sábado, 20 de febrero de 2016

La desnudez desnuda




Pensaba, estos días, en la dificultad del desnudo para estar desnudo. Pensaba en los ropajes tejidos con historias, excusas, mitos, seducciones, idealidad, lujuria, pedagogía, estructuras de dominio, estudios anatómicos, violencia: tantas máscaras que lo revisten, despojándole de su desnudez, de la pura verdad de ser desnudo.


Marc Chagall, Pareja desnuda

Se trata, al principio, de fertilidad: es decir, de la supervivencia. El cuerpo desnudo pertenece a la magia, a lo sagrado, al ceremonial, a la fiesta. Después, con esos dioses humanos, demasiado humanos, que habitan el Olimpo, el concepto de lo sagrado vira hacia las proporciones, la idealidad, la armonía, la belleza. Una mirada, la clásica, muy diferente a la que vemos –o, por el contrario, apenas vemos- en Mesopotamia o en el mundo mediterráneo oriental.


Venus de Willendorf, 20.000-22.000 a.C.

Tumba de Nebamun, 1400-1350 a.C.

Polícleto, Joven atleta, siglo V a.C.

Se habla, a propósito de la actitud negativa hacia el desnudo y de tantas otras cosas, de la tradición judeocristiana. Se habla con desdén, con displicencia, con hostilidad. Pero yo quiero decir que esta herencia, en la que confluyen aportes de las religiones orientales y ecos paganos, y que es traducida por Grecia y por Roma, es decir, por la Antigüedad clásica, es nuestro legado. 

Desde él nos alcanzan también los ecos del bellísimo Cantar de los Cantares, nos llega esa identificación entre belleza física del cuerpo y pureza que plantea el arte paleocristiano -en el que, en contra de las afirmaciones comunes, no se halla ausente por completo la representación del desnudo-, nos llega también el propio concepto carnal del cristianismo, que fundamenta, a pesar de sus contradicciones, el culto a lo sensible: la Encarnación, Dios hecho carne. Nos alcanzan muchos conceptos que, criticados, refutados o transformados desde el interior de esa herencia que es la nuestra y que desde el principio incluye en sí la capacidad de discutirse y negarse a sí misma, conforman nuestro presente.


Sepulcro de Jonás, siglo III

Adán y Eva, catacumba de San Pedro y Marcelino, Roma, siglo III

También se representan desnudos en el arte islámico. Las pinturas de Qusayr’Amra, por ejemplo, realizadas bajo el mandato del califa omeya Walid I, nos muestran desnudos masculinos, derivados de modelos griegos, y otros, femeninos, más arraigados en tradiciones y estéticas orientales:


Qusayr’Amra, 711-15 c.

Qusayr’Amra, 711-15 c.

Qusayr’Amra, 711-15 c.

No abunda el desnudo en el románico, aunque sigue presente, vinculado a temas religiosos como los de Adán y Eva o la Crucifixión, por ejemplo.


Escena del Génesis, procedente de la iglesia de Santa Cruz de Maderuelo, siglo XII

Capitel del Sátiro, Catedral de Jaca, siglo XII

Durante los siglos del gótico, el desnudo se abre paso no solo en los tradicionales temas religiosos, sino también en los profanos. 


Fernando Gallego, Martirio de Santa Catalina, 1470 c.

Escena en una casa de baños, miniatura del siglo XV

¿Hace falta mencionar la eclosión renacentista, con sus Venus que nacen, con sus Venus que yacen y que son contempladas, con sus Ledas, sus Gracias, sus Juicios de Paris, con sus alegorías, con sus estudios anatómicos de los cuerpos de hombres y de mujeres? Muchos de estos desnudos, famosísimos, acuden en tropel a nuestra memoria, la memoria de los ojos.


Giorgione, Venus dormida¸ 1508-10

Quiero destacar una frase que he escrito: que son contempladas. El desnudo y la perspectiva lineal estructuran las composiciones renacentistas: si la segunda nos remite escenográficamente al ojo del Príncipe, el desnudo contemplado también nos remite a una mirada privilegiada. Esta no es solo la de los personajes que desde el interior de la pintura miran el cuerpo desnudo y con su gesto o su mirada lo muestran a quien observa la obra, sino, sobre todo, la de ese mismo espectador: nosotros, el Príncipe. El cuerpo de Venus se convierte en espectáculo. 


