella de Hopper en La senda tenebrosa, como los hay en muchas otras películas. Pero no olvidemos que, también a la inversa, Hopper bebió, copiosamente, del cine. Por cierto, una de sus películas favoritas fue El halcón maltés, dirigida en 1941 por John Huston y protagonizada por Humphrey Bogart. Todo queda en casa.




35 comentarios:

  1. Maravilla de entrada, me encanta la relación pintura y cine que propones. Creo que con mis diseños soy más Hopperiano de lo que creía, si existe el término. Siempre me han atraído los encuadres de la ciudad, las ventanas, los edificios, las farolas, la iluminación, las sombras y aquello que nos transmite el pulso de la ciudad y lo que ocurre dentro de sus muros.
    Con tu permiso comparto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, si yo ya te veía hopperiano ;)
      Gracias por haber sugerido el tema, a raíz de tu entrada sobre La senda tenebrosa, Josevi.

      Eliminar
  2. Me gusta Hopper, me gusta el cine antiguo, ¿qué más puedo decir? Que te envidio por la disponibilidad de imágenes que tienes. Comparto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Ja ja! Es que lo mío es lo visual, ya sabes. Incluso cuando escribo. "Veo, veo...".

      Eliminar
  3. Carmen, con perdón, pero se me cae la baba con tus entradas. Una maravilla. A mi siempre me interesó mucho la vinculación pintura / cine y con tus entradas, además de aprender disfruto un montón. En ganarse un acre hice algo parecido con el cine de John Ford. Gracias!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡John Ford, qué bueno! Roy, ¿es mucho abusar si te pido que nos pongas aquí el enlace a tu entrada en Ganarse un acre? ¡Gracias!

      Eliminar
    2. Claro Carmen faltaría más. Y muchas gracias.

      http://ganarseunacre.blogspot.com.es/2013/09/john-ford-y-viii-de-viii.html

      Saludos

      Eliminar
    3. Me ha gustado mucho, Roy. Muchas gracias a ti, por compartirlo. Qué interesante es cotejar películas con pintura y arquitectura y comprobar no solo las fuentes en que beben, sino todo lo que comparten.
      A todos: no os perdáis el texto de Roy, porque es muy bueno.

      Eliminar
  4. A mí también me gustaría leer tu entrada, Roy. Gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias JoséVi. Por echarle un vistazo
      Saludos

      Eliminar
    2. Gracias JoséVi. Por echarle un vistazo
      Saludos

      Eliminar
  5. Pero que entrada más buena!!!! Y sí, es absolutamente culpable.
    Has hecho un trabajo buenísimo, menuda paciencia buscar todas las secuencias y relacionarlas con los cuadros.
    Me ha gustado muchísimo, destacaría el cuadro Noctámbulos, que me encanta y los planos picad picado, no sé que tienen que me dejan sin palabras.
    Yo ayer también hablé de cine y literatura negra pero viendo esto...ayyyy me siento pequeñita,jejejeje.
    Me voy a pasar por el blog de Josevi porque seguro que me gusta. Un besito y me encanta siempre pasar por aquí.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡A mí me encanta que pases! Por cierto, que de pequeñita nada: tu entrada sobre Patricia Highsmith (¡que siempre tuvo gatos siameses!) y el cine está muy, pero que muy bien. Bueno, como estamos de acuerdo respecto a la culpabilidad de Josevi, tendremos que ir pensando en un buen castigo para él, je je.

      Eliminar
  6. Maravillosa entrada. Muy interesante. Para los que no tenemos mucha cultura cinematográfica, pero nos encanta el cine, ver estas interrelaciones entre las artes resulta, cuanto menos tentador.
    Tener la oportunidad de ver las tendencias que se desarrollaron a lo largo del siglo XX y poder comprobar cómo se multiplicaron en las distintas manifestaciones artísticas es algo que sólo podéis hacer los verdaderos entendidos. Gracias Carmen por hacernos un poco más curiosos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Elisenda. ¡Compartimos curiosidad!

