martes, 6 de diciembre de 2016

Dos en la carretera: Christopher Pratt y Kym Greeley





Este es el paisaje: una gran extensión de tierra, apenas habitada, y una costa modelada a dentelladas por el Atlántico. Allá ha tejido acantilados, calas, fiordos, cabos desafiantes que se adelantan hacia Europa. A principios de mayo puede verse cómo se deslizan los icebergs; la mejor época para admirar a las ballenas es a principios de julio. Más allá de las exclamaciones de los turistas y de los disparos de sus cámaras fotográficas, soñamos con la lentitud y el silencio. “Qué lento, tú, de torpe deambular”, dice en un poema dedicado al iceberg Herman Melville, un hombre que tanto nos habló también de las ballenas. Hoy nos encontramos al nordeste de Canadá, en la isla de Terranova y la península del Labrador. La Carretera Transcanadiense, una de las más largas del mundo, nos permite recorrer esta extensa provincia.

Christopher Pratt

Christopher Pratt

Dos artistas de generaciones distintas nos acompañan en este viaje: uno de ellos nació en 1935; el otro, en 1973. Cuando la artista más joven, Kym Greeley, vio los cuadros de autopistas de Christopher Pratt, percibió la similitud entre la obra de ambos: una semejanza que, como más tarde veremos, abandona las carreteras para, más allá de ellas, adentrarse en las casas de los hombres, subir sus escaleras y penetrar en las habitaciones casi de puntillas, para no romper la quieta atmósfera que reina en los lugares. Pero no quiero adelantarme: todavía no hemos llegado a casa; aún avanzamos por esta larga carretera.

Kym Greeley

Kym Greeley

Kym Greeley

Mirad cómo Greeley nos indica la ruta. Parece ser que tenemos que tomar la salida número 37. ¿Adónde nos conducirá?

Kym Greeley

Kym Greeley

Kym Greeley
No es extraño que la nieve nos acompañe en ocasiones durante nuestro recorrido: nieve amontonada en los lindes de la calzada o, lo que es más peligroso, sobre ella. La nieve, visitante habitual de aquellas tierras y para mí, que asomo al mundo desde muy cerca del Mediterráneo, tan desacostumbrada. Aunque también aquí nos alcance a veces la nieve en las montañas, o hacia el interior, e incluso, en alguna rara ocasión, a orilla del mar. ¡Qué silencio absorto cuando nos nieva! Todo se inmoviliza, por un instante, en el asombro de lo blanco. Después, copo a copo y paso a paso, lentamente, el movimiento se reanuda. Y sonreímos.

Kym Greeley

Christopher Pratt

Christopher Pratt
Christopher Pratt, como otros artistas, llegó a la pintura a través de la enfermedad. En su caso, convaleciente de una operación de apéndice, su madre le regaló unas acuarelas y su abuelo un libro del acuarelista Adolf Dehn. Ambos familiares eran aficionados a pintar acuarelas, y Christopher siguió su ejemplo. En exceso, pensó su madre, quien no deseaba que el hijo fuese artista. Le instó a estudiar medicina y el chico empezó la carrera, así como algunos estudios de ingeniería, pero no tardó en cambiar de dirección para emprender la que en verdad amaba. En Glasgow estudió Bellas Artes, mientras dedicaba los veranos, de regreso a Terranova, a trabajar como inspector de la construcción de la base naval americana en Argentia, algo que le influyó mucho en sus técnicas de dibujo.

Christopher Pratt

Christopher Pratt

Kym Greeley
Pratt nos dice: “mi trabajo es esencialmente autobiográfico”, “mi trabajo es la respuesta a mi vida”. En una entrevista concedida a NGC Magazine, el artista se refiere a su entorno geográfico, familiar y social y al papel que juegan en esa pintura suya que es memoria. La geografía que forma parte de la experiencia y el trabajo de Pratt es la misma que Kym Greeley quiere capturar desde una mirada que se distancia de lo pintoresco y de lo local. El lugar donde se sitúa Greeley, nos cuenta Mireille Eagan, “es Terranova, pero podría estar en cualquier parte. Las imágenes de este lugar pueden trascender lo local. Es la forma de acercarse a la imagen de ese lugar lo que importa”. Sí, siempre es la forma de acercarse lo que importa, la forma de mirar y de plasmar esa mirada.

Kym Greeley

Christopher Pratt

La mirada, por ejemplo, con la que Pratt consigue llenar de océano sus ojos y sus pinturas. 

Christopher Pratt

Christopher Pratt

Christopher Pratt

El artista se recrea en la costa, en sus malecones y en esas barcas que constituyen otra de sus pasiones.

Christopher Pratt

Christopher Pratt
Christopher Pratt
Hace frío. Tal vez sea hora de regresar a casa. Nos encontramos con esas construcciones de madera, tan características del gótico rural norteamericano. Todos conocemos el famoso cuadro de Grant Wood titulado precisamente así: Gótico americano. De este modo, Gótico americano o Gótico carpintero, según las versiones, se titula la novela más conocida de William Gaddis, ambientada en una vieja y ruinosa mansión. El mismo título recibe una novela de Robert Bloch.



