domingo, 27 de septiembre de 2015

Albert Bloch: un americano en Munich





Me gusta. Me gusta mucho la figura de Pierrot en los pinceles de Albert Bloch. Pierrot, ya lo sabéis, es un personaje de la Commedia dell’Arte. Irónico y astuto, como todos los personajes de los zanni o criados que forman parte de la Commedia, después se adueñaron de él amor y melancolía. Mal asunto para el pobre Pierrot, inspirador del payaso triste, del “payaso blanco”, del “payaso listo” que todos hemos visto, alguna vez, en el circo.


Albert Bloch, Figura reclinada, 1911

Albert Bloch en su estudio de Munich
¿Bloch como Pierrot? ¿Por qué no? ¿Acaso no vemos cuánto de Watteau hay en sus Pierrots?

Jean-Antoine Watteau, Gilles o Pierrot, Museo del Louvre, París, 1719-21

Jean-Antoine Watteau (atr.), Los cómicos italianos, detalle, Paul Getty Museum, Los Ángeles, 1720 c.


De este modo aparece Pierrot en las pinturas de Bloch:

Albert Bloch, Los tres Pierrots, Nelson Atkins Museum of Art, Kansas City, 1911

Albert Bloch, Los cuatro Pierrots, 1912

Albert Bloch, Pierrot, colección particular, 1911

La representación del Golem que hace en 1915 Hugo Steiner para la novela de Gustav Meyrink, ¿no os recuerda a los Pierrots de Albert Bloch?

Hugo Steiner, El Golem, 1915

Hugo Steiner, El Golem, 1915

A todo eso… ¿Conocéis ya a Bloch? Es posible que alguno de vosotros no le conozca aún, porque el suyo no es uno de esos nombres famosos que se oyen con frecuencia. Vamos allá, pues, con las presentaciones: Albert Bloch fue, durante un tiempo, un jinete azul. Lo fue desde ese día de 1911 en que Vassily Kandinsky y Franz Marc le visitaron en su estudio de Munich. 


Albert Bloch, Arlequinada, Museum of Modern Art, Nueva York, 1911

Albert Bloch, Casas por la noche

Albert Bloch no era ni azul ni jinete cuando estudió en la Escuela de Bellas Artes de St. Louis, donde nació en 1882, ni cuando, a partir de 1905, dibujó caricaturas y otras ilustraciones para revistas y diarios como The Mirror y St. Louis Star. Tampoco lo era cuando en 1909 llegó a Alemania, donde vivió hasta 1921 o 1923.

Albert Bloch, portada de The Mirror, 1912


En 1910, conoció en París las obras de Vincent Van Gogh, Odilon Redon y Picasso. Hay una obra de Bloch que se conoce como Retrato de un hombre, sin más referencias a quién puede ser ese hombre, pero… ¿no os resultan familiares esos ojos, esas orejas, ese rostro?

Albert Bloch, Retrato de un hombre, 1911

Pablo Ruiz Picasso, 1909

Pablo Ruiz Picasso

En la segunda exposición de la Nueva unión de artistas de Munich, Bloch admiró obras de Georges Braque, Picasso, Georges Rouault –cuya huella se advierte en algunas de sus obras-, Gabriele Münter, Alexej von Jawlensky, André Derain, Kees van Dongen y Wassily Kandinsky, entre otros.



Albert Bloch, ya convertido en jinete azul, participó en la primera exposición de Der Blaue Reiter, celebrada entre diciembre de 1911 y febrero de 1912 en la galería Thannhauser de Munich. Participó, asimismo, en las dos siguientes exposiciones del grupo y en otras de sus iniciativas artísticas, como el Almanaque publicado en 1911.