Tiziano, Venus y el organista, 1550 c.

Pero siempre, veis, hay algo que viste al desnudo: mitología, religión, alegoría, anécdota, anatomía, pedagogía, exhibición ante un voyeur implícito y a menudo explícito… El desnudo nunca está desnudo, a solas con su piel, sin máscara, sin artificio, sin coraza, sin exhibición. 


Ignacio Pinazo, Desnudo con espejo

Los desnudos femeninos, a diferencia de los masculinos, suelen ser pasivos: la mujer no hace, solo se muestra. En el arte moderno, comienza a entregarse con más frecuencia a determinadas actividades: el aseo, por ejemplo, desprovisto ya de referencias mitológicas, bíblicas o de cualquier otro tipo. Se trata solo de una mujer cualquiera en el baño: no una diosa, no un personaje literario o histórico, sino solo una mujer en su tranquila cotidianeidad.


Pierre Bonnard, En el baño

Edgar Degas, Muchacha secándose los pies

Pablo Picasso, El tub en la habitación azul, 1901

Pierre Bonnard, Saliendo del baño

El tema de los bañistas al aire libre aparece en la obra de muchísimos artistas, como hemos visto en otras ocasiones.


Edvard Munch, Bañistas, 1904-05

Edvard Munch, Bañistas, 1907-08

Paul Cézanne, Bañistas, 1906
La monumentalidad de algunos desnudos nos remite a las referencias clásicas. 


Édouard Vuillard, Desnudo de espaldas

En otros casos, en cambio, todo se descompone y el cuerpo lacerado nos habla de la destrucción. Ahí se escucha la voz desgarrada de Antonin Artaud: “Pisotead, pues, ese cuerpo vacío, ese cuerpo transparente que ha desafiado lo prohibido”.


Francis Bacon, Desnudo

La desnudez desnuda. “¿Puedo escribir sin ser ridículo que parece vestido en su desnudez?”, escribe Michel Tournier en Viernes o los limbos del Pacífico. La misma idea reaparece en Melchor, Gaspar y Baltasar: “Hasta despojado de toda vestidura, lo negro siempre está vestido”. El color oscuro de la piel, el hermoso color negro, sea cual sea su tono, se convierte en ropaje, para el autor francés. Solo lo blanco está desnudo en su absoluta indefensión.


Ernst Ludwig Kirchner, La modelo negra, 1909

Henri Lebasque, Desnudo tendido, 1928

¿Cuándo es mayor el desamparo que en ese terreno fronterizo de la adolescencia, ese momento en que ya no somos niños, aunque tampoco sabemos lo que somos ni nos reconocemos, cuando nuestro cuerpo se convierte en un desconocido que ansiamos esconder y no sabemos cómo?


Edvard Munch, Pubertad, 1894

Después es, o no es, la reconciliación. Soy esto. Bien, lo soy.

Balthus, Desnudo de perfil, 1973-77

Pablo Picasso, Muchacho

¿Percibís el sosiego de la muchacha de Balthus y el chico de Picasso? Es esa forma de estar, sencillamente estar, esa pura inocencia del cuerpo, sin adorno, ni añadido, ni objetivo, ni defensa ni excusa, lo que me conmueve. Desnudos que lo han perdido todo o a punto están de perderlo: infancia, paraísos, esperanza. O, por el contrario, que jamás los perderán porque los llevan en sí. Como Pedro Salinas escribe: “tu inocencia desnuda”.

Paul Gauguin, Adán y Eva, 1902

La desnudez desnuda requiere mucho valor, o mucho amor, o desesperación: una fuerza que apenas cabe sospechar en su vulnerable fragilidad. Entendéis que hablo del cuerpo: es decir, de mucho más que lo que llamamos cuerpo. Hablo de vivir.