      Eliminar
  7. Yo también creo que Josevi es culpable, y comoo castigo sólo se me ocurre mandarle un abrazo y una gran ovación. Y ya que estoy en plan generoso, el mismo castigo para ti Carmen, por dejarte tentar.
    A mi me gusta Hopper sin más. La novela negra me encanta y el cine..., bueno, menos, pero el que mejor conozco es el clásico, El moderno me ha pillado a desmano y no he sabido pararme a verlo; veré que puedo hacer para remediarlo
    De entrada, la conexión entre ambos, me era desconocida, pero si es cierto, que en mi ignorancia siempre sentí en Hopper algo de oscuridad. Esa soledad tan visual, esos planos tan rotundos y esos paisajes algo desangelados, me parece, coinciden en el género negro, que a diferencia de otros géneros tiene algo de tristeza desamparada
    No sé, no me explico bien, pero ahora que he podido seguir al cine y Hopper en esa continuidad, veo o, a lo mejor estoy sugestionada, esas características en ambos.

    GRACIAS Carmen, a mi que te repitas con Hopper me parece estupendo, jejejeje

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Buenos castigos, Harry! Castigada tú también con otro abrazo y ovación, por lo bien que explicas la esencia de Hopper y por esa "tristeza desamparada" que con tanto acierto ves en el cine negro.

      Eliminar
  8. Fantástica entrada!!!! Me han parecido increíbles todas las similitudes entre ambas artes!!! Un gran y minucioso trabajo!!!
    Un abrazo!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias.
      Muy peligrosas, tentadoras y sabrosas las cosas que se ven en tu perfil, Nines. Y yo, como soy como soy, sucumbo a la tentación ;) Un abrazo.

      Eliminar
  9. La verdad es que el cine negro siempre ha sido muy iconoclasta, todo muy bien definido e identificable. Ya había oído hablar de esa relación Hopper pero aquí la detallas muy, pero que muy bien.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Poeta. La verdad es que Hopper lo pone fácil...

      Eliminar
  10. Vale. Me declaro culpable. Pero no os libraréis ser mis cómplices. Castigo: saber un poco más de cine y pintura. Gracias a Carmen.
    Harry, te copio la definición: tristeza desamparada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es muy buena la definición de Harry. A menudo tiene frases así de certeras. ¡Hay que seguirle la pista!

      Eliminar
  11. Es una maravilla cómo nos haces ver la relación entre el cine negro y Hopper. Nos lo muestras paso a paso, con detalle.
    Me parece muy preciso el concepto de Harry cuando habla del desamparo que expresan las imágenes.
    Me sorprende muchísimo el fotograma de la estación. Parece un homenaje a las vanguardias, una remembranza de lo que había sido el movimiento artístico antes de la guerra.
    Hay fotogramas magníficos en los que se muestran las relaciones antedichas: planos picados, edificios, cafeterías, vestíbulos, puentes, vías... pero los dos que más me gustan son los dos últimos: Bacall y Bogart. De repente, el mundo se ha vaciado. Impresionante.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Conseguir esa expresión de vacío no tuvo que ser fácil para Bacall: siempre me ha parecido muy expresiva. Bogart, con su magnífico rostro tallado, es distinto.

      Eliminar
  12. Excelente.
    Ambas blogs son de lujo,pero combinados,dinamita.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con esa alusión a la dinamita acabas de convertirte en la principal sospechosa del caso, Estela ;)
      El negociado de los explosivos ya no sé si lo llevan Roy o Josevi. ¡Yo soy inocente!

      Eliminar
  13. Carmen, me parece que con los amigos que tienes me voy a venir a vivir a este blog.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A ti, eso de que Estela haya llegado con la dinamita te ha emocionado ;)

      Eliminar
    2. A mi todo lo que huele a pólvora, sea dinamita o de un 38, me pierde.

      Eliminar
  14. La camara subjetiva como forma, no como fondo, a diferencia del film de Montgomery, "La dama del lago". Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Montgomery quiso ir más allá, darle otra vuelta de tuerca a lo que había hecho Daves con el uso de la cámara subjetiva, pero el resultado fue un tanto confuso, ¿no? Ahora no recuerdo muy bien la película, pero tengo cierta sensación de lío.

      Eliminar
  15. Qué maravilla la búsqueda de ese paralelismo pintura y cine. Me encanta el cine clásico, su estética, y,claro,Hooper. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que muchos compartimos esa afición por el cine clásico. Y por Hopper, claro. Un abrazo, Eva.

      Eliminar