domingo, 5 de julio de 2015

De charla con los dioses: Odilon Redon






¿Os apetece que nos sentemos un rato bajo un olivo para contemplar el mar y charlar con los dioses? No solo con los dioses, claro: también con los héroes y con los animales fabulosos que habitan ese mundo plasmado por Odilon Redon en sus pinturas. Porque hoy nos va a acompañar Redon, el extravagante y fantástico Redon. 

Pegaso, Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, Washington DC, 1900

¡Mirad, ahí está Pegaso, el caballo alado nacido de la sangre de la Medusa! Aquí lo vemos trabado en combate con la Hidra:

Pegaso y la Hidra, Kröller-Müller Museum, Otterlo, 1907

A Pegaso, el caballo de Zeus que el héroe Belerofonte cabalga para matar a la Quimera y vencer a las Amazonas, se le suele representar de color blanco o negro. 

Pegaso negro, colección particular, 1909-10

¿Más caballos? Sí, pero ya no se trata de Pegaso, sino de los caballos que tiran del carro del sol, conducido por Helios, identificado más tarde como Apolo y conocido también como Febo, el Brillante.

El carro de Apolo, Museé d’Orsay, París, 1905-14

A Faetón, hijo de Helios, no se le ocurrió mejor idea que tomar el carro de su padre para poder alardear ante los amigos. Se puso a hacer tonterías, de modo que perdió el control de los caballos e incendió la tierra.

Faetón, colección particular, 1910

Muy próximo a Faetón, por su ansia de vuelo y por no prestar oídos a las advertencias del padre, se halla Ícaro, el hijo de Dédalo. “No te acerques al sol, porque se derretirá la cera que mantiene unidas las alas con las que huiremos del laberinto que construí y que nos encierra; no vueles tampoco demasiado bajo, porque la espuma del mar humedecerá tus alas y no podrás elevarte”. ¿Demasiado bajo? ¿Qué joven, provisto de alas, habría deseado volar demasiado bajo? ¡Directo al sol, directo a la altura, directo a la muerte!

Ícaro, colección particular

Uno de los mitos griegos que más me conmovían, de niña, era el de Orfeo y Eurídice. Ella muere por la mordedura de una víbora y él persuade con su música a los señores del Hades para que le dejen entrar y recuperar a su amada. La condición es que no le mire el rostro -¡su rostro de muerta!- hasta que no hayan abandonado el infierno. En el último instante, Orfeo no puede resistir más, vuelve el rostro y pierde para siempre a Eurídice, convertida en sombra. Yo sospecho que, antes de trasponer el umbral, Orfeo quiso saber qué era lo que llevaba consigo. 
Tiempo después, las ménades, que eran bastante desenfrenadas, quieren consolar al viudo y, de paso, hacer que renuncie al culto de Apolo para abrazar el de Dionisos, pero, al negarse este, lo despedazan. Parece ser que no aceptaban muy bien las negativas.

Orfeo, Cleveland Museum of Art, 1903-10

Dejemos las historias tristes para ver cómo esta diosa, cuyo nombre todos conocemos, nace de la espuma. Marguerite Yourcenar escribe de ella, en Peregrina y extranjera, que su cuerpo "adquiere la forma de las caricias, como la ola toma la forma del viento":

Nacimiento de Afrodita, Musée du Petit Palais, París, 1912

Su belleza no se discute, pero parece ser que la dama tenía mal carácter, además de pecar de vanidosa. Fuerte era también la personalidad de Artemisa, melliza de Apolo, y de Palas Atenea, nacida de la cabeza de Zeus: dos diosas muy interesantes, pero que por desgracia no figuran, que yo sepa, en el repertorio mitológico de Odilon Redon.

Pasemos a ver, pues, a otras criaturas. De los centauros sabemos que, excepto en los casos de Folo y Quirón, eran broncos y solían andar metidos en peleas.

Lucha entre una mujer y un centauro, colección particular

Centauros, colección particular, 1910 c.

Otro personaje curioso es el cíclope. El más famoso fue Polifemo, a quien Odiseo le hizo la faena de hacerle perder su único ojo.

Cíclope, Kröller-Müller Museum, Otterlo, 1914

El color no irrumpe con fuerza en la obra de Redon hasta que este se aproxima a los cincuenta años. Hasta entonces, su obra consiste, sobre todo, en dibujos y grabados en negro. La contemplación de esas obras, precursoras del surrealismo, nos abisma en una profunda y sugestiva desazón.

Hombre cactus, colección particular, 1881

Ojo globo, Museum of Modern Art, Nueva York, 1878

Araña sonriente, Musée d'Orsay, París, 1881

Después llega el color, las inolvidables flores de Redon, sus barcas, sus conchas nacaradas y su aproximación a los temas literarios y a diversas mitologías, entre ellas, la griega.

Ofelia entre las flores, National Gallery, Londres, 1905-08 c.

Barca con dos pasajeros, Metropolitan Museum, Nueva York,1900

La caracola, Musée d'Orsay, París, 1912

Con color o sin él, el misterio acompaña todas las obras de Redon.

Silencio, colección particular

Dos personajes con velos

Salomé, Kunsthalle Bremen, 1893

Los ángeles caídos y los ángeles ancianos de Redon también nos cautivan con su soledad:

Ángel caído, Stedelijk Museum Ámsterdam, 1875

Ángel caído, Musée des Beaux-Arts de Bordeaux, 1875 c.