Edvard Munch, Amor y Psiche, 1907

Ansia de irse dejando atrás anécdotas, vestidos, caricias,
de llegar atravesando todo lo que en ti cambia,
a lo desnudo y a lo perdurable.
(Pedro Salinas) 

 

 
 

44 comentarios:

  1. Maravilloso, Carmen. Otra vez millones de gracias.

    ResponderEliminar
  2. "Pubertad", de Munch, es inquietante. Y la sombra no es de ella, es de una amenaza. No volvería a la pubertad, aunque la abrace desde la distancia. Gracias, Carmen.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, es una amenaza. ¿Todo lo que deja atrás, todo lo que se le viene encima? No lo sabemos. Yo tampoco volvería. Ni a la infancia. Aunque, en el fondo, me parece que llevamos dentro al niño y al adolescente y al adulto e incluso al anciano que seremos. Creo que todos ellos están en nosotros. Gracias, José Juan.

      Eliminar
  3. Desnudarse puede ser sencillo o complicado, todo dependerá del momento, la circunstancia y tantísimas cosas. Magnífico tu post sobre la desnudez, me ha dejado con ganas de más pues esa desnudez observada resulta inquietante. Desnudaré mi ignorancia con tu sabiduría. Gracias Carmen.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Y de la temperatura! No, es verdad, depende por entero de la situación. Bromista: ni tú puedes atribuirte ignorancia ni a mí, que soy la eterna aprendiz, sabiduría. ¡Eso no me lo dices en la calle! ;) Gracias, Francisca.

      Eliminar
    2. ¡Claro que te lo digo! Sabes tanto!!!! Gracias por estas grandes lecciones que nos das. Ya espero la próxima.

      Eliminar
  4. Hoy también te superas, pero esta vez, sobre todo en el texto. Qué hermosas palabras, las tuyas y las que citas de otros.
    Impresionante la muchacha secándose los pies, un acto tan cotidiano, tan prosaico y tan bien captado. Terrible la pubertad amenazada Munch. Adorable la joven de perfil de Balthus. Y ese ropaje que adjudica el color, los matices de marrón, dorado, canela, cacao. Siempre los consideré hermosos, nunca había comprendido que protegen de la desnudez fría y solitaria (siempre he dicho que los blancos estamos crudos).
    Uff Qué rollo!!. Últimamente estoy de un pesado...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué va, de pesada nada! Son bellas muchas de estas obras, sí. Ahora que no nos oye nadie, te cuento que, cuando escribí sobre Adán y Eva, una señora me riñó... ¡porque había puesto imágenes en las que se les veía desnudos! Me quedé perpleja, ya te lo puedes imaginar. Me gusta eso de que los blancos estamos crudos. No sé si crudos o no, pero sí como a medio hacer, como si nos faltase algo...

      Eliminar
    2. Lo de crudos suelo decirlo de los escandinavos, pobres. Nosotros estamos a media cocción. No podemos olvidar que somos mutantes de negros, y nos quedamos a medio hacer.

      Eliminar
  5. Cuando repaso en mi imaginario la desnudez la primera imagen que me viene a la mente es el David de Miguel Ángel, como a pesar de su desnudez integral a mi siempre me pareció vestido, quizás de perfección, quizás de dignidad, pero ni aunque no hubiera portado la honda para mi nunca sería un desnudo. Precioso texto. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. O, a lo mejor, vestido de desnudez, de pura y bella y digna desnudez. Qué bello es David... Sus manos siempre me han enamorado. Saludos, Josevi.

      Eliminar
  6. El desnudo nunca está desnudo, a solas con su piel, sin máscara, sin artificio, sin coraza, sin exhibición.





    Siempre, siempre, quedo admirada con el contenido de lo q compartes.
    Es un verdadero disfrute leerte.
    Qué maravilla!
    Te sonrío con el Alma.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu sonrisa desde el alma, DesdMiVentana H.

      Eliminar
  7. Advertir la desnudez y adjudicarle valor depende de la cultura sensible diria de cada pueblo.Mi ascendencia árabe,aunque no musulmana,me ha hecho vivir la desnudez con prolijidad!!!!el término.....se me ocurre porque recuerdo que salir de casa para mi abuela,era,aunque fuera al almacén a media cuadra in ACTO!!!!! Aparecía el pañuelo de seda que cubría la cabeza y un abrigo que representaba mas allá del.frío o calor....CUBRIR DOBLEMENTE su cuerpo.....Cuando me hablaba de los baños y me mostraba los adminiculos de ese ACTO de desnudez me parecía otra persona....cuando viaje a CORDOVA,SEVILLA,GRANADA sobre todo entendí bien a mi padre....el me marcaba los cerrados y blancos muros de las casas que solo dejaban entrever un patio..."y el lujo,me decía está adentro,a salvo de las MIRADAS AJENAS...."El Generalife da cuenta del lujurioso interior cubierto de rosas...." En el palacio de la Alhambra,el mirador de Daraxa llena del perfume de los azahares a la joven sentada en el antepecho de las arcadas llamándola,pareciera,a bajar al piso inferior de cuyo patio fluye el olor y desnudarse en los baños que allí se sitúan.....ACTOS ,llenos de sensualidad oculta,privada,perfumada.....que placer.....!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo privado, lo oculto, lo ajeno a las miradas. Pero, ves, esa sensualidad a la que aludes es uno de los ropajes: exquisito, sin duda, pero algo que recubre esa desnudez desnuda que planteo aquí como algo... casi místico, de tan despojadamente humano.