Primera exposición de Der Blaue Reiter, 1911-12 


Albert Bloch, Impresión de Sollnhofen, Almanach, 1911 c.
Las vistas urbanas de Bloch tienen gran atractivo por su sencillez y por el uso que hace del color:

Albert Bloch, Paisaje urbano

Albert Bloch, Paisaje urbano con torre


También sus paisajes, impregnados siempre de un aura de misterio:
Albert Bloch, Montaña

Albert Bloch, Noche en el valle, colección particular, 1917

Albert Bloch, Noche 1

Albert Bloch, Noche 5

Albert Bloch, Noche de viento, 1944

Albert Bloch, El ciego, 1942

Ese mismo misterio se advierte en muchas de sus composiciones con figuras:


Albert Bloch, El dominó verde, 1913

Albert Bloch, Figuras sobre fondo oscuro, 1916

Albert Bloch, Tres Pierrots y un Arlequín, 1914

Albert Bloch, Noche de verano, colección particular, 1916

Albert Bloch, Figuras infernales


En 1914, Bloch conoció al escritor austriaco Karl Kraus, algunos de cuyos textos tradujo al inglés. Al terminar la guerra, Bloch regresó a Estados Unidos, donde se dedicó a la enseñanza y prosiguió con su obra artística. Abordó con frecuencia temas religiosos, con unos planteamientos estéticos muy interesantes. 




Albert Bloch, Mujeres con velos

Albert Bloch, Mujeres con velos

Albert Bloch, Lamentación

Albert Bloch, Entierro

Albert Bloch, Procesión con la cruz

¿Conocíais la obra de este artista? ¿Qué os ha parecido? Lo sé, lo sé, no paro de preguntar… pero vosotros no me lo tenéis en cuenta, ¿verdad? 
Uno de los libros –que, por cierto, aún no he leído- de Vladimir Nabokov se titula ¡Mira los arlequines!. No le hagáis caso, porque Arlequín, Colombina y demás personajes ya nos visitarán en otro momento. Ahora, nos toca mirar a Pierrot: 


Albert Bloch, Pierrot
 
 
 

13 comentarios:

  1. Algún Pierrot inquieta. Son fastasmas indolentes. Pero las Noches de Bloch son seductoras: atrapan y producen escalofríos.Incluso se oye el viento y cómo las hojas de los árboles golpean en tu ventana. El cuadro que más me impresiona es El Ciego. Me recuerda a Sábato. Es misterioso, onírico y laberíntico. Y sí: me convences, el del retrato es Picasso.

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    1. ¿Verdad que sí? ¿Verdad a qué? A todo: las orejas de Picasso (bueno, no solo las orejas), Ernesto Sábato y el ciego en el bosque, la seducción y el misterio de las noches de Bloch, la inquietud de los Pierrots (todos los personajes de la Commedia encierran un punto inquietante).

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  2. ¡Qué triste el payaso triste! Huele a tarde de domingo y a circo vacío.

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    1. ¿A circo vacío? ¿Dónde están los niños, para quién actúan los payasos tristes? Hoy es domingo: ¿intentamos que esta tarde no huela a tarde de domingo?

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  3. Hola a todos.
    Me pasa algo de lo que comenta Daniel. Los pierrots no me han gustado nunca. Me dan miedo; más que miedo, me inquietan. Y después de ver el parecido con el Golem, qué por cierto siempre me ha parecido inquietantemente tierno, creo que ya sé porqué no me gustan.
    Reconozco que había oído nombrar a Bloch y seguro que algo suyo he visto, pero es verdad que no lo conocía. Me gustan sus paisajes, en parte por el uso del color, pero sobre todo por las formas. Las figuras no me gustan tanto, pero esas mujeres con velos tienen un aire religioso tremendo; a mis ojos, claro.
    Reconozco que sabía dibujar pues su retrato de Picasso es fabuloso, y si tuviese que resumirlo, aunque no creo que se pueda, diría que es el pintor de los colores tierra. Los usa todos, o eso me parece, pero sin abusar. Dando a cada tonalidad su espacio. ¡Ummm! dicho así suena pedante. Quiero decir que sin abusar de ninguno sus cuadros, salvo alguno que se salva, tiene muchos marrones. Y es que, el marrón me resulta un color muy cálido (como los colores pastel para otras personas)
    GRACIAS Carmen, como siempre, un placer pasar por aquí.
    Feliz domingo

