miércoles, 11 de julio de 2018

Jan Mankes: cantar en silencio






Holandés, claro. Un hombre tranquilo que desea pintar en silencio, pero cantando. Habituada a bailar también silencios, aunque no a cantarlos, no veo contradicción en ello. Jan Mankes: una vida que se agotó a los treinta años. Qué breve. Jan, el arte, el amor, los animales.

Torenvalk

Holandés, he dicho. Y he añadido: "claro". ¿Alguien podría dudarlo?

Sin título

Johannes Vermeer, Vista de casas en Delft

Jilguero en una rama
Muy joven, trabajó como aprendiz en una fábrica de vidrio, en Delft. Estudia arte en  la Academia de Bellas Artes de La Haya, ciudad a la que se traslada a pie, cada domingo, para visitar las colecciones de la Mauritshuis. ¿Pensamos, de inmediato, en jilgueros? Sí, por supuesto, aunque también podríamos pensar en algunos de los autorretratos de Fabritius.
 
Carel Fabritius, El jilguero

Ave



Torenvalk

Búho: ¡su animal preferido! De hecho, tenía uno en su habitación: se lo había regalado su amigo Pauwels, comerciante de tabaco y coleccionista de arte de La Haya. Los búhos aparecen en muchas de las pinturas de Mankes. También lo hacen otras aves y algunos de los animales –caballos, corderos, cabras- con los que convivió en la granja que sus padres tenían en Heerenveen, donde se estableció cuando tenía veinte años. Tras su matrimonio con la teóloga y predicadora Anne Zernike, en 1915, y después de una estancia en La Haya, se instaló en Eerbeek. Tampoco allí le faltó el contacto con la naturaleza.


Búho

Autorretrato con búho


Cuervo

Las aves de Mankes a veces mueren en su pintura y, entonces, esta calla.


Pájaro muerto


Pájaro muerto



Botella
Jan pinta en silencio. ¿Canta? Si es así, lo hace, como quería, desde el mismo silencio: por él, precisamente.

Sus temas -animales, interiores, bodegones, paisajes- y el modo en que los recoge en su pintura están impregnados de sosiego e intimidad.

Si Jan canta, si cantan los objetos y las ensimismadas figuras, lo hacen en voz baja, cautivadora. Sin molestar.

La suya es una canción de luz.


 
Madre en interior

Interior


La luz. Aunque, como escribe en una carta, "las noches de tormentas de invierno también vendrán y las hermosas mañanas y tardes de mayo". Y, después, dice: “Pero ya sabes, la noche serena está llegando y la avefría suena sobre las tierras bajas, caminas en el rocío y ves las vacas de espaldas y los árboles que se lamentan".



Árboles


"La naturaleza no esconde nada, pero da todo", escribe en esa misma carta.


Paisaje
Paisaje




Vista desde el estudio en Eerbeek
Nos equivocaríamos si creyésemos que la reserva de Mankes, su búsqueda de "un rincón silencioso", como dice en la carta que cito, implicó el aislamiento.  

Estaba informado de la actualidad a través de la prensa y las revistas. Sus amigos le enviaban libros, recortes de prensa y todo tipo de materiales. Jan no se había ausentado: solo manifestaba su presencia de otra manera y desde otro lugar.





Calle junto al canal en Knijpe
  
Después llegó la noche serena. Tan pronto. El avefría cantó.


Paisaje

Noche de luna
  

 

24 comentarios:

  1. Querida Carmen:
    hoy me has tocado la fibra sensible. Delft es una ciudad que vive en mi imaginario. Nunca he estado en ella y, sin embargo, la añoro. Tengo mis motivos personales. Sé que cuando pueda iré y la reconoceré como parte de mi memoria infantil. Algún día lo contaré con detalle. Gracias por descubrirme a ese pintor que no cesaba de cantar en su interior y en su aparente silencio de pájaros muertos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esperamos esa historia de la añoranza de Delft, Francisca. Con muchas, muchas ganas de escucharla.

      Eliminar
  2. Me acuerdo que puse en el facebook un cuadro de él.
    Me gusta este pintor porque su silencio traspasa sus cuadro y su luz tamizada me recuerda tardes frias y silenciosas.
    a mi me gustan las lechuzas pero con un búho también me hallo.
    refrescante post , lástima de su muerte prematura.
    Abrazotes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, me acuerdo. Pusiste su autorretrato y te comenté que tenía listo el borrador de esta entrada. Hoy, al publicarla, me he acordado de ti.
      Qué pena, sí, que muriese tan joven. ¡Treinta años!¡Es tan poco!

      Eliminar
  3. te confieso que me ha sabido a poco esta entrada, Carmen, aunque no puedo quejarme porque nos habías avisado de su brevedad. La selección de pinturas que has hecho me han dejado con la boca abierta, sorprendida y esperando más alimento. Los paisajes con niebla donde los árboles parecen esqueletos gigantes me atraen mucho. Me gustaría saber con qué o quienes los habría confundido El quijote.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Breve como la vida de Jan, sí. Tenemos el verano instalado en casa (¡el tigre!), así que por fuerza hay que andar ligero.
      Venga, apunta sugerencias sobre el encuentro de nuestro caballero Don Quijote y los árboles que asoman entre la neblina. Ya intuyo el placer que sentiremos al leer el relato que puedes regalarnos, Carmela.

