miércoles, 14 de enero de 2015

¿Cuánto miedo cabe en una casa de muñecas? (2)




En 1895, Montague Rhodes James escribió El grabado (The Mezzotint). Retomó el asunto en La casa de muñecas embrujada (The Haunted Doll's House, 1925). En ambos casos, nos encontramos con la reproducción de un edificio: en un grabado y en una casa de muñecas. 

Donald Correll, El grabado, de MR James

Quienes observan la mansión reproducida en el grabado del primer relato advierten una serie de cambios: la luna aparece y desaparece, una figura vestida de negro, con una cruz blanca en la espalda del ropaje y unas piernas esqueléticas, avanza hacia el edificio, una ventana se abre, la figura sale de la casa con un bulto entre los brazos. ¿Un niño? Sí, un niño.

Rich Johnson, El grabado, de MR James

En La casa de muñecas nos encontramos con una casa “de estilo gótico Strawberry Hill”. MR James alude a la casa construida por Horace Walpole, el autor de El castillo de Otranto, en Strawberry Hill: 

James Essex, Casa de Horace Walpole, Strawberry Hill, Twickenham, Londres, 1749

James describe la casa de muñecas, que constaba de diversos cuerpos. El principal, flanqueado por torrecillas, era de estilo gótico, con gabletes ojivales adornados con “follajes y florones como los que se ven en los doseles de los sepulcros empotrados en los muros de las iglesias”. La capilla tenía pináculos, contrafuertes, una torre campanario y ventanales con vidrieras de colores. 

Casa de muñecas victoriana

Montague Rhodes James, The Haunted Doll's House

Cuando se abría la fachada, podían verse cuatro grandes habitaciones: el dormitorio, el comedor, el salón y la cocina, cada una con su correspondiente mobiliario. La casa contaba también con una cuadra y con gran número de exquisitas miniaturas: cuadros, alfombras, vajillas, juegos de cortinas bordadas, cubiertos, manteles, copas… Habitaban en la casa un caballero, una dama, un niño y una niña, una niñera, un lacayo, dos postillones, un cochero y dos mozos. ¿Alguien más? Sí, un anciano caballero que yacía postrado en una cama con dosel.

Casa de muñecas, 1865

Por la noche, la casa se transforma: parece una casa auténtica “vista como por un catalejo al revés”, cuyos detalles destacan “con una nitidez fotográfica”. La casa alberga un drama: un asesinato… y una terrible venganza.
Rich Johnson, La casa de muñecas encantada, de MR James 
René Magritte, Elogio de la dialéctica, National Gallery of Victoria, Melbourne, 1936

Montague Rhodes James escribió esta historia con motivo del cumpleaños de la reina María de Inglaterra, esposa de Jorge V. En esa ocasión, la reina recibió un regalo muy especial: una magnífica casa de muñecas diseñada por el arquitecto Edwin Lutyens. La casa puede contemplarse en el Castillo de Windsor.

Casa de la reina María, Castillo de Windsor, 1924

Es impresionante. Más de 1500 artistas y artesanos aportaron su trabajo para crear esta casa, cuyos muebles reproducen exactamente los de Windsor. Dorothy Rogers se ocupó de las miniaturas, pintores como por Glyn Philpot y  Eli Marsden Wilson se hicieron cargo de la pintura decorativa y de los minúsculos cuadros que adornan las paredes. 

Foyer
Comedor

La casa dispone de agua corriente, electricidad, dos elevadores que funcionan, relojes que marcan puntualmente las horas, sedas, mármoles y pequeños muebles de nogal.

Dormitorio del rey

Dormitorio de la reina

Baño del rey
El cuarto de los niños –donde no está previsto que accedan las siniestras criaturas de los relatos de James- cuenta con muñecos, un tren, un teatrito y muchos otros juguetes.

Cuarto de los niños
La cocina y sus dependencias están provistas de todo tipo de utensilios. Las botellas de la bodega contienen vino auténtico.

Cocina
Dependencia de la cocina

Bodega

La biblioteca contiene duplicados en miniatura de los volúmenes conservados en el castillo de Windsor. Entre estos volúmenes se encuentran las obras escritas para la ocasión por Montague Rhodes James, Arthur Conan Doyle, JM Barrie, Thomas Hardy, Rudyard Kipling y William Somerset Maugham.

Biblioteca
Después de ver todas estas maravillas, ¿no tenéis la impresión de que todas las casas de muñecas están encantadas?




15 comentarios:

  1. Tenía muchas ganas de que llegase el miércoles, Carmen. Me ha encantado lo de los relatos de terror y también la casa de la reina María.

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    1. ¿Ves? Los días vuelan. Me alegro de que te haya gustado, Ana María.

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  2. Nunca he tenido casa de muñecas, pero no volveré a mirarlas del mismo modo. ¡Y de este mes no pasa, tengo que repasar esos relatos de M.R. James!

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    1. Tranquila, Anabelee: las casas de muñecas, en general, son inofensivas. Siempre que MR James no esté por medio, claro.

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  3. La casa es una preciosidad. MIedo no da, pero si asombra la maestría de los artesanos y el que no le falte detalle. Mi casa real no está tan equipada, la verdad.
    Es verdad que las casas de muñecas y todo lo real pasado a escala pequeña para que los niños jueguen tienen un aire peculiar, aunque nunca he entendido por qué. Pueden resultar siniestras si se piensa que son tan parecidas a las reales que podrían llegar a convertirse en auténticas y las auténticas en casas de mentiras, pero para mi, son simplemente obras de arte.

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    1. Son obras de arte, sin duda. El juego de espejos que planteas (casas de muñecas que se hacen reales y casas reales que se convierten en casas de muñecas) es muy sugerente, Harry.