Ángel encadenado, colección particular, 1875

Ángel anciano, Musée d'Orsay, París, 1895 c.

Atención, porque nos hemos alejado del tema de la mitología griega, nos hemos distraído por un momento y, en contra de todas las advertencias recibidas, Pandora quiere abrir la caja. 

Pandora, National Gallery of Art, Washington, D.C., 1910-12

La abre. La ha abierto. Han sido liberados todos los males. Pero en el fondo de la caja queda la esperanza. 




18 comentarios:

  1. Existen distintas versiones de cada mito. En el caso de Pandora, por ejemplo, otras versiones hablan de una tinaja, o de cómo la esperanza, en vez de quedar encerrada, sale con los otros males y es el peor de todos, el que más hace sufrir al hombre...

    ¿Qué otras versiones de los mitos conocéis?

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  2. Mucha Grecia veo por aquí. A Merkel que vas...

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    1. Tú has estado en Grecia con Lord Byron y yo con los dioses, que son aún más de armas tomar que el bueno de Byron. Todos ellos son buenas compañías ;)

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  3. Quizás sería bueno que alguien recordara a los europeos quien son y de dónde vienen, para que sepan a dónde van. Si es que van (vamos) a algún sitio. Excelente post, Carmen. Un abrazo.

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    1. Esperemos que sí podamos ir a algún sitio. Juntos. Me refiero, sobre todo, a las personas, porque somos las personas las que hacemos Europa. Como, en cada uno de nuestros países, hacemos Alemania, hacemos Grecia, hacemos Italia, hacemos Francia, hacemos España...
      Un abrazo, Elisenda.

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  4. Siempre imagino que la obra de un artista refleja en parte su sentido de la vida. Pero no he encontrado nada extravagante en la vida de Redon. Como en Hopper, si hubo un ansia inconfesable en su vida la guardó en su interior.

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    1. Hay casos -pocos- en los que la obra es espejo de la vida del artista. Hay más casos en los que este expresa, transformándolo, ese sentido del que hablas, sentido, experiencia, sentimiento, conocimiento... tantas cosas. Y hay casos, también, en los que la obra permanece totalmente ajena a su creador. Hay algo fascinante en esos artistas y escritores de vida aparentemente anodina que encierran, en su interior, mundos enteros de rara intensidad.

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  5. Quizás por que su vida era demasiado cotidiana, expresaron en su obra lo que les gustaría que fuese, o sus sueños más extraños.
    Supongo que lo mismo da.
    De lo que estoy segura es que me gusta el Redon colorista. Más que por los colores por los temas. Incluso los misteriosos polícromos tienen otra cara. Y sí, la mitología, sea de donde sea, es una buena manera de expresar una vida aventurera, llena de misterio y emoción, de sensaciones en estado puro.
    GRACIAS Carmen.

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    1. A mí me gustan mucho también las obras en negro: desazonan. Aunque también las obras en color. Me gusta Redon. ¡Me gustan tantos artistas! Y también me gusta lo que dices acerca de la mitología como un modo de expresar sensaciones en estado puro. Es así.

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  6. Ayyyyy lo que he disfrutado!!!!! La mitología griega es mi debilidad desde los 11 años, es que me encanta, he leído tanto...
    Con 16 años mis padres nos regalaron un viaje a Grecia a mi hermana y a mí, fue un viaje familiar del que volví reafirmada y sabiendo que laAntiguedad fue una época muy muy rica y llena de misterio, sabiduría a su manera, de tantas cosas que me vuelve loca, soy de las tontas que al ver la Puerta de los Leones o La tumba de Agamenón lloraba, soy así...
    He disfrutado muchísimo con este post,, además has acertado mucho con la elección de las obras.
    Y sí, creo que al final de la caja queda la esperanza, aunque a veces, al enterarme de que una concursante de Supervivientes no sabía quien era Vargas Llosa...mantendremos la esperanza pero no en todo el mundo.
    Besos y mil gracias por este post, he disfrutado muchísimo.

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    1. ¡Grecia a los dieciséis años! ¡Qué maravilla! Te cuento que, a los catorce, anuncié a mis padres que me iba a Grecia. Sola. Esperaba una gran oposición por su parte, pero solo me dijeron: "bueno, si te lo pagas tú, no hay ningún problema". Así que me fui. Y, claro, el dinero solo me alcanzó para llegar a Barcelona. Fueron listos, desde luego.
      Entiendo perfectamente tus lágrimas. Yo también "soy de las tontas", como dices. Un abrazo estrechito, estrechito, Marigem.

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  7. Otro mundo fantástico que he descubierto. Desde siempre me ha hechizado la mitología,sus historias,sus protagonistas. Me ha encantado ver sus imágenes. Gracias,Carmen. Un abrazo

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    1. Gracias a ti, mítica Eva. Te envío un abrazo y una sonrisa.

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  8. Me ha encantado esta entrada mitologicopictórica.

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    1. Al refrescarla hoy pensaba, precisamente, en Establo Pegaso. Gracias.

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  9. Más de una vez utilicé para ilustrar una poesía de Góngora la obra de de Odilón , el Polífemo. Odilon le da un toque tan tierno al monstruo

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    1. Esa ternura de los monstruos que no todos saben reconocer.

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