Imaginad que nunca habéis visto a un animal determinado y tenéis que representarlo, ya sea a través del dibujo, la pintura o la escultura. No existe testimonio gráfico alguno en el que apoyaros: sin embargo, el primo de un amigo de vuestro vecino vio en una ocasión a ese animal, de modo que, a partir de sus palabras, os lanzáis a darle forma.
El resultado, probablemente, será un animal bastante raro, y al decir raro no me refiero a las criaturas quiméricas que pueblan los bestiarios medievales, sino a animales reales interpretados de una forma fantástica.
Por ejemplo, ¿cómo es una ballena?
Según el autor de Jonás y la ballena, en la catacumba de San Pedro y Marcelino, en Roma, las ballenas tienen orejas puntiagudas y un aspecto, en general, bastante curioso.
Son muy graciosos también los leones -o, más bien, leonas- que flanquean a un aburrido Daniel en este capitel de Saint-Roch, en Neuilly-en-Dun:
Tampoco está nada mal el diminuto leoncito que pinta Jorge Inglés en el Retablo de San Jerónimo, conservado en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid:
El caso es que tengo que dibujar un ardigacén de Júpiter, y no tengo ni idea acerca de cómo es. ¿Me ayudáis con vuestras sugerencias?






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