sábado, 24 de octubre de 2015

Cita con Don Giovanni





Se escucha el mar. Sobre la pared de una celda, leemos: “Lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados. Antonio Gramsci”. Los títulos de crédito se muestran sobre una serie de grabados de Frantz Salieri. Se escucha el mar: aún se oirá más tarde, entreverando su voz de espuma con las notas de Mozart. De pronto, arrancan los primeros compases de la obertura de Don Giovanni y se nos encoge el alma. Ya está. Vamos.

Paul Klee, Don Giovanni, Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York, 1919
¿Adónde vamos? A Vicenza.

Puente de las Barcas, Vicenza. Fotografía de Luca Rossi

Piazza del Signori, Vicenza
Es bonita, ¿verdad? Los habitantes se sorprenden un poco, pero solo un poco, al ver aparecer un grupo tan variopinto como el que formamos: algunos de nosotros vamos disfrazados, otros nos dedicamos a juguetear con máscaras y antifaces. “Pensarán que es carnaval”, se dicen quienes nos ven, y se encogen de hombros.

Pietro Longhi, Il Ridotto, Accademia Carrara, Bergamo, 1740 c.

Decir Vicenza es, casi, decir Palladio: Andrea Palladio, un arquitecto cuyas obras y escritos –sobre todo, Los cuatro libros de arquitectura- han sido utilizados como modelos de clasicismo, aunque el modo desprejuiciado con que aborda los diferentes estilos y juega con sus elementos lo definen con mucha más fuerza como manierista. Palladio trabajó en Venecia y, sobre todo, en Vicenza. Joseph Losey sitúa la mayor parte de las escenas de su Don Giovanni en edificios construidos o reformados por Palladio, como el Teatro Olímpico, la Basílica Palladiana, la Loggia del Capitano y varias de sus villas: Villa Capra, Villa Emo, Villa Poiana, Villa Caldogno. Todos estos edificios abren sus ventanas para que curioseemos en su interior y, después, nos abren sus puertas. ¿Os apetece que los visitemos juntos?


Joseph Losey, Don Giovanni, 1979

Joseph Losey, Don Giovanni, 1979

Pero antes, como os anuncié, haremos una breve incursión a Venecia: en concreto, a Murano, donde visitamos una vidriería. Allí es donde, en la película, Don Giovanni y Donna Anna se dedican a hacerse ojitos, mientras los planos en los que el fuego parece envolver al seductor (o seducido, tanto da) anuncian las llamas que lo abrazarán cuando llegue su fin. Como no encuentro una buena imagen de esta vidriería, creada por el escenógrafo Alexandre Trauner, nos contentaremos con desembarcar con la gentil ayuda del galante Don Giovanni. 

Joseph Losey, Don Giovanni, 1979

Volvemos a Vicenza. El Teatro Olímpico acoge dos de las escenas de la película de Losey. La obra, que Palladio dejó inconclusa porque tuvo el desacierto de morirse, fue terminada por su discípulo Vincenzo Scamozzi, que es el autor de las perspectivas interiores que muestran las cinco vías de Tebas. No es este un teatro para maquinarias, transformaciones y demás alardes escénicos: el prodigio, en su caso, radica en la perspectiva.


Andrea Palladio, Teatro Olímpico, Vicenza
Mirad qué espléndido frons scaenae, resuelto como un arco triunfal, construyó Palladio. Se trata de una arquitectura dirigida a un espectador privilegiado: el príncipe, el ojo del príncipe.


Andrea Palladio, Teatro Olímpico, Vicenza

Joseph Losey, Don Giovanni, 1979

La escena en la que Leporello refunfuña con mucho donaire su Notte e giorno faticar mientras su señor seduce a Donna Anna, transcurre en la primera planta de la Basílica Palladiana. Este es, en realidad, un edificio gótico que Palladio reconstruyó, añadiéndole una logia y un pórtico exteriores.

