martes, 18 de septiembre de 2018

Arkhip Kuindzhi: la luz después de la luz





Arkhip Kuindzhi (1842-1910)
 

“Fue amado por las personas y los pájaros”. Es un buen principio –sobre todo ese ser amado por los pájaros- así que se lo tomo prestado a Kanaeva Anastasia Sergeevna para empezar a hablaros de Arkhip Kuindzhi. Aunque creo que no hablaré mucho: será mejor ceder la palabra a la luz, esa extraña luz que define los paisajes de este artista.

Después de la tormenta

Arco iris

Sumemos. Pastoreo, construcción: trabajos a los que se vio abocado para subsistir a partir de los seis años, cuando murieron sus padres. Los horizontes de sus cuadros, la extension de la estepa: paisajes recorridos con el ganado, y también –tan vivos que a veces parecen respirar, estremecerse de vida- los muros de las viviendas. Cielo, nubes, agua, tierra, habitación de los hombres. La luz. Días y noches. Los animales.

Vacas en la estepa

Kremlin

Sigamos sumando: su trabajo como ayudante en el estudio de fotografía de Simeon Isakovich, el intento posterior por establecer su propio estudio. Esa mirada especial de quienes han trabajado con la fotografía: una forma de ver y de reproducir lo visto cuyo rastro advertimos no solo en los paisajes urbanos de Kuindzhi, sino también en muchas otras de sus obras. Esto es lo que el joven ucraniano de origen griego lleva consigo cuando en 1868 llega a San Petersburgo y comienza a estudiar en la Academia de Artes.

Lago Ladoga

Después de la lluvia

En muchos de los cuadros de Kuindzhi algo ha sucedido y ya pasó. Algo tan inmenso como la lluvia o la tormenta. Pasó, pero dejó su huella en los colores y la atmósfera. Los pinceles trazan sobre el lienzo la humedad de hierba y aire. Muchos títulos recogen ese “después”: Después de la lluvia, Después de la tormenta… Ya ha pasado, aunque aún gotean las hojas de los árboles, aún dice la tierra: llovió.


Después de la tormenta

Después de la tormenta


¿Después, decimos? Después, el arco iris se despliega sobre los húmedos paisajes de Kuindzhi.

Después de la lluvia



Arco iris

Son paisajes que, a veces, parecen nacidos en el sueño.


Desfiladero de Darial

Este carácter onírico no se proyecta tan solo en los paisajes. También lo hace en algunas de las pinturas que incluyen figuras.


Jesucristo


Pensando en la noche
  
Llama la atención, en las noches de Kuindzhi, la sorprendente viveza de los tonos que restallan en lo oscuro. 


Noche en Ucrania


Nube
No todo es noche. Está también la luz, están los distintos momentos del día, el agua, las montañas, los árboles, la nieve, los estudios de nubes que, como a tantos otros artistas, ocupan a Kuindzhi. Está la luz antes de la luz, la luz en la luz, la luz después de la luz. Está la pintura.



Abedules
Atardecer en el bosque

Hace tiempo también oímos el retumbo del trueno (si pincháis en la frase anterior, estallará la tormenta).


 

miércoles, 8 de agosto de 2018

Bromas divinas





Dios inventó la novela policíaca al asesinar a Eva y a Adán y a los hijos de estos y a los hijos de los hijos de estos y a los hijos de los hijos de los hijos de estos. Etcétera. 


Giovanni di Paolo, La creación del mundo, detalle







Se aburría. Había creado la luz, el sol, la luna, las estrellas, los animales –a los que después le dio también por asesinar-, a Adán y a Eva, y luego se puso a descansar. Y empezó a aburrirse.


Giovanni di Paolo, La creación del mundo
Augusto Giacometti, Paraíso

Ya no le hacían sonreír los retozos de los animales, ni le bastaba con pasear por los jardines del Edén, ni tomar el té con Adán y Eva y charlar un rato con ellos, cada día. Se aburría divinamente. Se aburría mortalmente. Faltaba un invitado a la fiesta, así que creó a la muerte y ella llegó hambrienta al banquete.
Miguel Ángel, La creación de Adán
Émil Nolde, Adán y Eva

Dios comprendió que no estaba bien que matase de buenas a primeras a sus criaturas, así porque sí, de modo que ideó el asunto del árbol de la ciencia del bien y del mal.
Imaginad el paraíso, donde todos los días son iguales, donde seguirán siendo iguales por los siglos de los siglos. No solo Dios se aburría: también Adán y Eva comenzaron a bostezar. Y, de repente, ahí llegaba la novedad, algo que podía resultar divertido: no debían comer el fruto de ese dichoso árbol.

Marc Chagall, Historia de Adán y Eva

Dios había creado el árbol. Había creado también la prohibición. Todo lo que Dios había creado hasta entonces era bueno. “Es una broma, Dios está jugando con nosotros”, pensaron Eva y Adán, y sonrieron.


Marc Chagall, La expulsión del Paraíso

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Marc Chagall, Expulsión del Paraíso
“Creo que hay alguien más aquí”, dijo Adán.
“No me asustes”, rogó Eva.
Prestaron mucha atención y vieron que, en efecto, había muchas señales de la presencia de un intruso: hierbas aplastadas, restos de comidas que no les pertenecían, huellas extrañas y gigantes…
Aunque el paraíso era grande, fue inevitable que un día se encontrasen. El intruso era mucho más fuerte que ellos, de modo que los expulsó, o ellos huyeron para ponerse a salvo.

Ľudovít Fulla, Expulsión del Paraíso

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Ľudovít Fulla, Expulsión del Paraíso
Hubo varios intentos de asaltar el árbol para apoderarse de los frutos de la vida, pero todos acabaron en un baño de sangre.

Esto no puede seguir así, se dijo Dios, y entonces decidió expulsar a los hombres del paraíso y reforzar la vigilancia en sus fronteras.


Franz Von Stuck, Expulsión del Paraíso

John Martin, El Paraíso perdido
A pesar de todo, Dios aún teme a los hombres. Algunas noches le parece distinguir unas sombras furtivas que se deslizan por el jardín. Llama entonces a gritos a los ángeles, para que le defiendan.

- ¿Qué sucede ahora? –se preguntan unos ángeles a otros, somnolientos.
- Nada, el viejo, que vuelve a tener miedo.
Con todo esto, los hombres no son felices, pero Dios tampoco lo es.

Albert Bertelsen, Las islas

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“Tampoco era para tanto”, dijo Adán.
Eva no supo si se refería a la culpa o al paraíso.


Augusto Giacometti


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Este texto fue publicado en el blog de Punto de Vista con el título de Una broma divina. Al desaparecer dicho blog, lo recupero en este, aunque hace un par de años ya anduvimos por el paraíso. ¿Os acordáis?