      Eliminar
  8. Cuanta humildad es necesaria para mostrar nuestra desnudez, o eso o que falta el pudor, palabra curiosa que significa vergüenza a exhibir nuestro cuerpo desnudo. Y yo me pregunto: ¿Vergüenza de nosotros mismos?¿O de lo que opinen de nuestra desnudez nuestro prójimo?
    Ahora parecemos retornar al culto de nuestros cuerpos ¿Será para sentirnos más a gusto dentro de él?¿O para que los demás se sientan atraídos a causa de nuestro físico?
    Será todo cuestión de estética y de imagen, de apariencia que sin ropajes ni vestiduras, se nos hace más difícil disimular.
    Digo como Cervantes: "Desnudo nací desnudo me hallo, ni pierdo ni gano."
    Excelente entrada Carmen

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es curiosa esa evolución del concepto de "pudor", según las distintas sociedades. Porque, fíjate, si por pudor se entiende también honestidad, ¿qué más honesto que ese cuerpo sin disfraz que, como dices, se muestra humildemente?
      El culto al cuerpo, la belleza como vestido... ¡Oh, nuestros cuerpos reales, nuestros cuerpos de verdad, tan bellamente imperfectos!
      Estaba pensando ahora en Marilyn Monroe: actriz, claro, obligada a "posar", a disfrazarse de rubia tonta... Pero ¿porqué nos conmueve tanto, por qué nos enternece? Por su vulnerabilidad, pero también por su cuerpo imperfecto, tan hermoso y tan de verdad.
      Dices como Cervantes, y dices bien, Francisco. Gracias.

      Eliminar
  9. Toda la entrada me parece sensacional, pero esta frase me ha cautivado por completo: "El desnudo nunca está desnudo, a solas con su piel, sin máscara, sin artificio, sin coraza, sin exhibición". Creo que ofrece una nueva perspectiva de la desnudez que yo hasta ahora, al menos conscientemente, no me había planteado. Me ha dado mucho que pensar y me ha hecho comprender algunos sentimientos que poseo...

    Interesante y didáctico, un disfrute leerte, como siempre :)

    Un beso, Carmen!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La desnudez desnuda, sin objetivo, sin nada que la recubra, que la proteja... Qué vértigo, ¿verdad? Aún más porque no se trata solo del cuerpo (¿solo?), sino de vivir así, de ofrecerse así a la vida. A la intemperie. Por eso decía que cuánto valor, o cuánto amor, o cuánta desesperación se necesita para atreverse. Gracias, Julia. Un beso.

      Eliminar
  10. Muy buena entrada, el desnudo en el arte es una forma de despojar al hombre de las máscaras sociales, culturales. Gracias y saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y aun así, subsisten en gran medida en las diferentes formas de vivir y mostrar el desnudo. Gracias, María.

      Eliminar
  11. Me ha llamado la atención de los desnudos de Qusayr’Amra. Pensé que la figura humana no era bien vista en el arte islámico, pero en cualquier caso son preciosos.
    El desnudo, con pudor o sin él nunca ha faltado en el arte, ni siquiera en los momentos más vergonzosos. Lo cierto es que el cuerpo humano es bello, y merece ser pintado, con ropa y sin ella, en movimiento o en reposo y no debería ser algo especial o destacable, pero tiene algo de misterioso que hace de ello un género diferenciado.

    Me gustan los desnudos en general no por nada especial, pero la falta de ropa obliga a ver el cuerpo tal cual. No hay pliegues, ni brillos, ni caídas de capas o cinturones vistosos. El color se acota y aún así, hay tanto por ver.

