domingo, 6 de septiembre de 2015

La mano de Marianne





Marianne von Werefkin tenía veintiocho años cuando no se le ocurrió mejor idea que dispararse en la mano derecha, su mano de pintar. Porque Marianne era pintora. Había estudiado desde 1880 con Ilya Repin y, a partir de 1883, en la Academia de Moscú, con Michajlovic Prjanisnikov. Y entonces, en 1888, se suma a una partida de caza y, por accidente, se pega un tiro en la mano. Estupendo. ¿Qué hace? ¿Deja de pintar? No, empieza a hacerlo de otro modo. Así es como se resuelven las cosas.

Marianne von Werefkin, Ave María, detalle, Museo Comunale d'Arte Moderna, Ascona, 1927

Marianne da el salto desde el realismo aprendido con sus maestros hasta las búsquedas de las vanguardias. Mirad el cambio que se aprecia entre su primera etapa y la segunda, que arranca con fuerza en 1906. ¿Tan tarde? ¿Por el accidente? No, por otros motivos. 

Marianne von Werefkin, Retrato de una joven, 1888

Marianne von Werefkin, Otoño, Museo Comunale d'Arte Moderna, Ascona, 1907

Marianne von Werefkin, Noche de luna, 1909-10


En 1892, Marianne von Werefkin conoce a Alexej Jawlensky. Se casan, se trasladan a Munich y ella abandona los pinceles durante diez años. En ese tiempo, se dedica a apoyar y a sostener la carrera artística de su marido y a recibir en su casa a pintores como Vasili Kandinsky, Paul Klee, Franz Marc, Gabriele Münter, Alfred Kubin y Emil Nolde, así como a compositores como Arnold Schönberg y bailarines como Sergei Diaghilev y Alexander Sacharoff. 

¿Os imagináis el estímulo constante para su inteligencia y su creatividad que recibía Marianne de invitados como estos? Una inteligencia, por otra parte, tan viva y acentuada como su curiosidad y su cultura, porque nuestra artista era una voraz lectora, interesada no solo por la literatura y el arte, sino también por los temas científicos.
 



Gabriele Münter, Marianne von Werefkin y Alexej Jawlensky, 1908-09

Entre 1901 y 1905, Marianne escribió una especie de diario titulado Cartas a un desconocido. En él exponía, con pasión, su deseo de alcanzar un arte nuevo que reconciliase al individuo con el mundo, lo sensible con lo transcendente y lo visible con lo invisible. Escribía, leía, charlaba con sus amigos, viajaba –a Venecia, en 1897, a Francia, en 1903- pero no pintaba. ¡No pintaba!


Marianne von Werefkin, Humor trágico, Museo Comunale d'Arte Moderna, Ascona, 1910


No puedo entenderlo. Os confieso que no puedo entender cómo un artista puede resistir diez años sin tomar un pincel entre las manos: sobre todo, cuando vive con otro pintor y, por lo tanto, los  lienzos, los pigmentos, los pinceles, todos los olores, todos los colores y el propio proceso de pintar configuran su paisaje cotidiano. Diez años. Menos mal que, transcurridos estos, Marianne volvió a tomar el pincel y la paleta, y a abrazar con sus colores el lienzo.



Gabriele Münter, Marianne von Werefkin, 1911

“Ahora más que nunca soy artista –escribe en 1905-. Mi arte, que había relegado por amor y respeto, vuelve a mí más grande que nunca”.  


Marianne von Werefkin, Terraza de una cervecería, Museo Comunale d'Arte Moderna, Ascona, 1907

Marianne von Werefkin, Escuela femenina, Museo Comunale d'Arte Moderna, Ascona, 1907 c.

Marianne von Werefkin, Salón de baile, colección particular, 1908

En algunos de sus cuadros se aprecia la influencia de un pintor al que, sin duda, reconoceréis:


Marianne von Werefkin, Camino rural, Museo Comunale d'Arte Moderna, Ascona, 1907

Marianne von Werefkin, Ciudad en Lituania, 1913

Marianne von Werefkin, Paisaje fantástico, colección particular, 1923

Sí, me refiero a Edvard Munch, un artista admirado por Marianne. En otros cuadros, en particular en la resolución de los edificios, advierto cierta proximidad con las obras expresionistas de Lyonel Feininger, un artista que mantuvo también contactos con El Jinete Azul (Der Blaue Reiter).
   