Andrea Palladio, Basílica de Vicenza

Andrea Palladio, Basílica de Vicenza

Fijaos en las serlianas –arcos entre dinteles- y en los vanos rectangulares bajo los óculos: todo ello muestra un puro sabor palladiano.

Andrea Palladio, Basílica de Vicenza

Otro edificio de Palladio que se ve en esta escena y también después, cuando Don Giovanni huye de Donna Anna mientras esta le amenaza: Ti saprò perseguitar (Sabré perseguirte”. ¡Y vaya si sabe, la porfiada dama!), así como durante el duelo y posterior muerte del Comendador, es el Capitanio. El Comendador, por cierto, se muere con muchísima gracia: bueno, gracia no es la palabra, lo que quiero decir es que, musicalmente, es la muerte operística más lograda que conozco, junto a la del Genio del Frío en King Arthur, de Henry Purcell. Otro día hablaremos de cómo morir cantando.

Andrea Palladio, Loggia del Capitanio, Vicenza

Después de tantas emociones, ¿qué os parece si nos vamos a las villas para reposar un poco? Si es que nos permiten el reposo, claro, porque en esta ópera hay mucha persecución, muchas carreras, muchas emociones y un movimiento incesante. 

Villa Caldogno le corresponde a Donna Anna,  Villa Emo a Donna Elvira y Villa Capra, más conocida como La Rotonda, a Don Giovanni. Losey también utilizará los subterráneos de Villa Poiana para ubicar las cocinas de Don Giovanni, buen comedor, buen bebedor, buen degustador de todo tipo de placer.

Andrea Palladio, Villa Caldogno

Andrea Palladio, Villa Caldogno, interior

Joseph Losey, Don Giovanni, 1979

Andrea Palladio, Villa Emo

Palladio prestó una gran atención al emplazamiento paisajístico de sus villas, concebido con un hondo sentido escenográfico. Lo que no podía imaginar es que, de repente, pudiese crecer un lago junto a La Rotonda. Eso fue cosa del escenógrafo Alexandre Trauner, que utilizó como campo una vista de la gran escalera de La Rotonda con una góndola con ruedas que se aproximaba a ella, y como contracampo reconstruyó la escalera al borde de un canal, con un raccord de las estatuas en primer plano. Esta es la magia de la escenografía: crear mundos sobre los otros mundos. Es también la magia del arte, de todo tipo de arte, la magia de la literatura.

Joseph Losey, Don Giovanni, 1979

Alexandre Trauner, Boceto para Don Giovanni

La Rotonda, no os quepa duda, no está situada junto a un lago:

Andrea Palladio, Villa Capra (La Rotonda)

Joseph Losey, Don Giovanni, 1979

Aquí podemos verla mientras acompañamos a Donna Elvira (Kiri Te Kanawa) en su enfado y cantamos con ella ese tierno: “¡quiero arrancarle el corazón!”.


No os perdáis, sobre todo, este vídeo sobre el rodaje de la película. No es largo, y es delicioso. Si aparece un anuncio por medio, tened paciencia, porque después de él continúa y, hacia el final, podréis ver a Teresa Berganza retozando alegremente sobre Ruggero Raimondi (y, de paso, podéis imaginarme a mí mordiéndome las uñas y preguntándome por qué no puedo viajar al pasado y convertirme, por un rato, en Teresa Berganza).


Don Giovanni ha dado lugar a muchas escenografías de carácter muy variado y a algunos cuadros. Como veis, el acento suele recaer sobre el Comendador o, más bien, sobre su estatua: la piedra que aplasta la carne viva

Alexandre-Évariste Fragonard, Don Giovanni y la estatua, Musée des Beaux-Arts de Strasbourg, 1830-35 c.