    GRACIAS Carmen, y feliz domingo a todos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A pesar de que ya con el califato Omeya (siglos VII-VIII)comenzó a mostrarse hostilidad hacia la representación de la figura humana, no se condena ni en el Corán ni en la Sunna: solo en un edicto tardío, basado en dichos apócrifos atribuidos a Mahoma. Antes de que esta tendencia rigorista se imponga, existen representaciones como las de Qusayr’Amra: en palacios, claro, no en edificios religiosos. De todos modos, la representación figurativa seguirá siendo tolerada en Irán, la India y Turquía. Es un tema muy interesante, y me encanta que lo hayas comentado, Harry. Un abrazo.

      Eliminar
  12. Preciosa lección sobre el desnudo y la desnudez.
    Un abrazo Carmen!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Yolanda. Más que lección, una aproximación ligera a un tema del que se ha dicho y se puede decir muchísimo más. Un abrazo.

      Eliminar
  13. Creo que la diferencia está entre estar desnudo o ser desnudo. Durante mi vida he podido ver gente desnuda que se sentía vestida por estar en su hábitat natural, por ni tan siquiera imaginarse vestidos. Esa es una desnudez vestida, aunque inconsciente.
    Por el contrario he visto también muchas personas vestidas que en algún momento han desnudado su alma completamente, quedándose desprotegidas, vulnerables y expuestas a todo. Creo que aunque llevasen ropa eran conscientes de su propia desnudez, disfrutaban de ella y la mostraban sin tapujos.
    Gracias Carmen por esta maravillosa entrada. Me ha hecho reflexionar. Un beso y feliz domingo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué bello lo que nos cuentas,Eli. Ser desnudo. La naturalidad del desnudo. El vértigo de desnudar el alma. Gracias.

      Eliminar
  14. Interesante todo: el artículo, las imágenes, los comentarios y tus réplicas, un poco consigues que nos desnudemos de algún modo. ¿Qué reflexionar, sino quedarse uno en cueros, frente al espejo de sus pensamientos?
    Creo que en el arte contemporáneo hay una visión más abierta y diversa del cuerpo desnudo. Desde el joven de Picasso, la adolescente de Munch o las pinturas de Bonnard, hay tantos enfoques...Espero que haya una segunda entrega.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No te creas, Gerardo: anoche me quedé pensando en que, si tuviese que dar una conferencia sobre el tema, sería todo un espectáculo, porque tendría que hablar de los desnudos que me indignan (los que niegan la realidad del cuerpo y la de la pintura: algunos desnudos "pompier", por ejemplo, son lo que considero pura pornografía, por esa doble falsedad)y de los que duelen (la destrucción, que ya he sugerido al citar a Artaud; la humillación del cuerpo), de modo que en un momento dado me enfadaría y en otro no podría evitar ponerme a llorar. Soy así, lo sé. Es un tema con muchísimas facetas pero que, llevado al extremo, te deja más que desnudo: en carne viva. Gracias, Gerardo. Un abrazo.

      Eliminar
  15. Genial el post y original el tema, Carmen. En general estar desnudo de algo es desprovisto de ello, y ello siempre proporciona inseguridad. Cuando desnudamos nuestro cuerpo o nuestra alma, nos volvemos vulnerables a los ojos de los demás y esta sensación de vulnerabilidad es la que realmente no nos gusta.
    Me ha encantado, Carmen. ¡Un beso, y feliz tarde!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, esa vulnerabilidad, precisamente. ¿Pero podemos pasarnos todos toda la vida protegiéndonos por temor a que nos hagan daño, ocultándonos para estar a salvo? ¡Es tan triste! En fin, locuras mías... Gracias, Chelo. Un abrazo muy fuerte.