Marianne von Werefkin, Puesto de policía en Vilna, Museo Comunale d'Arte Moderna, Ascona, 1913-14

Marianne von Werefkin, Ave María, Museo Comunale d'Arte Moderna, Ascona, 1927

 Lyonel Feininger, Pueblo próximo a París, 1909

En 1911, Marianne viajó al Báltico y después a París, donde conoció a Henri Matisse.


Marianne von Werefkin, El mar Báltico en Prerow, colección particular, 1911

Marianne von Werefkin, El río Prerow, Städtische Galerie im Lenbachhaus. Munich 1911

A lo largo de su vida, Marianne von Werefkin fundó y formó parte de diversos grupos artísticos. En 1911 se adhirió a El Jinete Azul, con varios de cuyos miembros –Kandinsky, Müster, Marc- mantenía amistad.


Marianne von Werefkin, Patinadores, Museo Comunale d'Arte Moderna, Ascona, 1911

En 1914, cuando estalló la guerra, Marianne y Jawlensky se trasladaron a Suiza. A partir de 1917 frecuentaron, en Zurich, el ambiente Dadá, pero un año después se instalaron en Ascona, a causa de la enfermedad pulmonar de Jawlensky. 

Marianne von Werefkin, Iglesia en St. Prex, colección particular, 1914

Marianne von Werefkin, Al alba, 1914

Marianne von Werefkin, Amantes, colección particular, 1915

Marianne von Werefkin, Remolino de nieve, Museo Comunale d'Arte Moderna, Ascona, 1915 c.


Marianne von Werefkin, Vórtice del amor, 1917 c.

En 1921, el matrimonio se separó: un matrimonio cuyo peso había recaído sobre los hombros de Marianne durante veintinueve años. Tras la separación, la artista decidió quedarse a vivir en Ascona. “Ascona –escribe- me ha enseñado a no despreciar nada de lo humano, a amar del mismo modo la enorme felicidad del proceso creativo y la miseria de la existencia, a considerar a ambos como grandes tesoros del alma”.


Marianne von Werefkin, El hoyo, Museo Comunale d'Arte Moderna, Ascona, 1926

A lo largo de toda su carrera, Marianne von Werefkin, prestó mucha atención a la vida y a los trabajos de las personas más humildes, muy distantes de los orígenes aristocráticos de su familia.

Marianne von Werefkin, Vuelta a casa, Museo Comunale d'Arte Moderna, Ascona, 1909


Marianne von Werefkin, Mujeres de negro, Sprengel Museum, Hanover, 1910 c.


Marianne von Werefkin, Escena rural, colección particular, 1916 c.

Marianne von Werefkin, Pueblo costero

Tal vez os sorprenda saber que, a pesar de su inteligencia y de su amplia cultura, Marianne von Werefkin encerraba en sí tanta inseguridad que llegó a pensar: “soy una mujer, carezco de la capacidad de crear. Puedo comprenderlo todo, pero no sé crear… Me faltan las palabras para expresar mi ideal. Busco al ser humano, al hombre que pueda dar forma a este ideal”. Probablemente por eso alentó y sostuvo durante tanto tiempo a Jawlensky y comunicó muchas de sus ideas a Kandinsky, quien las hizo suyas y omitió reconocer que esas ideas habían partido de su amiga Marianne. 



Marianne von Werefkin, El camino eterno, Museo Comunale d'Arte Moderna, Ascona, 1929

Marianne sí que podía crear. Lo hizo. A pesar de su mano, dañada para siempre por un disparo. A pesar de sus errores. A pesar de sí misma.