Grant Wood, Gótico americano

Christopher Pratt

Christopher Pratt nos muestra esas viviendas desde muy cerca, tan cerca que vemos tan solo fragmentos de las mismas. De sus ventanas oscurecidas, de sus nítidos perfiles y de los espacios vacíos se desprende un aura de silencio.

Christopher Pratt

Christopher Pratt

Christopher Pratt
Kym y Christopher nos permiten acceder al interior de las casas, subir y bajar por sus escaleras, ver algunos de sus muebles, sus habitaciones casi desnudas, sus ventanas sin vistas, sus puertas cerradas. ¿Son hogares acogedores? No me lo parecen. Aunque estemos en su interior, parece que los contemplemos desde una distancia insalvable. En algunos casos, se habla de los no-lugares en relación con la obra de Greleey, pero este concepto, acuñado por Marc Augé y adecuado a sus representaciones de autopistas –y también a las de Pratt-, ¿podría aplicarse también a estos interiores domésticos señoreados por la impersonalidad y la ausencia?

 
Christopher Pratt

Kym Greeley

Christopher Pratt

Kym Greeley

Christopher Pratt

Puertas cerradas, he dicho, ventanas sin vistas.

 
Kym Greeley

Kym Greeley

Christopher Pratt

Kym Greeley

Necesito salir de esa casa. Vámonos fuera, por favor. Aunque haga frío. Tomemos el coche y salgamos de nuevo a la carretera, como hizo Christopher Pratt cuando, en 1992, un incendio destruyó su estudio. Vámonos con él y con Kym para recorrer Terranova.
 
Christopher Pratt

Kym Greeley

Kym Greeley

Esperaremos a la primavera para ver cómo los icebergs que se desprenden del Ártico navegan por las aguas del Atlántico, esperaremos al verano para saludar a las ballenas, pero vámonos ya. Ahora.

Kym Greeley
 
 
 

 

22 comentarios:

  1. No te parece que la carretera es la senda hacia el horizonte...horizonte es LA PALABRA casi o si,sin duda...SAGRADA...l razón de Ser en el o los mundos....me conmueve toda...es una analogía que sembró mi padre en mi conciencia cuando era muy pequeña....asi me mostraba que la avaricia por ej. por el dinero,es como el horizonte...NUNCA SE ALCANZA...Lo mismo da para las virtudes....amarlas profundamente es solo viajar con destino incierto...te quiero Carmen...si puedo viajar a Alemania a ver mis nietos quizá llegue a abrazarte...como nos hemos comprometido!

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    1. "A pie y de buen humor tomo el camino abierto,
      Saludable, libre, el mundo ante mí,
      Ante mí la extendida senda parda que conduce a dondequiera que yo elija,
      No pido de aquí en más buena fortuna, yo mismo soy la buena fortuna".

      ¿Reconoces estos versos de Walt Whitman, Vic?
      Sí, sí, si vas a Alemania es imprescindible que hagas escala en España. ¡Aquí hay abrazos para ti!

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    2. Soy el universo...soy el primer hombre
      Te referías a Canto a mi mismo? Carmen querida...

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    3. Hojas de hierba, Vic. Que tengo, por cierto, en una edición de hace muchos años, con cubiertas verdes. A gata Yu le gustan los libros con tapas verdes: suele sacarlos de las estanterías, tirarlos al suelo e instalarse encima, feliz.

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  2. Muy geométrico y lineal son estas pinturas. No conocía a estos dos artistas. Me ha encantado el recorrido de tu relato para conocer sus obras. Un abrazo

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    1. Sí, una geometrización que en este caso, me parece, marca ese distanciamiento que ambos pintores buscan. Un abrazo, artista.

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  3. No conocía a ninguno de los dos artistas, pero me han dejado maravillada. No sé cual me gusta más. Parece Greeley coge las pinturas de Pratt y las caricaturiza infantilizándolas, pero son tan... conmovedoramente sencillas. (Me imagino que todo eso tiene un lenguaje muy técnico que utilizáis los espertos en arte. Yo solo transmito lo que siento).
    Me encantan esos cuadros en los que predomina un color. Aquí hay cuadros azules, verdes, marrones, amarillos, morados, rojos. Cuando eché un vistazo a las pinturas antes de leer el texto, me parecieron muy americanos y lo eran, pero yo pensaba más bien en Estados Unidos. Cierto que los paisajes son muy semejantes en ambos países. La diferencia está más bien en el carácter de sus habitantes.
    Un beso.