      Eliminar
  16. Maravilloso post de desnudos que nos muestras, cuando en un simple obra pintada por un pintor solo se ve la desnudez del alma. En mi recorrido escaso como pintora algunos desnudos he pintado, pero no hemos conseguido todavia que alguien pose desnudo al natural como se utilizaban modelos en Paris. Pero nos servimos de fotos u otras pinturas de famosos para aprender a manejar la figura humana. Es este año en mis clases cuando estamos pintando desnudos y retratos y te aseguro que hay maravillas de las que en mi clase cuelgan de las paredes. En cuanto tenga algo que ofreceros os lo mostraré. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, hazlo, por favor.
      Es difícil pintar la figura humana y, más aún, reinterpretarla: casi, más que recrearla, crearla.
      Sobre el tema del dibujo del natural, el desnudo y las enseñanzas artísticas en general también hay mucho que contar, pero como ya tuve que hacerlo hace años, en uno de los libros y en otros trabajos, no lo retomo. Por pura pereza y por aventurarme por otros terrenos. ¡Tentación!
      Un abrazo, Mamen.

      Eliminar
  17. Muchas gracias Carmen, todo tu texto te desnuda tu interior se reflexiona, te deleitas leyendo, te fijas en el cuadro y en tus palabras. Ohh!! cuanto tengo que aprender

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, Esperanza Mar: cuánto tenemos que aprender. Cada día más, y más. Es lo bueno, es un regalo inmenso. Un abrazo.

      Eliminar
  18. Leyendo tus palabras, he caído en el hecho de que a muchos nos resulta más fácil desnudarnos frente a desconocidos que frente a conocidos. Tal vez se deba a que la opinión de estos sobre nuestro cuerpo nos importe más que la de los otros, de ahí que mostremos más pudor al desnudarnos. Creo que la desnudez física, desmitificada en parte por la moda en el vestir, sobre todo en las últimas décadas ha contribuido en gran medida a perder la vergUenza por mostrar nuestro cuerpo públicamente; no así como nuestra intimidad y nuestros secretos, con los que incluyo muchos mercadean sin importarles las consecuencias. Ser "popular" es lo que les importa. Soy de la opinión de que uno vale más por lo que calla que por lo que dice, al igual que por lo que sugiere que por lo que enseña. Me gusta sugerir, aunque no por eso considero desdeñable un desnudo artístico. Todos los que nos has mostrado lo son. Me ha encantado "el desnudo tendido" de Lebasque, nunca lo había visto. Los desnudos adolescentes, me chirrían, tal vez sea por influencia de tanta información sobre pederastia. Me temo que he caído en las redes de cierta deformación estética. Ya se sabe que con los tiempos, las modas cambian. Como siempre, chapeau, Carmen.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro, es por la asociación entre desnudo y sexualidad: una relación que a menudo existe, pero no siempre, no necesariamente. Nada menos erótico que el nudismo, por ejemplo.
      Lo que comentas acerca de la mayor facilidad para desnudarnos frente a desconocidos que frente a conocidos es interesante. Por ejemplo, imagino que, para una persona no habituada a estar en una playa nudista (yo, por ejemplo, no he estado nunca en una)es más fácil desnudarse ante los otros bañistas, desconocidos, que ante los compañeros de trabajo, por decir algo. No se me había ocurrido pensarlo. Gracias, Carmela. Un abrazo.

      Eliminar
  19. Qué maravillosa selección, como siempre, Degas, NMunch, mi querido Chagall, Picasso...es que de principio a fin me ha encantado, y el texto ya ni te digo, y además coronado con Pedro Salinas.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una reunión de grandes que tienen la amabilidad de visitarnos, Marigem. Como vosotros. Un abrazo.

      Eliminar
  20. Un final delicioso, las palabras de Pedro Salinas. Un recorrido precioso de la mano de tus palabras. Me ha hecho pensar, en lo maravilloso que sería despojarnos de tantas cosas que nos cubren... y que difícil. Un beso, Carmen. Precioso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A Salinas no lo soltaríamos nunca, ¿verdad? Qué difícil despojarnos, sí. A lo mejor se trata solo de ver qué es innecesario, cuánto de lo que nos recubre es costumbre o prisión, para poder quedarnos, poco a poco, con lo imprescindible: la piel, lo más profundo, como decía Paul Valéry. Un abrazo, Eva.

      Eliminar
  21. Hola, Carmen. Es cierto que siempre hay algo que viste al desnudo. Ese desnudo sin artificios, sin nada que lo opaque, es casi utopía. Me encantan los versos de Salinas.
    Un artículo estupendo, Carmen, me encanta leerte. Un beso enorme


    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, es verdad, es casi utopía. Y muy arriesgado. Un beso, Chari.

      Eliminar