miércoles, 10 de diciembre de 2014

El tamaño sí que importa



No es su condición de gorila la que determina el destino de King Kong; tampoco la de gorila enamorado. 


Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, King Kong, 1933

El problema de King Kong es su tamaño. Amar, no cabe duda, le hace sufrir, pero es su enormidad lo que le convierte en fenómeno de feria, carne de espectáculo.


Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, King Kong, 1933

La criatura de Frankenstein es grande: no lo es, sin embargo, para los autores de un cartel publicitario en el que, espanto sobre espanto, le dan el tamaño de King Kong.



¿A alguno de vosotros le asustan las arañas? ¿No? ¿Ni siquiera unas arañas como estas?

John S. Robertson, Dr. Jekyll and Mr. Hyde 1920

Jack Arnold, The Incredible Shrinking Man, 1957

La desmesura causa pavor. Es, de hecho, uno de los recursos que utiliza el género de terror, tanto en la literatura como en el cine, para suscitar e incrementar el miedo. Todo es excesivo: monstruos, casas, montañas, bosques… El hombre, en comparación, queda disminuido: un ser insignificante, diminuto, abrumado por tan amenazadora grandeza.

¿Importa el tamaño? Preguntádselo a Scott Carey, el protagonista de El increíble hombre menguante:


Jack Arnold, The Incredible Shrinking Man, 1957


16 comentarios:

  1. A mí me parece una metáfora sobre el amor y la soledad impresionante la película. Así lo veo yo, al menos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿King Kong? Sí, coincidimos, también lo veo así. Como a Frankenstein: la soledad, el desamor, la indefensión del monstruo. Muchos personajes e historias de terror, más allá de las convenciones del género, resultan profundamente conmovedores.

      Eliminar
    2. Para mí King Kong es una vez más "La bella y la Bestia". Por supuesto hay amor, y mucha soledad. El monstruo no es Kong precisamente

      Eliminar
    3. Exacto. Lo que a menudo nos revelan King Kong y otras manifestaciones del género de terror es quiénes son verdaderamente los monstruos: los que explotan sin escrúpulo alguno al pobre Kong, los que organizan un linchamiento para matar a la criatura de Frankenstein... Los supuestamente, aterradoramente, "normales".

      Eliminar
  2. El tamaño, como todo, importa, cuando se sale de lo usual. En algunos casos da miedo, en otros provoca espanto, pero no siempre.

    En las películas y personajes que comentas, Carmen, creo que tienes razón, pero no el tamaño no es lo que realmente les caracteriza, aunque si que les da ese aspecto atemorizante. Lo que caracteriza a Frankenstein, al menos como lo veo yo, es su origen. No es humano, pero tampoco artificial Está hecho de retales y de un modo diabólico, dirían algunos. Su tamaño y fealdad no es más que lo que lo demuestra; aunque yo creo que no demuestra nada más que la intolerancia y el temor hacia lo que no entendemos.
    Con King kong pasa igual. Es un mono, es poderoso y tiene sentimientos. Se parece a nosotros, pero...¡eso es imposible!. El hombre es el rey de la creación. Si no fuese algo que se ha leído tanto, sería para reirse.

    El tamaño es quizás lo más visible, pero no me parece que sea lo que realmente les caracteriza.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, si lo de Frankenstein viene a cuento por cómo lo representan en ese cartel. En el caso de King Kong sí que me parece determinante el tamaño. Por supuesto, también la película El increíble hombre menguante juega con esa dimensión. Pero lo importante es que, en el género de terror (tanto en la literatura como en el cine) hay muchísimas referencias a objetos, paisajes o personajes enormes. Lo excesivamente grande -también, de otro modo, lo excesivamente pequeño- se emplea como recurso para asustar.

      Eliminar
    2. Muy curiosa y acertada observación, Harry. ¿Has leído la novela de Shelley? Desde el momento en que el monstruo se le va de las manos, el doctor se nos muestra horrrorizado y arrepentido.
      De todos modos, para mí el tamaño sí importa a la hora de darnos miedo. ¿Recordáis cuando siendo niñas, todo aquello que nos parecía grande y amenazador... aunque luego no lo fuese realmente?
      Creo que ante un ser realmente desmesurado (el mismo universo, no hace falta que se trate de una criatura) nos damos cuenta de lo frágiles y prescindibles que somos. Eso sí da miedo.

      Eliminar
    3. Hay otro factor muy importante en el terror -el terror de verdad-, en lo que ya hacían hincapié los antiguos griegos: la compasión. Sea cual sea la naturaleza o el tamaño de lo que nos aterra, el pavor es más hondo si sentimos cierta empatía hacia lo que nos asusta. Una amenaza absolutamente ajena nos alarma, sí, pero si existe algún punto de identificación, de proximidad, con lo que nos amenaza, el terror nos conmueve, llega más hondo.

      Eliminar
  3. A mí las arañas me dan miedo aunque sean pequeñas, así que si encima son gigantes... Entiendo lo que decís, Alex y Carmen, King Kong siempre me ha dado mucha pena. Harry, yo creo que en el caso de King Kong sí que importa el tamaño, porque si hubiese sido un gorila normal, no habría pasado nada. Como dices, Frankenstein es distinto, pero tiene gracia ese cartel en el que lo dibujan tan grande como a King Kong o a Gozdilla.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es verdad: King Kong como un gorila de tamaño normal, no habría dado lugar a la narración. Y si hubiese sido un gorila anómalo, pero por ser diminuto, incluso habría podido convertirse en el consentido animal de compañía de su amada. Pero esa es otra historia.

      Eliminar
  4. A mí esas arañitas no me convencen. Cefalotórax, abdomen y ocho patas. Sin antenas. No son lo mío. Sobre todo cuando percibo que tienen cierta querencia hacia mí. Recuerdo que, de niño, vi una película en la que un valeroso espadachín se batía con una araña monstruosa e inmensa. No recuerdo el título de la película, pero al final el héroe triunfaba sobre el animalito. Arma virumque cano.
    No me gustan las pesadillas con arácnidos. En este caso, el tamaño sí que importa... y el color y la sustancia y la pelambrera revuelta. Al fin y al cabo, al simio le conturba la rubita de buen ver y Frankie es magistralmente tierno, como el queso tronchón. Son otra cosa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No caigo ahora en la película que dices. En El increíble hombre menguante, el pequeñísimo protagonista combate a la gigantesca araña con un alfiler. Maravillas del costurero ;)

      Eliminar
  5. Daniel, ¿te refieres a "El hobbit: la desolación de Smaug"?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, no me suena. Era niño. Recuerdo poco, pero esa escena la tengo marcada a fuego. Era una araña enorme.

      Eliminar
  6. Has tocado dos personajes que siempre me dejan muy "tocada". Son criaturas abominables pero inocentes. No entienden el concepto de mal o bien. Es el ser humano el que las pervierte para luego matar al "monstruo" que él mismo ha creado. Eso es lo que para mí las hace tan tiernas:que no entienden lo qué pasa. Y en cuanto a las arañas, todo irá bien si cada una estamos a lo nuestro. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, su incomprensión de lo que les sucede es conmovedora y, como dices, son los hombres los que crean las monstruos para luego destruirlos.
      Me ha hecho mucha gracia eso de que, respecto a las arañas, "todo irá bien si cada una estamos a lo nuestro" ;)

      Eliminar