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    1. ¿Lenguaje técnico? Sonrío. En mi caso, solo lo utilizo (inevitablemente) cuando tengo que hablar de algunos temas de escenografía o de los dispositivos ópticos. Una vez, una amiga (muy importante en los campos de la historia del arte y de la literatura) me dijo: "lo malo tuyo, Carmen, es que se te entiende". Al recordarlo, mi sonrisa se hace más amplia aún.
      Así que, Rosa, sí: conmovedoramente sencillas. Has utilizado las palabras adecuadas.
      Piensas en Estados Unidos. Mira, Pratt ha comentado alguna vez que la luz de Hopper le impresionó. Así que también por ahí vas bien encaminada :)
      Un abrazo, Rosa.

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  4. Alguna vez he visto cuadros de Greeley pero desconocía el nombre del artista.De Pratt, no conocía nada de su obra hasta leer y disfrutar tu entrada. Gracias por abrirme los ojos y conseguir que lo desconocido vaya menguando poco a poco.¡Me queda tanto por descubrir todavía! Me inquietan esas casas vacías, tan nórdicas y americanas al mismo tiempo. La obra de Greeley la encuentro muy sencilla, tanto que, aun sin volúmenes por falta de sombras en muchas de ellas, consigue darnos una idea de ellos. Sus paisajes no resultan tan planos como deberían, quizá sea la perspectiva, ese horizonte no muy lejano que aporta profundidad. Chapeau, Carmen!

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    1. La representación de casas en la pintura es un tema que me atrae, ya lo sabes. Me llama la atención esa atmósfera de inquietud que se desprende de muchas de esas representaciones. Si la casa es una personificación del hombre, me pregunto si ese vacío, esa extrañeza, es la de los propios hombres.En fin, no son horas de empezar a filosofar ;) O sí.
      Un abrazo grandote, Carmela.

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    2. Solo hay que fijarse en la decoración que has escogido como fondo de tu blog para intuir cuánto te atraen las casas, por dentro y por fuera.

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  5. Siempre es interesante conocer un artista (nuevo para mi) conducida de tu mano.
    Un abrazo, Carmen.

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    1. Gracias, Yolanda. Iremos viendo a más artistas. De la mano. Un fuerte abrazo.

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  6. La definición perfecta de vocación "mi trabajo es la respuesta a mi vida". Quienes tienen la suerte de poder dedicar su vida laboral a lo que más les gusta en la vida son personas muy afortunadas. Dedicamos un tercio de nuestra vida a trabajar (ahora con las jornadas abusivas mucho más) así que...
    Tengo que confesarte un secreto. El cuadro de Wood me inspiró un relato hace un tiempo. Una coincidencia que me ha producido un respingo en cuanto lo he visto. Ese cuadro es uno de los culpables del proyecto que tu y yo sabemos. Un beso, princesa.

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    1. Un proyecto que me entusiasma, porque sé que estás haciendo algo bueno, muy bueno.
      Es verdad, trabajar en lo que uno ama... ¿se puede llamar trabajo? No lo sé, supongo que sí, pero ahí no importan las horas que se le dedique: siempre son insuficientes para satisfacer la pasión, para saciar el hambre y la sed.
      Un gran abrazo, Eli.

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  7. Me dejo llevar por tus palabras, y esas carreteras sin fin he descubierto , pintores, sus obras sus colores, una limpieza y geometría en sus obras. He sentido la necesidad de salir de esas casas y volver a ver el paisaje, las carreteras y me dejo llevar... Muchas gracias Carmen

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    1. ¿Vas abrigada? ¿Tienes preparada la cámara? Venga, vámonos. Imagínate cuántas fotografías sacarás. Y yo, entre estornudo y estornudo, asomando una narizota roja por encima de la bufanda, exclamaré: "¡mira!". Gracias, Esperanza Mar. Un abrazo grande, grande.

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  8. Muchas canciones vienen a mi mente leyendo tu estupenda entrada. Voy a dejarte una que es la menos triste. Felicidades.
    https://www.youtube.com/watch?v=1TD_pSeNelU

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  9. Hola a todo el mundo.
    No conocía a ninguno de los pintores, y digo ninguno, porque el "gótico americano" estoy harta de verlo pero o sabía de quien era.
    Me quedo con Pratt, que en las casas me ha recordado a Hopper y en sus paisajes me ha fascinado. Parece hiperrealismo en algunos casos, pero llega a verse que es pintura.
    Los colores de Greeley son densos, a ratos puros y muy intensos; muy apropiados para sus paisajes e indiscutibles, pero me ha gustado más, no sé por qué Pratt me ha llegado sin más. Es lo bueno que tiene el arte, cualquier arte, que puede gustarte aunque no puedas explicarlo.

    GRACIAS Detrásdelaestantería. La canción no puede ser más apropiada, aunque como dices, otras muchas pueden venir al recuerdo.
    Feliz domingo y mejor viaje.

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    1. En general, Pratt ha gustado más. La huella de Hopper se advierte en su obra, como dices. También has descrito muy bien la pintura de Greeley. ¡Esta es mi Harry! Un abrazo muy fuerte y a disfrutar de esta tarde y de toda la semana.

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