viernes, 5 de junio de 2015

El juego de ver




¿Qué tienen en común estas obras? Proponed todo lo que se os ocurra porque, como siempre, entre todos encontraremos la solución.


Johannes Vermeer van Delft, Vista de Delft, Mauritshuis, La Haya, 1660 c.

Bernardo Bellotto, Plaza de San Giovanni en Laterano, colección particular, 1743-44

Francesco Guardi, Iglesia de Santa María Zobenigo, colección particular, 1750-93 c.

Carl Wilhelm Gropius, Palacio real en Berlín, 1825-26

Caspar van Wittel (Vanvitelli), Plaza de San Pedro, colección particular, 1720 c.

Michele Marieschi, Campo de SS. Giovanni Paolo en Venecia,  colección particular, primera mitad del siglo XVIII

Giovanni Antonio Canal, il Canaletto, El Molo, colección particular, 1730

Giovanni Paolo Pannini, Partida del duque de Choiseul en la plaza de San Pedro, Staatliche Museen, Berlín, 1754

Eduard Gaertner, Ópera de Berlín, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 1845

Caspar van Wittel (Vanvitelli), Piazza Navona, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 1699


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Habéis hablado de perspectiva, espacio, sombras, luz, detallismo en las arquitecturas... José Juan, seguido por Marigem, han reunido todas esas correctas apreciaciones en esta respuesta:


Cámara oscura de A. Canal, Museo Correr, Venecia

Todos los pintores que muestran sus obras en esta entrada utilizaron la cámara oscura.

En el siguiente vídeo se explica el origen, desarrollo y aplicaciones de este aparato óptico:






miércoles, 3 de junio de 2015

La mujer y el extraño mensajero




Una mujer joven está en su casa, tranquila. Lee un libro, ora, hila, piensa o, simplemente, parece esperar una visita. ¿La del ángel? Porque es un ángel el que, de repente, se presenta ante ella.


Fra Angelico, Anunciación, celda en el convento de San Marcos,  Florencia, 1440-1441

Tiene que impresionar mucho eso de toparse cara a cara con un ángel. Como para echar a correr. No existe, sin embargo, o por lo menos no la conozco, una Anunciación en la que la Virgen salga corriendo. En ocasiones, se muestra asustada, eso sí; también sorprendida, conmovida, un poquito apabullada… Pero correr, no corre.


Luc-Olivier Merson, Anunciación, Musée d’Art Thomas-Henry, Cherburgo, 1908

Existen anunciaciones bellísimas y es mucho lo que se puede decir acerca de los gestos de las figuras, las arquitecturas, los símbolos representados… Hoy quiero ocuparme tan solo de algunos detalles y mostraros una serie de anunciaciones que, por un motivo u otro, resultan extrañas.


Emil Nolde, Mujer y ángel, Nolde Stiftung Seebüll, Neukirchen,1938

La iconografía habitual de esta escena presenta, ya desde los siglos V-VI un rayo de luz que desciende sobre María, con la paloma del Espíritu Santo presente en el lugar. María aparece sentada, según el modelo de representación de las emperatrices romanas.


Anunciación, Basílica de Santa María la Mayor, Roma, siglo V

Fra Angelico, Anunciación, Museo del Prado, Madrid, 1425-28

A veces, el rayo de luz, la paloma, las palabras que surgen de labios del arcángel Gabriel o incluso un diminuto niño se dirigen directamente al oído de María. Se trata de la expresión plástica de un concepto, el de la concepción a través del oído (conceptio per aurem), derivado del Evangelio armenio de la infancia, un evangelio apócrifo redactado a partir del siglo VI.


Jaume Serra, Anunciación, retablo de La Resurrección del Santo Sepulcro, detalle, Museo de Zaragoza, 1381-82

Gonzalo Peris Sarriá, Anunciación, Museo de Bellas Artes, Valencia, principios siglo XV

Simone Martini, La Anunciación, detalle, Uffizi, Florencia, 1333

Otra representación curiosa, desarrollada a partir del siglo IX en Bizancio, muestra al Niño encerrado en un círculo sobre el cuerpo de María:

Icono de la Anunciación de Ustiug, Galería Tretiakov, Moscú, siglo XII

En ambos casos, la concepción y su anuncio se identifican, se manifiestan como actos simultáneos. Al margen de la presencia de palomas, niños y otros personajes, los protagonistas de la escena son dos: Gabriel y María.  Ya vimos, al preguntarnos cuándo les crecieron alas a los ángeles, algunas de las características de estos mensajeros, representados, en general, con el aspecto de un hombre joven.


Francisco de Goya, Anunciación, colección particular, 1785

A veces, sin embargo, Gabriel muestra unos rasgos menos marcadamente masculinos:


Benozzo Gozzoli, Anunciación, Pinacoteca Comunale, Narni, 1449 c.

George Lawrence Pulleid, Anunciación, 1858

Émile Bernard, Anunciación, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 1890

Konstantinos Parthenis, Anunciación, National Art Gallery and Alexander Soutzos Museum, Atenas

En otras ocasiones, el aire andrógino es mucho más manifiesto:


John William Waterhouse, Anunciación, Sotheby's Collection, 1914

Algunas anunciaciones son tan inquietantes como la del pintor holandés Paulus Bor o la que James Ensor nos presenta en uno de sus dibujos:


Paulus Bor, Anunciación, National Gallery of Canada, Ottawa, 1635-40 c.

James Ensor, Anunciación

Pero, ¿qué importa que Gabriel sea representado como varón o como mujer? Todo se resuelve cuando su imagen es la de un serafín, o la de una columna de fuego:


James Tissot, Anunciación, ilustración para La vida de Cristo, Brooklyn Museum, Nueva York, 1896

Henry Ossawa Tanner, Anunciación, 1898 c.

Henry Ossawa Tanner, Anunciación, Philadelphia Museum of Art, 1898

María, por su parte, es representada como una mujer joven, aunque también podemos verla como niña, y como niña asustada, en estas obras de Otto Dix y John Collier:


Otto Dix, Anunciación, colección particular, 1950

John Collier, Anunciación, St. Gabriel Church, McKinney, Texas, 2000

Pero… ¿y si el propio arcángel adopta la figura de una niña?


Enjeong Noh, Anunciación

Vida, muerte, misterio: arte. ¿Quién mejor que una niña -una niña Gabriel- para transmitir, con su saludo, este mensaje?