Marianne von Werefkin, La ciudad roja, 1909


 
 


 

35 comentarios:

  1. Woooowwwww Carmen! Maravillosa esta pintora :-D no la conocía, gracias por descubrirmela.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No es muy conocida, sobre todo en España, pero es una artista que, en mi opinión, vale la pena.

      Eliminar
  2. Conocía el cuadro de "Los patinadores", pero nada sobre su autora, su vida, o demás trabajos..Què maravilla!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es lo que le decía a Herminia: hay artistas cuyo nombre suena mucho más, y otros que permanecen bastante escondidos. Por eso me gusta traer de vez en cuando al blog a alguno de estos artistas.
      En 2009, Stella Tinbergen rodó un documental sobre esta pintora: "Marianne von Werefkin: yo vivo solo a través de los ojos".

      Eliminar
  3. Pues yo he vivido entre periodistas, guionistas, escribí una tesis y hasta hace cinco años, con bastantes más encima no escribí nada que me saliera de verdad del alma. Quizá ella volviera a pintar cuando encontró su propio pulso. Por cierto, de Noche de luna me mandas dos... ¡Muac!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, hay etapas en las que por exceso de trabajo o por otras razones, poder escribir algo que salga del alma es difícil o incluso imposible. Pero tú no estabas casado con Jawlensky: ¡menuda perla!
      Ya han salido para allí tus dos Noches de luna, estarán a punto de llegar.

      Eliminar
    2. Ya tengo listos los marcos. Uno lo pondré encima de la cisterna, que lo ví en casa del Bigotes...

      Eliminar
  4. No conocía a esta pintora y me ha parecido maravillosa. Con una mano inútil (o casi, imagino) y el peso de un marido egoísta. O tal vez, no era egoísta. Sencillamente era un hombre de su tiempo. Menos mal que ella reaccionó a tiempo. Cuántas artistas (y otras muchas cosas) se habrán perdido, diluídas en una vida de madre y esposas abnegadas.
    Muy bueno cómo siempre Carmen. Gracias por hacerme conocer otra pintora.
    A mí, me mandas dos de cada.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No era un buen tipo, ni mucho menos. Se aprovechó de la generosidad de su esposa y de otras mujeres. Y, desde luego, no estimuló a Marianne para que siguiese pintando, sino todo lo contrario: prefería ser adorado por ella y ser el beneficiario de todos sus desvelos y energías.

      Tienes razón, cuántas obras interesantes se habrán perdido (y se siguen perdiendo) entre las mujeres, sobre todo, pero también, no lo olvidemos, entre algunos hombres para quienes la vida tampoco es fácil.

      Te mando dos de cada. ¡A este paso, la entrada se va a quedar sin imágenes! ;)

      Eliminar
  5. Entiendo lo que dices en relación a cómo un pintor puede estar diez años sin pintar teniendo a su alrededor todo cuanto necesita y además oliendo, viendo y palpando cada dia el olor de los pigmentos, los tubos de óleo, la esencia de trementina y el suave tacto de la madera de los pinceles. Lo que más cuesta para ponerse a pintar es precisamente sacar todo el material, colocarlo, situar el lienzo y... por fín! empiezas después de una hora. Sin olvidar que tienes que calcular la hora de dejarlo para volver a guardarlo todo y limpio!!! Todos los inconvenientes no se daban en el caso de Marianne. Quizás su "crisis" la motivó su mano. No hay nada peor para uno mismo que la concepción que uno tiene de sí mismo.
    Gracias, Carmen. Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Verdad que es como el mito de Tántalo, del que José Juan nos habló el otro día?
      No fue su mano lesionada la que provocó la crisis, sino un matrimonio equivocado: un error que duró demasiado tiempo. En fin...

      Eliminar
  6. Como suele ocurrir, solo conocía a su marido. Me han gustado esas mujeres tapadas, con la cabeza inclinada y el rostro sin facciones. En las montañas es clara la influencia de Jawlensky. Las mujeres con velo me han recordado a Émile Bernard, aunque probablemente no tienen nada que ver.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Pues al marido lo estoy poniendo cual chupa de dómine! Pero se lo merece.
      No vas desencaminado al decir el nombre de Émile Bernard: a Marianne von Werefkin le interesó mucho el arte francés. Se interesó por la escuela de Pont-Aven, por ejemplo, de la que formó parte Bernard. También se aprecia la influencia de Louis Anquetin, sobre todo en algunas escenas de espectáculos.