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    1. La inquietante ternura o la tierna inquietud del Golem: te entiendo, Harry, siento lo mismo. Como le decía a Daniel sobre los personajes de la Commedia dell'Arte, ya verás, ya, cuando vengan a ofrecernos una de sus representaciones. Les he invitado y me han dicho que sí, que vendrán, aunque aún no hemos fijado fecha.
      Son colores muy cálidos los que utiliza Bloch, es cierto, y, además, esas líneas curvas, esas formas que parecen abrazarse a sí mismas, también tienen mucha calidez. A pesar de la inquietud que suscitan (¿o también por ella?) apetece acurrucarse en sus pinturas.
      A mí también me parece que sus obras de tema religioso están impregnadas de... iba a escribir "espiritualidad", pero, si es así, es una espiritualidad muy carnal, muy física y, quizá por ello, más intensamente religiosa.

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  4. Yo soy muy fan de la comedia del arte, siempre lo fui y desde que mis hijos hicieron una representación con su grupo de teatro lo soy más. Y mi hija con tres años se disfrazó de Colombina, aunque al principio ella me decía que era dde colombiana,jajaja, pero me apetecía tanto que fuese de algo de la comedia del arte.
    Sí que es cierto que alguno de los Pierrots es inquietante, pero tiene algo que ...No sé.
    Y Bloch es muy especial, transmite algo intangible que está ahí, y eso no pasa siempre. En el anteriro comentario lo llamas espiritualidad, quizás sea esa la palbra. Un beso y un post genial.

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    1. ¡Ya tenemos Colombina (o colombiana, que también está muy bien)! ¡Un aplauso para tu hija, Marigem!
      Hay vida en las obras de Bloch, ¿verdad? Carne, espíritu, misterio... Creo que es por eso por lo que nos atrae.

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  5. De acuerdo con José Juán, pero a mí me parece triste el payaso triste y el payaso alegre (éste más, si cabe, porque no es consciente de su alegra patetismo) Siempre me ha deprimido el circo (como las tardes de domingo), pero los payasos, arlequines, colombinas y...Pierrots, me deprimen a morir.
    No conocía al pintor y me resulta curiosos que con apellido alemán naciera en St. Louis y acabara en Alemania. No creo que fuera casualidad. Me gustan más sus visiones urbanas que sus pierrots y me ha gustado mucho su "Montaña" recuerda un paisaje de Kandinsky.
    Precioso como siempre. Sabía que algo tuyo me esperaba al volver a casa (he estado de finde, sin wifi)
    Un beso.

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    1. La familia de Bloch era de origen checo y alemán, de ahí lo que comentas acerca de su apellido y de su larga estancia en Alemania, Rosa.
      Sus vistas urbanas también me gustan. Bueno, y los paisajes, y los cuadros con figuras... Vamos, que me gusta todo.
      Bueno, deprimidos de tarde de domingo, ánimo, que mañana ya es lunes y toca ir al cole (¡oh, pero qué mala soy!). Un abrazo.

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    2. Al cole en sentido literal. Pero iremos con ánimo estético después de tus pinturas. Me han gustado todas, pero los paisajes, urbanos o no, el Golem en lo que se me figura el cementerio judío de Praga y la "Impresión de Sollnhofen", son de robar y poner en el salón.
      Un beso.

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  6. Me han gustado mucho las obras. Los paisajes urbanos me eran más familiares. Los nocturnos me encantan. El Pierrot siempre me da la sensación de estar envuelto en un halo de misterio, de soledad, e incluso, quizás, de tristeza. Pero ya digo, que sólo es lo que a mí me parece. Un abrazo, Carmen.

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    1. ¿Verdad que apetece adentrarse en esas noches, aunque dé un poquitín de miedo? No te parece triste Pierrot: es triste, y tan blanco, y al pobre, eso de enamorarse de la luna no le sentó nada bien. Un abrazo, Eva.

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