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  4. Me gusta esta mezcla de temas, lo siniestro con el juego de niñas, relatos misteriosos, la obra de arte del arquitecto.

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    1. Yolanda, tu comentario es tan sugerente como el de Harry: ¡ahí tenemos un relato!

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  5. Andreu Lahosa Alcoverro14 de enero de 2015, 22:17

    ¡ Por fin llegó el miércoles ¡. De nuevo, me planteo el porqué las casas de muñecas, con su misterio, su encantamiento, su miedo, están dirigidas a las niñas. ¿Existen casas de muñecas para niños?. ¿Los niños no necesitan percibir el misterio, el encantamiento y el miedo? .
    Por otra parte, ¿cómo se justifica ése disfrute de los humanos hacia el miedo, el encantamiento, el misterio?. En la época del pre-cine y ahora mismo, a los humanos les sigue gustando lo misterioso, lo que produce miedo, lo mágico o encantado. ¿Porqué?. ¿Lo necesitamos?.
    Quien no ha vivido en la realidad su miedo, es posible que necesite percibir el incremento de adrenalina que supone la percepción del miedo en la fantasía.
    Quien si que lo ha vivido en la realidad su miedo, por causas objetivas, es difícil que necesite recrearlo en la fantasía de un juguete, de un relato literario, de una película. Sería como revivir el trauma. Pero, no todo es miedo. También existe lo mágico, lo encantado, lo misterioso. Eso sí que es adictivo. ¿Por qué?. ¿Quizá porque la vida que se vive carece de magia, encantamiento y misterio? .. Y si carece de todo éso... ¿qué queda?: ¿aburrimiento, monotonía, vacío, alienación? .
    La magia, el encantamiento y el misterio forman parte de lo no previsible. Entonces, lo previsible conducirá necesariamente al aburrimiento, a la monotonía, al vació y a la alienación.

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    1. Pero las casas de muñecas no siempre producen miedo... Solo las encantadas. Respecto a los niños, me parece que ya juegan con casas. A pesar de las inercias y de la presión de la publicidad, creo que va cambiando esa situación de "esto no es para niños" o "esto no es para niñas". Aunque quede aún mucho por cambiar.
      El miedo fascina. Incluso para quienes lo han (o lo hemos) sufrido. No puedo hablar por otros, pero, en mi caso, lo que me atrae es el modo en que el género de terror utiliza los recursos plásticos y narrativos para producir sus efectos.
      Andreu, ¿la vida carece de magia, de encantamiento y de misterio? Yo creo que no. Incluso lo previsible -por la mañana, temprano, me despertará la gata; saldremos juntas a la terraza para ver amanecer, etc.- no conduce al aburrimiento, al vacío... Supongo que sucede como con el terror: todo depende del punto de vista.
      El punto de vista, claro: desde dónde se ve, qué es lo que se ve... Lo visual me atrapa. También lo narrativo. ¡Es magia, Andreu!

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    2. Andreu Lahosa Alcoverro15 de enero de 2015, 14:25

      Ante lo previsible o cotidiano, quizá sea necesario utilizar una lupa que lleve incorporada una lente de muchos aumentos que permita apreciar la magia, el encantamiento y el misterio. Con lo imprevisible o mejor dicho, con lo difícilmente comprensible, no es necesaria lupa alguna.
      Es posible que todo ser humano debería llevar en su bolsillo una lupa. En mi caso, la lupa puede ser una lectura, una imágen fija o en movimiento, una conversación. A veces, funciona. Pero, otras muchas, la lupa no lleva los suficientes aumentos. Entonces, recurro a lo impredecible y me formulo preguntas tales como, por ejemplo: ¿cuando vaya a ése sitio, qué me encontraré, a quién, que mensaje recibiré, qué información me aportará, a dónde me llevará la situación después?. A veces funciona. Otras, no ocurre nada y de nuevo aparece lo previsible, lo cotidiano.

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    3. En el enigma de mañana te ofreceré una lupa, Andreu ;)

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  6. Andreu Lahosa Alcoverro16 de enero de 2015, 9:59

    Estaré atento al enigma. De todas formas, permíteme que insista en una idea. Pienso que las artes visuales y las artes narrativas no son la realidad. Son una realidad mejorada. En ése sentido entiendo que "atrapen" y conlleven "magia". Incluso lo comparto. Pero, el problema está, a mi modo de ver, cómo se aplica a la verdadera realidad (previsible y predecible) la experiencia mágica, atrapadora y a veces sublime, del contacto con el arte visual o el arte narrativo, o cualquier otro tipo de arte, por ejemplo el musical, que, para mí, también tiene magia, encantamiento, pero éso no es la vida real. Para terminar, quiero decir que, de nuevo, estaré al acecho del enigma.

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    1. Ah, pero eres tú quien tiene que poner "la mirada de la magia" en lo que llamas vida real. ¿Recuerdas cómo veías el mundo cuando eras niño y todo te sorprendía, todo prometía ser una aventura? Supongo que tenemos que quitarnos el cansancio de los ojos, limpiarlos de tanto como hemos visto hasta ahora y aprender a mirar como lo hacíamos cuando todo, para nosotros, acababa de estrenarse. A lo mejor es verdad y acaba de estrenarse, sin que nos demos cuenta. Un abrazo, Andreu.

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  7. Yo siempre he querido tener una. Recuerdo que iba a casa de unas primas que tenían una preciosa. Se abría por delante y por el tejado y podías poner todos los elementos como tú quisieras. Me encantaba imaginar la vida de los muñecos y también cambiar la decoración. Será por eso que me gusta tanto imaginar ambientes, cambiarlos y darles vida?
    Gracias Carmen, como siempre. Es un placer leer tus entradas y un suplicio esperar de una semana a otra. Un beso.

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