      Eliminar
  7. Como tantos otros/otras no la conocía. Me encanta especialmente la utilización de los colores, la perspectiva y los escorzos de los edificios, después de 1906, claro . Si les has mandado a José Juan y a Elisenda pues yo quiero dos de Ave María. Me parece superior.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí también me gusta el modo en que pinta los edificios, y también cómo lo hace Feininger. Es un tema, el de las arquitecturas, los pueblos, las ciudades...que suele atraerme. Me gusta también la sencillez con que resuelve las figuras. Bueno, en arte, como en literatura y en muchas otras cosas, eso de hablar de "sencillez" es bastante relativo: tal vez sería más apropiado hablar de aparente sencillez.
      Elisenda ha sido muy discreta: no ha pedido nada. A quienes he tenido que enviar cuadros ha sido a Rosa y a José Juan. Ahora mismo salen para tu casa dos Ave María.
      A todo eso, ¿por qué los pedís a pares?

      Eliminar
    2. Sí, me equivoque, era Rosa. Dos, uno para casa y otro para el trabajo. Así puedes disfrutarlo siempre sin tener que ir con él a todos lados. ;-)

      Eliminar
    3. No le des ideas a José Juan, que él quería uno para el cuarto de baño (!!!) y es capaz de empezar a pedir más cuadros aún.

      Eliminar
  8. Excelente entrada, Carmen. Me has dado a conocer la vida y la obra de una mujer muy interesante. Me habría encantado compartir con ella una tertulia y descubrir más rasgos de su personalidad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Carmela. Por lo que cuentan, era una mujer fascinante, y lo era tanto en las reuniones que celebraba en su casa de Munich con todas esas celebridades que he mencionado en la entrada, como en el pueblo de Ascona, donde fue muy querida.

      Eliminar
  9. GRACIAS Carmen:
    pues yo no la conocía, ni ella ni a él. Me ha gustado mucho, mucho.
    Creo que fue una mujer de su tiempo, período aquel difícil para la mujer, y eso que hoy en día nos parece que vivimos mal, pero nada que ver con aquellos tiempos.
    Me parece fascinante que pudiera pintar con la mano que no le correspondía y eso es muestra de que era una gran artista, y una persona práctica, pues supo aprovechar lo que tenía. Pero ya no me cuadra su baja autoestima. Aunque quien sabe, quizás esa parte fuerte y esa débil es lo que la hizo pintar así.
    Sea como sea, GRACIAS por una nueva pintora que apuntar y por unos cuadros tan preciosos. Y como si no pido, no estoy contenta, me han gustado todossss sus cuadros pero si pudieras mandarme la ciudad lituana y el paisaje espectralmente fantástico...
    Feliz domingo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Había muchas resistencias que vencer, incluso resistencias internas. Tampoco creas que han desaparecido por completo, ni esa inseguridad que, a veces, puede atenazarnos -también a hombres: no les excluyo-.
      Esa capacidad de superación, ese decir "de acuerdo, me he destrozado la mano: ahora debo pintar de otra manera", es admirable.
      Y ser fuerte y débil a la vez... ¿quién de nosotros no lo es? Supongo que esas contradicciones son las que nos definen y nos hacen estar vivos.
      Toma nota de tu pedido: ¿dos de cada? Me tienen intrigada, de verdad ;)

      Eliminar
  10. A mí me basta con uno de cada, pero casi... uno de cada uno. Bueno, como seguirás poniendo obras de artistas diferentes, al final me faltarán paredes. Así que elijo dos, también, pero diferentes: La ciudad roja y mujeres de negro.
    No conocía a esta pintora (ni al marido de marras). Como tantas otras veces, me has descubierto algo nuevo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estáis tremendos, hoy estáis tremendos.
      La ciudad roja es una de las primeras obras, si no la primera, en la que esta artista empezó a adentrarse con más fuerza en esos otros modos de pintar que, a fin de cuentas, serían los suyos. Probablemente, aunque no se hubiera dañado la mano, porque estaba muy viva cultural y artísticamente.