      Eliminar
  4. Un descubrimiento para mí. Toda mi gratitud,Carmen.

    ResponderEliminar
  5. Naturalezas muertas con personajes vivos, salvo algún cadáver de pájaro. Luz gélida, árboles esqueléticos y animales que parecen todos disecados y sin brillo en los ojos. Esos cuadros tienen la belleza fría y silenciosa de algunos cementerios. Pero belleza, al fin.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. "El avefría cantó".
      Una amiga de origen holandés y buena conocedora de la obra de este artista me ha comentado hoy que, según parece, Mankes tarareaba canciones infantiles mientras pintaba, durante la noche.
      Esto completa el escenario.

      Eliminar
  6. Yo sí conozco Delft y, puede que sea porque la visité un espléndido día de verano con un cielo diáfano y despejado, o puede que fuera por la idea preconcebida o puede, casi seguro, que fuera por ambas cosas, pero para mí Delft es tan azul como su fama.
    Conocía a este pintor por sus pinturas de pájaros. Durante unos años me moví entre ornitólogos y todos teníamos alguna lámina con algún pájaro (por cierto, que sus búhos son casi siempre lechuzas). Me han sorprendido sus paisajes. Un par de ellos, el de las flores amarilla y el siguiente, me recuerdan mucho a Van Gogh. Otro, Calle junto al canal en Knijpe, será obsesión mía, pero me recuerda a Hopper. Y la mayoría, por supuesto, a Vermeer.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No es obsesión tuya lo de Hopper, Rosa. Le interesó mucho la pintura holandesa: sobre todo, según dicen, Vermeer y Rembrandt. Has sentido a Hopper junto al canal en Knijpe: ayer, a través de Mankes, pensaba yo en los ecos, en Hopper, de la Vista de casas en Delft.
      Búhos que son lechuzas, láminas y excursiones ornitológicas y un Delft que, de tan azul, tal vez alimente aún más la añoranza de Francisca.
      Gracias por tu rico comentario, Rosa.

      Eliminar
  7. Muy interesante, como todo lo que escribes. Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anoche anoté en mi libreta: "Ingeborg Bachmann". Era un recordatorio para buscar libros suyos en las bibliotecas de la zona donde vivo. Gracias por tu comentario y por la perplejidad que, por la coincidencia, suscita el nombre que has elegido. Saludos.

      Eliminar
  8. Mi conocimiento de Delf es puramente artístico, o sea, sé que es la cuna de Vermeer, y ya sólo por eso me encanta. En tu interesantísimo post (todos los tuyos lo son, y me encantan) hay cuadros de interior de Jan Mankes que no pueden ocultar la influencia de Vermeer. Bueno, luego están esos, inquietantes a veces, cuadros de pájaros. [Me ha gustado ver el cuadro de Fabritius, "El jilguero", que ilustra la portada de la novela de mismo título de Donna Tartt.

    Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuánto nos atrae la pintura holandesa, ¿verdad? Es curioso, porque a menudo nos remite al silencio y, sin embargo, es una pintura que se escucha.
      Gracias, Juan Carlos. ¡Y gracias por habernos llevado hoy de viaje con Rousseau! Un abrazo.

      Eliminar
  9. Son pinturas que a pesar de ser colores en tinieblas y silenciosas transmiten paz. Desconocía a ese pintor, gracias por mostrarnos sus obras. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. Hola!fantástico trabajo.buhos!!nada menos. Fue todo un placer visitar tu blog y aprender tanto.propiamente tu entrada es un canto a la vida!gracias. Saludosbuhos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Búhos o, como nos decía Rosa... ¡lechuzas! Unos y otros, qué animales tan simpáticos. Gracias, Búho. Un saludo.

      Eliminar
  11. Hola querida Carmen, me encantó esta entrada, este pintor, tus palabras "Si Jan canta, si cantan los objetos y las ensimismadas figuras, lo hacen en voz baja, cautivadora. Sin molestar. La suya es una canción de luz". Gracias. Feliz verano amiga.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un hombre tranquilo, unas imágenes de quietud... Sí, tan en voz baja.
      Feliz verano, Eme. Feliz, aunque caluroso. Un abrazo grande.

      Eliminar
  12. Inquietante la mirada del búho; no soy capaz de sostener su mirada poderosa... Existe un mimetismo total de Jan Mankes con el búho en su autorretrato. Intuyo ese canto silencioso del autor Holandés, algo de mi lo sabe. Tantas son las reflexiones a hacer en tus presentaciones Carmen...! Gracias, un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, sí, búho y hombre se hacen uno en ese autorretrato.
      Gracias, Elena. Un fuerte abrazo.

      Eliminar