Max Slevogt, Don Giovanni, Alte Nationalgalerie, Berlín, 1906

Pyotr Konchalovsky, Boceto para Don Giovanni, 1913

Yo sigo preguntándome lo mismo que planteaba en la entrada anterior: ¿por qué Mozart dota al Comendador, que representa la voz de la tradición y del pasado, de los acentos más modernos, los que más radicalmente rompen con ese pasado? ¿Quizás porque intuía que los tiempos que ya apuntaban extinguirían esa risa de Don Giovanni, esa insolente alegría de vivir? ¿Presagiaba que lo nuevo que no acababa de nacer sería de piedra, solemne, pesado, triste, y que todo intento de derrocarlo se contagiaría de esa gravedad? 


Charles S. Ricketts, Don Giovanni, U.K. Government Art Collection. 1905

Son preguntas que me planteo: no me hagáis demasiado caso. Mirad, os muestro dos modelos escenográficos de este siglo:
  

Es Devlin, Escenografía para Don Giovanni, Viena, 2003

Frank Gehry, Escenografía para Don Giovanni, Los Ángeles, 2012. Foto: Autumn de Wilde

Disculpadme, pero parece que Don Giovanni se retira y debo acompañarle. Ya os dije que tenía una cita con él. ¡Espero que no se presente la maldita estatua!


Joseph Losey, Don Giovanni, 1979

(Esta entrada es la continuación de  Elogio del libertino)

 


26 comentarios:

  1. Hoy sí que te pillo tempranito y eres lo primero que hago en este domingo, otra vez triste y lluvioso.
    Cada vez te superas a ti misma y me dejas con la boca abierta (puaf, me ha entrado una mosca)
    Un post insuperable, aunque seguro que te las arreglas para superarlo en cualquier momento. La arquitectura maravillosa de Palladio, la música inigualable de Mozart, los innumerables cuadros que nos presentas, la magia alucinante del cine, los infinitos decorados que propicia el teatro, esa preciosa ciudad, Vicenza, que no conozco, las loggias, palacios, iglesias, villas, teatros...
    Para haberme quedado perpleja y sin palabras, ya me he extendido bastante.
    Un beso y gracias por iluminar y llenar de color otro domingo gris.

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    1. Pues empezar el domingo con tus palabras me hace ronronear, Rosa. La verdad es que Losey consiguió un combinado casi mágico. ¿Casi? ¿Por qué casi? ¡Mágico! Mozart, Palladio, Lorin Maazel, Ruggero Raimondi, José Van Dam, Kiri Te Kanawa, Edda Moser, Teresa Berganza, John Macurdy y los demás cantantes, Alexandre Trauner, Frantz Salieri y todo el equipo... Magnífico. En el último vídeo que he puesto, cuando Losey abandona La Rotonda, de noche, ¿no sientes que también estabas allí en ese momento, con ellos?
      Gracias, Rosa (¿oyes mis ronroneos?). Un abrazo.

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    1. Mira qué divertidos andamos, José Juan, tú con Casanova y yo con Don Giovanni.
      Por cierto, ya lo habréis leído, pero si alguno no lo ha hecho aún, no os perdáis las andanzas de Giacomo Casanova por España, contadas con muchísima gracia por José Juan: http://vientodemisvelas.blogspot.com.es/
      Un abrazo.

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  3. Vo' farne orrendo scempio,
    Gli vo' cavare il cor.


    Parece algo enfadada. Más vale tomar las de Villadiego.

    Aparte: ¡Vaya pedazo de entrada!

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    1. Todos los personajes se pasan la ópera entera enfadadísimos con el pobre Don Giovanni. ¡No se dan cuenta de que, sin él, no existirían! Por eso, qué pegote es el final moralizante que le hicieron añadir a Mozart, cuando salen todos diciendo algo así como: "hale, eso te lo has ganado por malo, te está bien merecido". La única que rompe un poco con esa complacencia general es, cómo no, Donna Elvira. Y eso que no le arrancó el corazón.
      Gracias, Daniel. Un abrazo.

