domingo, 29 de marzo de 2015

¿En qué piensas?






Francisco de Goya, Milagro de San Antonio, San Antonio de la Florida, Madrid, 1798

¿Os habéis fijado en que, en muchos cuadros, la figura representada apoya su cabeza sobre una mano? Este gesto suele indicar una actitud reflexiva o melancólica, aunque también se utiliza para expresar la atención prestada a algo o a alguien o, por el contrario, el abandono del sueño. Los ejemplos son muy numerosos y se hallan presentes en todas las épocas.


Casa de los Vettii, Pompeya, siglo I a.C.

Sacrificio de Ifigenia, Casa del Poeta Trágico, Pompeya, Museo Nacional de Nápoles, siglo I d.C.

Herodes y Poncio Pilato tienden a llevarse la mano a la cara:



Sarcófago de Junio Basso, Museo della Civiltà, Roma., mediados siglo IV d.C.

Herodes escucha los consejos de un demonio, Santo Domingo, Soria, siglo XII

En el mismo capitel de la iglesia de San Juan de Duero, en Soria, vemos dos expresiones distintas de la mano en el rostro: la de la duda y la del dolor.

Herodes escucha los consejos de un demonio, San Juan de Duero, Soria, siglos XII-XIII

La matanza de los inocentes, San Juan de Duero, Soria, siglos XII-XIII

San José se representa, a menudo, con la cabeza apoyada en la mano. Su figura, carente de importancia en el arte paleocristiano, accedió al arte en el románico, cuando se le muestra caviloso y un poco apartado, como queriendo indicar que no participó en la concepción de Jesús. 

Frontal de Santa María de Avià, detalle, Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona, siglo XIII

Pintores como Giotto o Taddeo Gaddi recogieron ese modo de representar a San José:

Giotto, Natividad, capilla de los Scrovegni, Padua, 1304-06


Taddeo Gaddi, Natividad, Museo Thyssen-Bornemisza, Pedralbes, 1325 c.

También Botticelli retoma esta imagen del pensativo –o, tal vez, algo adormilado- San José:

Sandro Botticelli, Estudio de San José, colección particular

Sandro Botticelli, Adoración de los Magos, detalle, Galleria degli Uffizi, Florencia, 1475 c.

La imagen se funde con la del Sueño de San José, cuando un ángel se le aparece en sueños para decirle que deben partir para Egipto:

Francisco de Goya, El sueño de San José, Museo de Zaragoza, 1771-72

Profetas y escritores apoyan en la mano sus laboriosas cabezas:


Donatello, Profeta pensativo, Museo dell’Opera del Duomo, Florencia, 1418-20

Ugo Zannoni, Dante, Verona, 1865

El acto de pensar dota de nombre a estas dos famosas esculturas:

Miguel Ángel, Lorenzo II de Medici, “Il Pensieroso”, Capilla Medicea, iglesia de San Lorenzo, Florencia, 1524-34

Auguste Rodin, El pensador, Museo Rodin, París, 1902

También la escultura que representa La Noche en la tumba de Giuliano de Medici apoya el rostro en la mano, durante su largo sueño de piedra, del que, según las palabras del propio Miguel Ángel, no quiere ser despertada: 

Caro m’ è ‘l sonno, e più l’esser di sasso, mentre che ‘l danno e la vergogna dura: Non veder, non sentir, m’ è gran ventura; però non mi destar, deh! parla basso. 

(Me es grato dormir, y aún más el ser de piedra, mientras el mal y la vergüenza duran. No ver, no sentir, es mi ventura; no me despiertes, habla bajo)


Miguel Ángel, La Noche, Capilla Medicea, iglesia de San Lorenzo, Florencia, 1524-34

El pensamiento, el sueño, el dolor, la melancolía y la duda hacen que nos llevemos la mano a la cabeza. 

Alberto Durero, La melancolía, Staatliche Kunsthalle, Karlsruhe, 1514


Jean-Jacques Henner, Melancolía, colección particular

La melancolía: un sentimiento bien conocido por Edvard Munch.


Edvard Munch, Melancolía, Nasjonalmuseet for Kunst, Arkitektur og Design, Oslo, 1892

Edvard Munch, Melancolía, Bergen Kunstmuseum. Bergen, 1894-96


El gesto se suma, en ocasiones, a una determinada inclinación del cuerpo:

Pieter Codde, Estudiante, Musée des Beaux-Arts, Lille, 1630 c.


Francisco de Goya, Gaspar Melchor de Jovellanos, Museo del Prado, Madrid, 1798

John Singer Sargent, Hombre leyendo, Reading Public Museum, Pennsylvania

Vincent van Gogh, Retrato del doctor Gachet, colección particular, 1890

Sustentar la cabeza en la mano servía de ayuda, en los primeros tiempos de la fotografía, para poder soportar en la misma postura los largos tiempos de exposición. Aunque, a veces, había quien buscaba una postura más cómoda, como el caballero que vemos en esta fotografía:

Anónimo, Retrato de pareja, 1850 c.

Leer, escuchar música, contemplar un espectáculo, perderse en ensoñaciones o, simplemente, esperar, nos ofrecen muchas otras ocasiones para apoyar la cabeza en la mano. Hay muchísimos ejemplos: seguro que, en este mismo momento, estáis pensando en ellos. Con la cabeza apoyada en una mano, por supuesto.

John White Alexander, Un momento de descanso, 1885




viernes, 27 de marzo de 2015

¿Cuando nací?




Eso es lo que pregunta cada una de las obras que vemos hoy. ¿Hacia qué época, aproximadamente, creéis que fueron realizadas? Varias de ellas pueden pertenecer a la misma época o al mismo movimiento artístico, aviso.

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Gracias a las aportaciones de todos, el enigma está casi resuelto. Estas son las soluciones:

John Constable, Stonehenge, Victoria and Albert Museum, Londres, 1835

Miquel Barceló, Pintura, siglos XX-XXI

Max Ernst, Una semana de bondad, 1933

Cornelius Gijsbrechts, El reverso de un cuadro, Statens Museum for Kunst, Copenhague, 1670-78 c.

Peter von Cornelius, José escucha los sueños del faraón, detalle, Alte Nationalgalerie, Berlín, 1816-1817

Cabeza femenina, Cícladas, Museo del Louvre, París, 2700-2300 a.C.

Giovanni Migliara, Veduta di Palazzo Ducale a Venezia, 1815

Jean-Jacques Lequeu,  Frontispicio de La Nouvelle Methode, 1792

Thomas Girtin, Vista de Whitby, Northumberland, colección particular, principios del siglo XIX

Kinuko Y. Craft, Ilustración, 1970 c.

Joos de Momper, Pueblo con luna llena (detalle), Národní Galerie, Praga, 1620 c.

Jean-Baptiste-Camille Corot, Paisaje romano, 1825 c.