¿Veis algo extraño en esta
imagen?
Se trata de una acuarela datada en 1818.
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| Joseph Gandy, Selección de partes de edificios... del señor John Soane, Soane Museum, Londres, 1818 |
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La luz, sí, la luz. Sobre todo la luz. La potente luz que surge del foco situado a la izquierda. ¿Qué luz es esa? ¿Se trata de una lámpara de petróleo, de aceite, de gas? Ninguna de ellas podría producir una luz tan potente: ni siquiera imaginando que el interior del foco esté recubierto de espejos. Es una luz eléctrica.
¿Podría ser, entonces, una lámpara de arco, como
la ideada por sir Humphry Davy a
principios del siglo XIX? ¿Una lámpara incandescente, como aquellas con las que
experimentaba hacia 1820 Warren de la Rue, pero que no llegó a
patentar hasta 1840? No, tampoco lo parece. No existía, en esas fechas, una lámpara capaz de alumbrar de ese modo.
Así pues, la luz, una luz imposible. Y, además de la luz, el gigantismo. ¿Observáis el tamaño del hombrecito que aparece sentado ante una mesa cubierta de planos? Es el arquitecto John Soane. Comparad ahora su tamaño con el de la sala donde se encuentra, con el de las maquetas, con el del misterioso foco.
Es una extraña pintura.
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Aparte del enigma, os cuento que
desde aquí podéis descargar, gratis, el texto titulado Los ojos de la
imaginación. La reconstrucción de decoraciones perdidas: Antonio Cortina
Farinós:






