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    2. Ese pegote chirría. Suena mal y huele peor.

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  4. ¡Bravo Carmen! Cuánto se aprende leyéndote. Me ha encantado todo, tus comentarios, los vídeos, las fotos...(el Teatro Olímpico de Vicenza me parece una pasada). En general tus posts me parecen casi obras de arte.
    Ha sido una excursión maravillosa, ¡gracias!
    Un beso, y feliz tarde de domingo

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    1. Gracias, Chelo. Perderse por Vicenza es una buena tentación, ¿verdad? Un abrazo y feliz tarde.

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  5. A pesar de que no puedo competir con tu sabiduría, al final terminaré escribiendo de don juanes y libertinos. Y de Casanova por alusiones.

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    1. Ya, ya, sabiduría... Alusiones a Casanova ha habido muchas estos días, es cierto, al haber coincidido José Juan en su blog y yo en este con estos temas (¡y no nos hemos puesto de acuerdo, que conste!). Nada, ahora te toca a ti. Un abrazo, Manuel.

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  6. ¡Qué precioso todo! Carmen.
    La ciudad, el recorrido, la música, la narración. TODO.
    No sé que más decir, aunque ya lo has dicho tú.
    GRACIAS por este delicioso paseo y feliz domingo.

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    1. Ay, llego a unas horas en las que te tengo que desear feliz noche del domingo y, por supuesto, feliz semana. Me alegra que hayas disfrutado de nuestra excursión de hoy. Un abrazo, Harry,

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  7. Buenas preguntas, pero creo que solo Amadeus te las podría responder.
    Ayyyy qué tendrá Italia que siempre nos cautiva.
    Un besito y me ha encantado el post, y me encantará leer el de morir cantando, yo lo pensé alguna vez, especialemnte viendo una ópera en la que actuaron mis hijos, recuerdo claramente como lo pensé en el ensayo general,jejeje.

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    1. ¿Qué tendrá Italia, preguntas? Su café, sus helados, su comida... vale, y su enorme belleza. Oye, qué ideas tan raras se te ocurren mientras actúan tus hijos, ¿no? Un abrazo, Marigem.

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  8. Maravillosa la entrada con todas las imágenes y textos que nos has mostrado. Sin duda es un personaje que da mucho de si. Tengo la sensación de haber hecho un bonito viaje y estoy encantada.
    Un abrazo.

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    1. Sí, da muchísimo de sí. Fíjate si se han escrito y se siguen escribiendo textos sobre el personaje y nunca acabamos de atraparlo por completo. ¡Siempre se escapa! Pero ese es uno de sus rasgos. Ni siquiera es capaz de permanecer quieto en el infierno, después de su encontronazo con la estatua.
      Compartimos simpatías por la loca de Donna Elvira y también por Don Giovanni, Yolanda. Un abrazo y gracias.

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  9. Hola Carmen, soy nueva por tu blog, pero decirte que me ha gustado mucho. Preciosa excursión por esa Italia mágica. Repito excelente.
    Un abrazo

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    1. Hola, Marybel, es un gusto recibirte. Con los brazos abiertos, que soy muy abrazadora. Me alegra que te haya gustado esa excursión por una Italia que, como dices, siempre es mágica. Muchas gracias.

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  10. Hola Carmen, encantadora entrada, viajar a lo más sublime, entre correteos, escenarios y música al compás. No conozco Venecia este año quedó nuevamente aquí entre mis notas y mi mesa desordenada. Pero este viaje a la encrucijada del arte no tiene palabras, GRACIAS. Un abrazo

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    1. Que a una viajera de tronío, como tú, le haya gustado nuestra pequeña excursión, me alegra. Venecia me ha dicho que te espera, y otras ciudades próximas han protestado: ¡que venga también a visitarnos a nosotras! Un abrazo, Joseme, y gracias.

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  11. Excelente y original forma de narrar escenarios históricos!!!

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