      Eliminar
  11. Niezwykle intrygująca postać kobiety i malarki. Rozumiem trochę jej postawę milczenia wobec własnego talentu malarskiego. Mimo silnej pozycji finansowej, nie miała dość siły na konkurencję z mężem. Dzisiaj - my kobiety - nie rozumiemy sytuacji kobiet w tamtych czasach i wcześniejszych. najważniejsze, ze wróciła do malarstwa i pozostawiła tyle wspaniałych i intrygujących obrazów. Na pewno się nią zainteresuję bliżej. wyczytała,że urodziła się 10 września 1860 roku. To także dzień moich urodzin, tylko prawie 100 lat później. Marianne to znak Panny, a to dość silne znaki, zdolne do poświęceń. Tym bardziej rozumiem to 10 lat bez malowania. Pozdrawiam Cię...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. 10 września jest twoje urodziny!
      Tak, sytuacja kobiety artysty w przeszłości był trudniejszy. Ważną rzeczą jest to, że Marianne odmalowane .

      Eliminar
  12. Qué precioso recorrido pictórico de esta genial artista, a quien yo desconocía. Me ha impresionado también su biografía, resulta paradójico el sentimiento de inseguridad que la llevó a la inactividad tanto tiempo, cuando su dominio del pincel y la expresividad, el colorido, la perspectiva y la técnica debían haber ensalzado mucho más su práctica y experiencia.
    Una entrada muy bella y visual, de máximo interés. Me ha encantado y sobre todo, he aprendido.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí lo que más me sorprende es que era una persona que se desenvolvía socialmente sin problemas -es decir, no era una persona tímida o apocada-, y, como dices, tenía una formación y una calidad artísticas muy sólidas, y, sin embargo, esa inseguridad, esa falta de confianza en su propio talento... Aunque también debemos tener en cuenta que, como mujer, todo fue más difícil para ella, y si sumamos el papel tan destructivo que jugó su esposo... podemos entenderla mejor.

      Eliminar
    2. Cierto, tienes razón, Carmen. A mí me produce enorme rechazo la figura de Jawlensky, fue en todo momento una pesada losa, un obstáculo para su autonomía artística y su bienestar personal, la influencia patriarcal y machista de la época tampoco la ayudaron, claro. Todo eso jugó en su contra. Aun así, supo resurgir de sus cenizas (impuestas social y familiarmente) como el ave Fénix. Te mando un beso de nuevo.

      Eliminar
  13. He disfrutado infinito con esta entrada. Increíbles cuadros e increíble historia. Cuántas artistas acallaron sus inquietudes , por suerte a veces éstas gritaron demasiado, y otras, la historia ha sido capaz de rescatarlas de un injusto olvido

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué bien lo has expresado, Eva: la inquietud que grita. Ese silencio tan lleno de voces...

      Eliminar
  14. No conocía a esta pintora, pero me has dejado boquiabierta con lo que has contado de ella. ¡Qué gran valor! Se reinventó a sí misma después de perder tanto a su esposo como tras el disparo en la mano. A pesar de su falta de confianza en sí misma, como tu dices, demostró un valor increíble. Una artista para tener en cuenta.
    Tu entrada me ha encantado, un beso, Carmen.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Reinventarse: es exactamente lo que dices, Chari. La única salida posible.
      Gracias y un abrazo.

      Eliminar
  15. Un genio, esta Marianne. Y un ejemplo para muchas mujeres de la época, porque supo sobreponerse a sus inseguridades. Precioso texto, me encanta cómo comunicas. Es un don.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Para mujeres de la época y, me atrevería a decir, de cualquier época. ¡Todas somos capaces de pegarnos un escopetazo en la mano, sin darnos cuenta! Gracias, Revista MoonMagazine: el don es el de Marianne. Fascina.

      Eliminar